“Hombres lobo” y miedo a las vacunas: los mitos sobre el coronavirus en Bolivia

Bolivia tiene uno los peores indicadores de salud de América Latina. Su sistema sanitario es frágil. Desde antes de la pandemia la infraestructura, los suministros y personal sanitario eran insuficientes. Y los problemas se agudizaron con el coronavirus.

El país, de 11 millones de habitantes lucha desde más de un año y medio contra el Covid-19 y hasta el momento, acumula casi medio millón de infectados y casi 20.000 muertos, y se ubica en el puesto número 50 de los países con mayor cantidad absoluta de infectados en el mundo, según un informe de Médicos Sin Fronteras.

El sistema de salud del país ya enfrentó tres olas de Covid-19, pero la tercera fue la peor. En efecto, los expertos y datos oficiales muestran que la última ola fue más corta pero más agresiva.

“Y el sistema de salud, ya frágil, no pudo aguantar. Hablamos de hospitales colapsados, terapias intensivas saturadas y desesperación por la falta de oxígeno”, explica Jacobo Zuluaga, referente médico del Proyecto Covid-19, de MSF, en Bolivia.

«Nuestro objetivo es apoyar al sistema de salud en la lucha contra la pandemia», agrega Zuluaga. «Ahora trabajamos en la región de Cochabamba, donde hay una alta incidencia de casos y un sistema de salud al borde del colapso, además de mínimo aporte en servicios de salud mental», remarca.

 

«Infodemia»: cómo combatir la desinformación

“La fragilidad del sistema de salud en la lucha contra el coronavirus es un problema”, explica Karen Zambrana, encargada en MSF de las actividades de promoción de la salud en Bolivia.

«Pero otro de los factores que influye en la situación y postura de la población frente al virus es la desinformación y confusión general sobre el Covid-19. La gente que encontramos dentro de nuestras actividades tiene muchas ganas de vivir, pero está perdida entremitos, miedos y dudas sobre el Covid-19″, agrega la especialista.

“En la primera ola de Covid-19, toda la comunidad estaba aterrada”, cuenta Lidia, habitante de Cochabamba.

“Nadie quería decir que estaba enfermo porque no querían ir al hospital para que los internen, los aíslen y los dejen morir. Mi familia y yo nos enfermamos y nos curamos en casa, por el miedo”, explica.

Después de enfermarse, Lidia empezó a buscar información sobre el coronavirus. Las charlas de promoción de la salud de MSF la convencieron de la importancia de esas actividades y desde hace un año, se volvió Líder de salud comunitaria. “La información nos puede curar y nos puede salvar la vida”, dice ahora.

 

Rumores falsos sobre la vacuna

La vacunación masiva contra el Covid-19 en Bolivia comenzó en enero de este año.

Bolivia se trazó como meta vacunar a 7,4 millones de personas mayores de 18 años hasta octubre de 2021, y con ello alcanzar la llamada inmunidad de rebaño, pero hasta el momento únicamente el 32% de la población boliviana recibió las dos dosis de inmunización.

La vacuna también vino acompañada de mucha desinformación: por un lado, la población que tiene dudas de la efectividad de algunas vacunas, miedo a qué puede pasar después de aplicarse la inyección y mitos inventados entre la población sobre transformaciones de personas en hombres lobos o imanes humanos, entre otros.

“Lo cierto es que las redes sociales y los rumores han llenado a la población boliviana de desinformación, miedo y rechazo a la vacuna contra el Covid-19 y el personal de salud no ha escapado a esta situación”, explica Karen Zambrana.

Por suerte, señala, mucha gente ya no cree en esos mitos y sí está dispuesta a vacunarse.  Fuente: Médicos Sin Fronteras

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