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miércoles, 26 / enero / 2022

La AIE prevé una caída de la demanda de petróleo en 2020 por primera vez en 11 años

La demanda mundial de petróleo se reducirá este año, por primera vez desde 2009, debido a la epidemia del nuevo coronavirus, advirtió el lunes la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que hasta ahora pensaba que iría en aumento.
La demanda tendría que contraerse en unos 90.000 barriles diarios (bd) respecto a 2019, según la hipótesis central de la AIE, que teniendo en cuenta la “extrema incertidumbre” de la situación, publica también un escenario pesimista (-730.000 bd) y otro optimista (+480.000 bd).
En la hipótesis central, la demanda se reducirá este año por primera vez desde 2009 a causa de la caída del consumo en China y de las “perturbaciones importantes de los viajes y del comercio en el mundo”, indica la agencia con sede en París en su informe mensual.
La demanda mundial debería ser ahora de 99,9 millones de barriles diarios en 2020, es decir unos 90.000 barriles menos que 2019. 
Esto representa una fuerte revisión a la baja en relación a las últimas previsiones de la AIE, publicadas en febrero, que todavía preveían un aumento de 825.000 barriles diarios este año.
“La crisis del coronavirus afecta a numerosos mercados de la energía, incluido el carbón, el gas y las renovables, pero su efecto en los mercados petroleros es particularmente grave porque evita circular a personas y bienes”, afectando la demanda, indicó el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, en un comunicado.
Sólo en febrero, el hundimiento a escala global ha sido de 4,2 millones de barriles diarios respecto al mismo mes de 2019, de los cuales 3,6 millones corresponden a China por el parón de fábricas y las medidas de confinamiento de millones de personas que han afectado de forma particular a los transportes.
En el segundo trimestre, la agencia privilegia la hipótesis de un muy ligero descenso de 4.000 barriles diarios respecto al pasado año que se explicaría por una situación en la que la epidemia pasaría a estar bajo control en China, mientras las medidas de contención tendrían un efecto depresivo en otras zonas del mundo, como Norteamérica y Europa.
A partir de ahí, el consumo de crudo debería repuntar en todo el mundo con un alza de 1,1 millones de barriles en el segundo semestre, especialmente durante el verano.
Todo eso partiendo de las últimas revisiones sobre el crecimiento económico mundial presentadas hace ahora una semana por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que espera una subida del producto interior bruto (PIB) mundial del 2,4 %, cinco décimas menos de lo que había anticipado en noviembre.
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Por el lado de la oferta, los autores del informe constatan que en febrero disminuyó en 580.000 barriles diarios respecto a enero, en buena medida a causa de Libia, pero con 100 millones de barriles fue prácticamente la misma que en febrero de 2019.
Los sucesivos recortes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) han sido más que compensados por otros productores, con lo que ya antes de que se hiciera presente la crisis del COVID-19 los mercados ya vivían en una sobreabundancia de crudo.
Y de cara a los próximos años, la situación de aprovisionamiento parece “confortable” para la AIE, máxime teniendo en cuenta que la sed de petróleo va a crecer a un ritmo inferior al de los últimos ejercicios, a menos de un millón de barriles suplementarios en el periodo 2019-2025.
En definitiva, en el horizonte de 2025 la demanda global aumentará en 5,7 millones de barriles diarios, mientras que las capacidades de producción crecerán en 5,9 millones, con Estados Unidos que va a reforzar todavía más su posición de primer productor mundial. 
Las previsiones de la AIE llegan en pleno hundimiento del precio del petróleo, que perdió este lunes cerca de un 30%, después de que Arabia Saudita desatara una guerra de precios con grandes rebajas de sus barriles de crudo. /Afp

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