Todo sobre las variantes del COVID-19: cómo se originan, cuáles son las que más preocupan y de qué depende su aparición

Alpha, Beta, Gamma, Delta y Lambda no son solamente letras del abecedario griegoRepresentan además, denominadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), variantes de preocupación y de interés del SARS-CoV-2 que ponen en alerta a científicos, investigadores y autoridades de todas las naciones. Según aclara el máximo organismo sanitario internacional, la OMS, todos los virus cambian con el paso del tiempo, y también lo hace el virus causante del COVID-19.

Ante el reciente avance de Delta, la versión detectada por primera vez en la India a fines de 2020, y preocupación en los principales países del mundo por su mayor contagiosidad y sus 6 características distintivas que podrían ralentizar los esfuerzos globales por ir hacia una “nueva normalidad”, es importante conocer qué hay detrás de estas variaciones en los virus en general y en particular en el nuevo coronavirus.

¿Cuáles son las más peligrosas? La variante Delta de COVID-19, una de las variantes de preocupación según la OMS, por su alta contagiosidad y no por su letalidad, presente hoy en 135 países, es hoy uno de los ítems de esta pandemia por el virus SARS-COV-2 que más preocupa a la comunidad científica porque para impedir su transmisión se necesitan sociedades completamente vacunadas con el portfolio de inmunizaciones vigentes contra el COVID-19.

Lo mismo sucede con Lambda, identificada por primera vez en Perú y ahora detectada en más de 40 países. El pasado 14 de junio, la OMS clasificó la variante Lambda como “de interés”, lo que significa que da lugar a una transmisión significativa y también puede causar “varios conglomerados del nuevo coronavirus en distintos países, con una prevalencia relativa creciente y ocasionando números cada vez mayores de casos con el tiempo”, resalta la OMS.

Esta versión muestra signos de tener un éxito inusual en la infección de personas completamente vacunadas, según un estudio preliminar. Ya se ha extendido a Argentina, Chile, Ecuador, así como a Texas y Carolina del Sur.

Consultado por Infobae, el doctor Víctor Romanowskivirólogo vicepresidente de la Sociedad Argentina de Virología (SAV), director del Laboratorio de Virología Molecular en el IBBM-Fac. de Cs. Exactas (UNLP/CONICET), explicó: “Un virus es un paquete de información genética. Cuando entra a una célula, tiene que producir más virus, ese es su objetivo final. Para lograr este cometido, tiene que expresar toda la información genética almacenada en su genoma -a ARN ácido ribonucleico- para sintetizar proteínas y producir más copias de genoma que servirán para ‘armar’ más virus”.

“En el caso de los coronavirus, estos paquetes de información genética tienen alrededor de 30 mil caracteres, una especie de folleto de unas diez páginas. Imaginemos a una persona que trata de copiar tanta data lo haga muchas veces, alguna de esas oportunidades lo hará cometiendo errores. Esto mismo sucede en el caso del ARN polimerasa, que copia ‘a mano’ toda esa secuencia de letras y los errores que comete se cometen se conocen con el nombre de mutaciones”, detalló el virólogo.

En consecuencia, “estos errores pueden aparecer como constelaciones de mutaciones, que caracterizan a lo que llamamos diferentes variantes de un virus. La cantidad de variantes es prácticamente infinita, un número muy grande. Muchos de estos errores convierten al genoma en inviable, un virus que tiene ciertos errores en ciertos lugares es incapaz de producir más virus o infectar más células”, añadió el vicepresidente de la SAV.

Los errores que modifican la información genética y que le permiten sobrevivir al virus son los que vemos y observamos como variantes. Existe lo que se llama una presión de selección, que favorece a aquellas variantes que tienen alguna ventaja, como replicarse más rápidamente, infectar con mayor eficacia las células ‘blanco’ o ‘target. Muchas de estas variantes a lo largo de esta corta historia de año y medio de pandemia de coronavirus resultaron en virus que simplemente infectan mejor que el original, detectado en China hacia fines del 2019”, determinó el virólogo.

“Esto no necesariamente significa que estos virus causen mayor daño en la persona infectada. Una de las características para detectar una variante es que necesariamente tiene que infectar y replicarse más eficazmente que la original, sino no la veríamos, ya que estaría desplazada de la población por otras mucho más eficaces para reproducirse”, ejemplificó.

De acuerdo a Romanowski, “los estudios de biología computacional permiten vaticinar que errores de replicación o mutaciones podrían hacer que una variante sea más eficaz en propagarse que otras. Desde lo empírico se observa que ciertas mutaciones aparecen en diferentes variantes de manera independiente. Y esto sugiere que no existe una infinidad de variantes viables: son limitadas y eso hace que nuestra lucha contra el coronavirus pueda ser focalizada de mejor manera y permite pensar que tendremos éxito independientemente del diseño de las vacunas”.

