¡BIENVENIDO 2021!

Este lunes, comenzamos el primer día hábil/laboral de este nuevo año, cargados de mucho optimismo y sobrada esperanza.

 

Es que ni duda cabe que el 2020 que dejamos atrás, fue un año más que difícil no solo para los tarijeños o bolivianos sino para el mundo entero, por la dura pandemia que nos azoto y sus consecuencias en todos los aspectos de la vida humana.

 

Es innegable que los casos de coronavirus recobran el impulso que tenían hace seis meses atrás, pero hoy en día las circunstancias son diferentes, puesto que los infectados tienen más y mejores posibilidades de recuperarse, los centros hospitalarios aún no están saturados de enfermos y principalmente el personal de salud conoce mejor la forma de combatir el virus de una manera más eficiente.

 

Pero también no es menos cierto, que la inmensa mayoría de la población le perdió el miedo al virus y por ende se relajo en observar las medidas elementales de bioseguridad para evitar el contagio y es allí donde creamos el caldo de cultivo propicio para el rebrote.

 

Es que el Covid-19 que no da tregua a ningún país, está en las reuniones de familia/amigos, en los comercios, en los mercados, en la calle, en los vehículos públicos y privados, en fin, está en todas partes y se propaga de manera peligrosa en medio de nuestra imprudencia.

 

El recrudecimiento de la pandemia podría acarrear, como país y como región, consecuencias inevitables para la economía, la educación y la sociedad en su conjunto, pero podemos mitigar ese avance simplemente siendo responsables y no esperando nos exijan responsabilidad.

 

Ante todo lo expuesto, de cada uno de nosotros depende que se optimismo y esa esperanza, con que arrancamos las primeras líneas de este Editorial se conviertan en un verdadero ¡Bienvenido 2021!

 

 

por: Julio Vaca Guzmán del Carpio / fundador de lavozdetarija.bo

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