Por qué es importante tener un entrenador a la hora de correr

La mayoría de los corredores arrancamos corriendo solos. Después de todo, ponerse las zapatillas y salir a correr es bastante fácil. Con las precauciones del caso y dependiendo de cada persona, se puede empezar. Todos los consejos sirven y los propios corredores se pasan la experiencia de boca en boca.

Muchos asocian a los entrenadores con el deporte profesional, pero actualmente se sabe que un aficionado necesita tener un entrenador tanto como un atleta de elite. Hace dos décadas era raro pensar en que los que corrían por diversión debían tener alguien que los entrenara, pero eso por suerte cambió.

Sí, se puede correr sin entrenador. Pero lo que no es fácil es progresar sin tener uno. Más tarde o más temprano uno se encuentra con una pared, un límite, un problema o incluso una lesión por no entrenar correctamente. Aunque parezca muy sencillo correr, las posibilidades que surgen cuando uno empieza a hacerlo son infinitas e insospechadas. Por más información que uno pueda absorber, muchas veces hay preguntas que no tienen respuesta y detalles que se nos pueden escapar porque son problemas que no sabíamos que existían. Recuerden siempre que un entrenador preparado es alguien que ha estudiado, que sabe sobre entrenamientos, que conoce el cuerpo del corredor, tiene experiencia y acumula a diario la de cientos de corredores. Tiene la teoría y la práctica y, si ha dado clases a muchos aficionados, sabe cómo aplicar todo eso a las ambiciones y posibilidades de un amateur. Un buen entrenador es alguien que aprende a medida que entrena más gente.

Un buen entrenador puede explicar con una respuesta clara y sencilla un problema que para nosotros puede resultar complejo o abrumador. Nosotros no tenemos que saber cómo funcionan las cosas, pero él sí. Todos los buenos e importantes consejos entre corredores no suelen incluir esta parte.

Otro motivo para tener un entrenador es que ese es su trabajo y en eso emplea su tiempo. Los corredores le dedicamos al entrenamiento una parte de nuestra agenda, pero no pasamos horas armando un plan de entrenamiento. No solo no es fácil, también es agotador y consume tiempo y energía. Con un entrenador eso no es necesario, porque esa persona se ocupará de armarnos un plan a medida. Solo se trata de cumplirlo. Ganamos tiempo y seguridad.

También encarga también de generar la variedad necesaria de entrenamientos para que el corredor no se estanque física y psicológicamente. La combinación de diferentes trabajos de manera dinámica y útil, aplicada a la carrera que estemos preparando o simplemente a nuestra mejora física en general.

Porque no solo se trata de cuidar nuestro cuerpo sino también nuestra mente. Un entrenador sigue nuestros progresos, nos controla la euforia desmedida del inicio y nos ajusta el plan para nuestro cuerpo y nuestros objetivos. Nos ayuda a correr más y a veces nos ayuda a no correr demás. Salva a los corredores del exceso de carreras, de los entrenamientos mal hechos, de los errores sistemáticos. Acompaña a cada atleta a conseguir sus objetivos, con consejos, con correcciones, pero también con felicitaciones y motivando al corredor en cada paso.

Para resumirlo: un entrenador rescata al corredor de las posibles lesiones y de la amargura que lo invade cuando se excede en sus posibilidades. El mundo de los runners, a diferencia del de los atletas que se dedican al atletismo de forma completa, es un mundo donde el entrenador no nos da órdenes, y donde el que desea le hace caso y el que no, insiste con lo que quiere hacer. Somos adultos y esto es un hobby. Aconsejo que elijan respetar al entrenador y que le hagan caso en todo.

Es una parte importante de nuestra vida como corredor el elegir un entrenador. Hay que estudiar el tema antes de decidirse. Los amigos y los corredores dan muchos buenos consejos, muchos de los cuales no ayudarán realmente. Sin embargo, estos no podrán superar a los suministrados por un entrenador profesional.

Es bastante razonable llegar a correr una carrera de 10 kilómetros sin entrenador, muchos los hemos hecho, pero más tarde o más temprano una competencia podrá convertirse en una pared demasiado alta. Empezar es fácil, mantenerse requiere disciplina y compromiso, pero crecer correctamente y disfrutar de verdad el trayecto a largo plazo tiene como aliado indispensable a un entrenador./INFOBAE

 

 

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