“Finalmente, todas las vacunas permiten desarrollar una defensa inmune que se dirige a múltiples tramos de las proteínas del virus, es decir que los anticuerpos no solamente detectan “un parche” de una proteína, que se puede pensar como un mosaico de pequeños parches, contra los cuales hay algún anticuerpo que funciona. Esto hace que las vacunas estén funcionando contra diferentes variantes, con eficacias ligeramente diferentes”, puntualizó.

Según el virólogo: “Un experimento a cielo abierto lo estamos viendo en Estados Unidos, donde hay un grupo de personas que están vacunadas y otro grupo muy grande de población que no están inmunizadas, quienes no quisieron acceder a la vacunaEs importante aclarar que la eficacia se determina en ensayos clínicos. Lo que estamos viendo en estos momentos es la efectividad de las vacunas en el territorio, es decir en el mundo real. Es muy distinto pensar en la efectividad de una vacuna para impedir que se infecte una persona tenga síntomas a evaluar su efectividad para impedir que esa persona que tiene síntomas termine necesitando una hospitalización o tener eventualmente un desenlace fatal”.

Se ven mayores diferencias cuando se analiza la protección que brindan las vacunas para evitar la enfermedad sintomática causada por las distintas variantes. Pero cuando nos movemos hacia el objetivo de reducir el riesgo de hospitalización y, eventualmente, de una enfermedad severa que conduzca a la muerte, la mayoría de las vacunas exhibe porcentajes de efectividad mayores y cercanos frente a diferentes variantes”, concluyó Romanowski.

Por su parte, Aldo Cáceresvirólogo, bioquímico y coordinador en el comité de bioseguridad y control de infecciones en el H.I.G.A San Felipe de San Nicolás de Los Arroyos, provincia de Buenos Aires, definió a Infobae: “Los coronavirus, y en especial el SARS-CoV-2, tienen un genoma grande, de 30 mil pares de bases, que es el corazón del virus. Cuando ingresa a una célula humana, necesita replicarse, es un parásito intracelular que invade una célula y comienza a replicar ese genoma para comenzar a dar órdenes a la célula que invadió para que arme el virus nuevo”.

Estos virus de ARN, se replican por acción de una proteína que se llama ARN polimorasa o dependiente, que carece de una exonucleasa correctoraCuándo se va copiando, en su transcripción que necesita hacer otro igual, no corrige esos errores y comienzan a originarse equivocaciones, que son la base de las mutaciones”, añadió.

¿Cómo continúa el proceso? “Esa mutación, a veces puede tener o un menor o un mayor efecto, que puede hacer que no llegue a nada y se extinga en el mismo momento o bien prosperen y originen alguna variante que pueda generar un escape al sistema inmune”, deslizó y especificó que depende mucho de la presión que ejerza esa mutación.

“Generalmente las mutaciones más importantes en SARS-CoV-2 se están dando en el genoma de la proteína viral S spike, que es la llave de ingreso del virus a las células humanas”, especificó Cáceres y aclaró: “Estas variantes se analizan desde la vigilancia epidemiológica molecular, y se hace por consenso mundial a través del GISAID que cuenta con más de 16 mil mutaciones registradas y acá en la Argentina existe el consorcio llamado Proyecto Argentino Interinstitucional de genómica de SARS-CoV-2 – PAIS, donde se lleva analizado un número importante de muestras, secuenciadas en formas parcial o total, con más de 1.000 genomas secuenciadas”.

En referencia a las principales características de las variantes, el virólogo y bioquímico pormenorizó a Infobae: “En el caso de la Delta estaría, por ejemplo, en que cuenta con un 60% más de transmisibilidad con respecto al linaje original. Más allá de ese porcentaje, también se analiza si es más virulenta, si puede ejercer mayor daño con esa mutación en el genoma que ha adquirido y ver si cuenta con la ventaja evolutiva para hacer el temido escape evolutivo, que a lo mejor las cepas vacunales -inducidas en la vacuna con la respuesta inmunológica- no pueda detectarla o tenga un menor efecto, hecho que sucede con Delta, que tiene cierto escape inmunológico pero afortunadamente débil”.

Uno cuando hace vigilancia epidemiológica molecular, lo que hace es buscar la mutación específica dentro del genoma. Eso se puede producir en una proteína que tiene algo diferente respecto a la original que le brinda esa ventaja evolutiva. Ese potencial impacto clínico que puede llegar a tener después hay que observar en la población. Se puede avisar que se encontró una mutación específica pero después hay que comprobar su accionar en la comunidad”, agregó. Son necesarios más rastreos genéticos del coronavirus para evitar nuevas variantes, advirtieron científicos.

¿Serán infinitas las mutaciones en SARS-CoV-2? De acuerdo al virólogo Aldo Cáceres, “la única forma de poder parar estas variaciones del genoma es llegar a la anhelada inmunidad de rebaño, ya que cuando hay un número elevado de casos que aumentan, por ejemplo en el caso Delta, lo que hace es generar un aumento en el riesgo de mutaciones, ya que cuanto más se propaga el virus, más posibilidades tiene de mutar”.

