La historia de la camiseta N° 30 que Messi usará en PSG: qué jugador la cedió y el guiño a su comienzo glorioso en Barcelona

Al igual que ocurrió con otros grandes futbolistas en la historia como PeléJohan Cruyff y el propio Diego Maradona, la camiseta número 10 está destinada para aquellos que dejan o dejaron una huella en el mundo del fútbol. Así también fue el caso de Lionel Messi y su comunión histórica con la casaca blaugrana, o mismo con la celeste y blanca de la selección argentina con la que viene de conseguir su primer título a nivel mayores en la Copa América.

En las últimas horas, luego de su resonante presentación en el PSG, se develó una de las grandes incógnitas de la llegada de Messi a la capital de Francia. Tras varias especulaciones, el astro argentino jugará con el 30 en la espalda, un número poco habitual para un jugador de su trayectoria, pero su elección está relacionada a sus inicios en el profesionalismo.

A pesar de que el rosarino no lo hizo público en su desembarco a París o mismo en el contacto con la prensa en su presentación en el Parque de los Príncipesse filtró que fue el propio Neymar Jr. el que le ofreció la N° 10, pero Leo no quiso tomar esa ofrenda respetando a su amigo. Frente a ese escenario, había dos posibilidades: utilizar la 19 (otra cifra que lo acompañó en sus inicios en el elenco culé y en la Albiceleste), propiedad de Pablo Sarabia, o la 30, en uso por Alexandre Letellier, uno de los arqueros del plantel que todavía no debutó en competiciones oficiales con los parisinos.

De esta forma, luego de solicitar un pedido especial a la Ligue 1 para usar el 30 (destinado a porteros o jugadores que son parte del equipo filial que tiene un club de la primera en Francia) Messi definió vestirse con un número muy especial para él, ya que fue el primero que utilizó cuando el neerlandés Frank Rijkaard lo subió al plantel profesional del Barcelona para la temporada 2004-2005, su primera en la máxima categoría del fútbol español.

La historia cuenta que el 16 de octubre de 2004 se produjo el estreno oficial del argentino con la camiseta blaugrana. Fue en un clásico contra el Espanyol de Barcelona que se disputó en el Camp Nou. Ese día, Messi ingresó cuando restaban ocho minutos para el final del partido -fue victoria para los culé- en reemplazo del portugués Deco, autor del gol del triunfo de los blaugranas. Con 17 años, 3 meses y 22 días, el barcelonismo vio por primera vez al hombre que le cambió la vida al club catalán para siempre.

Con ese número en sus espaldas fue que Leo jugó sus primeras dos campañas completas en el Barça, la 2004-2005 y 2005-2006. Con ese dorsal fue que anotó el recordado gol por encima del cuerpo del arquero del Albacete tras la asistencia de Ronaldinho, su primero en el primer equipo, un 1 de mayo de 2005 por la liga española en casa.

Disputó 34 partidos con la 30, anotó nueve goles y festejó cuatro campeonatos: fueron dos títulos de La Liga, la Supercopa de España 2005 y la Champions League 2005-2006, en la que fue parte de la nómina pero no jugó.

Messi heredó un número que para el PSG fue utilizado por jugadores sin gran trascendencia en el primer equipo. Antes del arquero Letellier, los otros que habían usado el dorsal fueron Marcin Bulka -otro joven portero de 21 años que ahora está jugando en el Niza de Francia-, Kevin Trapp -arquero de 30 años que dejó el club parisino en 2019 con destino a la Bundesliga- y Timothy Weah -hijo del recordado futbolista George Weah, hoy es el presidente de Liberia- un delantero de 22 años que firmó contrato con la institución de la capital hace dos años, jugó en la filial en el torneo Championnat National 2 y luego fue prestado primero al Celtic de Escocia y posteriormente al Lille, también de la liga francesa.

A 15 años de haberse vestido por última vez con la 30, casaca que dejó por la 19 hasta que heredó la 10, Messi volverá a ostentar el primer número que usó como profesional. Ahora, la historia es diferente. Ya no tiene el pelo largo, ni el rostro de un joven entusiasta. Ya es un hombre de 34 años con una familia constituida. Pero hay algo que es seguro: el hambre de gloria es el mismo que tenía cuando era un chico conocido, pero que todavía no había impactado en el mundo del fútbol.

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