CONTRABANDO: INDUSTRIA VS. HAMBRE

Ni duda cabe que el contrabando va matando lentamente la industria nacional, lo que producimos, a nuestras empresas y sin dejar a un lado que quita el trabajo a miles de bolivianos, de una u otra manera todos contribuimos a que este se establezca comprando lo que sabemos tiene esa procedencia, más aún en nuestra situación de departamento con extensas fronteras.

 

Estamos plenamente de acuerdo que se combata esta ilícita actividad aunque para ello se debe luchar primero con la corrupción que perfora instituciones como la propia Aduana o la Policía, aunque tampoco se puede negar que se ha avanzado bastante contra este flagelo que termina siendo uno de los facilitadores del otro.

 

El llamado ‘contrabando hormiga’ es el menos fiscalizado, seguramente porque resulta más complicado hacerlo ya que son miles los que lo practican, pero tampoco debemos pasar por alto, que la mayoría de estos miles lo hacen o se dican a esta actividad penada por ley, ante la falta de trabajo y empleos en el país.

 

Lo que se refleja una o dos veces por semana en los medios de comunicación, son las incautaciones en grandes operativos de toneladas de productos que se introducen al país ilegalmente, se dan conferencias de prensa y son los servidores públicos de mayor jerarquía los encargados de hacerlo, tal vez para mostrar a la gente que si se hace y que si se trabaja.

 

Pero cuando se tiene que destruir todo lo incautado como lo manda la ley, por normas vigentes que se deben cumplir bajo advertencia de serias sanciones legales, es en ese momento que el pueblo comienza a protestar, puesto que todos incrédulos observamos como quintales enteros de granos, toneladas de conservas, miles de bebidas y un largo etcétera de alimentos que son comestibles y están en buen estado se eliminan con maquinaria pesada.

 

Ni duda cabe que es un verdadero insulto a la pobreza este actuar, ante las necesidades de un pueblo cuyo muchos de sus habitantes pasa hambre. Con hogares de ancianos o niños que no reciben el presupuesto suficiente para alimentar a quienes cobijan. Con cárceles que tienen a sus presos reclamando cada nada prediarios.

 

No podemos destruir comida cuando se necesita tanto de ella, cuando hay tantos que no la tienen. Es urgente que nuestros parlamentarios nacionales se sensibilicen y trabajen en normas que permitan el uso adecuado de lo incautado al contrabando para ser distribuido a quienes lo necesitan, con las seguridad y controles del caso lógicamente, pues sabemos que nunca faltan los vivillos de turno que buscan el provecho propio acosta de los más necesitados.

 

 

por: Julio Vaca Guzmán del Carpio / fundador de lavozdetarija.bo

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