“Hasta el momento se han visto miles de pequeñas modificaciones que no tuvieron una mayor consecuencia, pero hay algunas variantes de preocupación (denominadas VOC) y de interés, que también son seguidas de cerca por la OMS, para ver si evolucionan y pasan a ser un riesgo a la salud. ¿Serán infinitas? Creo que no, o por lo menos si llegamos a la inmunidad de rebaño con la vacunación vamos a poder controlar la situación”, agregó.

“Además, no podemos saber cuáles serán las próximas mutaciones, esto es algo totalmente impredecible. Es factible que aparezcan nuevas versiones del SARS-CoV-2, sería lo más esperable, aunque no podemos saber dónde, a pesar de que generalmente las mutaciones que tienen un impacto clínico o efecto en la población cuentan con una mutación que le da una ventaja evolutiva, que puede estar dada en una mayor adherencia a las células humanas; en una mayor capacidad de replicación, en una mayor capacidad de escape inmunológico a la defensa que le presenta el sistema inmune, etc.”, determinó el experto.

En diálogo con InfobaeLilián Testónmédica infectóloga del FUNCEI (Fundación del Centro de Estudios Infectológicos del doctor Daniel Stamboulian), advirtió: “El genoma viral está compuesto por secuencias de proteínas. A medida que el virus circula y se transmite entre diferentes individuos las posibilidades de mutaciones en su genoma aumentan”.

“Como sucedió hasta el momento, algunas variantes fueron reemplazando la cepa viral original y prevalecen en diferentes regiones. En el caso de la variante Delta, aparecida en diciembre de 2020 en la India, posee dos tipos diferentes de mutaciones se caracteriza por aumentar la carga viral en las vías aéreas superiores lo que genera mayor capacidad de trasmisión y su consecuente diseminación en la población susceptible de forma rápida y eficaz. La vacunación completa, hasta el momento con 2 dosis, previene el desarrollo de enfermedad severa y de hospitalización”. agregó.

Para Testón, existen posibilidades infinitas de mutaciones, algunas pueden no ser tan peligrosas y auto limitarse. “Dentro de los escenarios posibles para el fin de la pandemia deben evaluarse dependiendo del porcentaje de población vacunada. Mientras la tasa de vacunación sea baja o insuficiente la circulación continuará hasta que se alcance los niveles adecuados de vacunación. En países con altas coberturas de vacunación es posible que el virus genere brotes esporádicos especialmente en la población no inmunizada y mantenga una endemicidad que requiera de vacunas adicionales en forma anual”. “La enfermedad no puede erradicarse porque existe un reservorio zoonótico (murciélago) que puede ser el origen de nuevas infecciones”, alertó.

Guillermo Docenabioquímico e inmunólogo, profesor titular de Inmunología de la Universidad Nacional de La Plata, investigador principal de CONICET y desarrollador de ARGENVAC 221, opinó a Infobae: “Lo primero que hay que destacar es que todos los virus mutan. A medida que se van replicando, -para eso invaden células y organismos- y a medida que se van multiplicando van introduciendo variaciones o mutantes. La diferencia de un virus a otro es la velocidad con la que muta, hay virus que mutan más y otros que menos: el SARS-CoV-2 muta mucho menos que HIV por ejemplo o hepatitis, y tenemos aparición de variantes por la gran cantidad de individuos que infecta el coronavirus, muta poco pero se multiplica mucho”.

¿Cómo aparecen las variantes? “Hay más de 3 millones de secuencias de ARN publicadas que son distintos virus con cambios muy pequeños al del coronavirus original. De ese total, se han transformado en variantes de interés o de riesgo menos de 10. Esta selección se debe a que sus mutaciones o cambios aumentan la transmisión del virus de un organismo a otro, y eso se consigue por que cambia muy pocos aminoácidos en la zona donde la proteína S del virus se une al receptor y entra a la célula. Cuando esos cambios en esas zonas muy puntuales determinan que el virus se una más fuertemente al receptor celular, entra más rápido y fácil; esto determina que tenga una mayor capacidad de replicación y puedan generarse más partículas virales en cada individuo”, especificó Docena.

En relación a la pregunta de Infobae si las variantes serán infinitas, de acuerdo al investigador del CONICET: “No, la aparición de variantes va a depender de la capacidad de transmisión que tenga el virus y de las condiciones en las poblaciones en las cuales se esté replicando. Si tenemos situaciones controladas con contagios en un número bajo es muy poco probable que aparezcan nuevas; aunque si llegamos a tener picos de casos como los de Brasil o India, con 100 mil a 400 mil nuevos contagiados por día, ahí sí es un indicativo que el virus se está replicando mucho y en esas condiciones es posible que aparezcan variantes” y vaticinó: “Si no se producen situaciones como las de India y Brasil, es improbable o imposible que aparezcan nuevas variantes. No creo que haya nuevas mutaciones, aunque me preocupan los dichos del primer ministro británico Boris Johnson que no le importa que haya 100 mil casos por día. Si eso llega a ser así, -ya superaron los 50 mil infectados diarios en ese país, ahí sí es probable que aparezca una nueva versión del SARS-CoV-2”.

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