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EL VÍA CRUCIS DE LA VACUNACIÓN

Tras que se procedió con la vacunación para contraatacar a la pandemia en Bolivia, se realizó un par de cronogramas nacionales a cargo del Ministerio de Salud y otros tantos regionales por los servicios departamentales de salud (SEDES) de cada departamento.

 

Pero de lo planificado en esos roles, a lo que se dio, disto mucho la realidad pues primeramente surgió la polémica sobre la cantidad de vacunas que se mando desde el gobierno central a cada uno de los nueve departamentos, para aterrizar en los cronogramas no cumplidos y en los retrasos por falta de envíos de los países que las comercializan.

 

Tras que con las primeras dosis de vacunas se hizo harta política, luego se entro al ámbito diplomático, donde se subrayo que gracias a la gestiones gubernamentales los gobiernos de Rusia y China empezaron con despachos de privilegio a Bolivia.

 

Como fuere, la ansiada vacuna para algunos/no todos, llego y se empezó con la vacunación a cargo de los Sedes, con su brazo operativo que es el  Programa Ampliado de Inmunización (PAI).

 

Y allí ya surgieron los líos, pues se dijo primero mayores de 80 años y enfermedades de base, después se bajo ya a mayores 70 años y enfermedades de base con certificado medico de especialista, tras eso mayores 60 años y enfermedades de base con el certificado del especialista pero con sello del PIE.

 

En definitiva, se decía una cosa y al día siguiente otra y con eso se viene exponiendo a la ciudadanía en largas filas en los centros de vacunación asignados por barrio y en las oficinas del PIE, desde tempranas horas de la madrugada para empezar con una inmunización totalmente caótica recién desde las 09.00 hasta las 13.00 horas de lunes a viernes.

 

Los datos de la vacunación a nivel nacional, arrojan números preocupantes y dan un total de vacunados de 547471, porcentaje de vacunados con una dosis 4.69 y porcentaje de vacunación completo 1.84, cifras a nivel local del departamento de Tarija no existen, pues el Ministerio de Salud da unos y el Sedes otros.

 

Lo cierto, es que a este paso la vacuna para toda la población no tiene ni miras de llegar, no solo por la falta de dosis sino por la organización en su distribución, sin contar que aun no tropezamos –como muchos países desarrollados- con la polémica de que mucha gente es reacia de hacerse vacunar.

 

Ante todo lo anotado, nos encontramos en un abismo epidemiológico, económico y social, del que solo saldremos de una forma mancomunada si conseguimos una vacunación masiva que consiga cortar de forma estable la circulación del virus.

 

por: Julio Vaca Guzmán del Carpio / fundador de lavozdetarija.bo

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