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¿50 LUCAS ASESINAS?

Lunes, 29 octubre 2018 - 07:02 AM - Arturo Yanez Cortés
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Con su ya proverbial tacto similar al de un elefante en medio de delicadas piezas de porcelana, otra vez le régimen le metió no más y acaba de poner en circulación a través de su BCB que también lo tiene cautivo, un nuevo billete del corte de 50 Bs., que lleva entre sus imágenes, nada más ni nada menos que al temible Zarate Wilka.

Le pregunté a mi querido y extrañadísimo Padre Bernardo Gantier S.J., miembro de número de la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre: ¿Quién fue realmente ese personaje? Por whatsapp me enseñó desde Roma que sí bien algunos dudan de su participación en la masacre de Cosmiñi y Ayo Ayo (de chuquisaqueños, por si acaso), el colectivo le atribuye esa matanza; aunque más tarde, el Willka entró a Cochabamba llevando en la orla de su sombrero una sarta de dedos trenzados sacados de los cadáveres de los soldados constitucionalistas, lo que le permite al historiador Jesuita afirmar que lo más prudente, hubiera sido abstenerse.  Por mi parte, pensé: es que el régimen le mete no más, es la “doctrina Morales”.

Por supuesto que circulan también otras versiones mucho más extremas que sitúan su participación en esas masacres sanguinariamente y, los del BCB acaban de hacer aparecer otra cuasi angelical, para justificar su, para decirlo elegantemente, controversial decisión.

Con base a esas posturas dispares, queda clarísimo que quienes han decidido poner la imagen en las nuevas 50 lucas, no deben ser muy versados en la numismática: “Ciencia auxiliar de la arqueología que trata del conocimiento de las monedas o medallas emitidas por una nación” o, peor aún, en la notafilia que se dedica al estudio específico del papel moneda; ya que de serlo, no hubieran ignorado que una decisión de tal calibre no queda librada a la demagogia o lo que es peor, a consideraciones que por simple sentido común  generarían el descontento de los ciudadanos a quienes –en teoría- deberían representar.

Es, como si de pronto al régimen continuando con sus sistemáticos dislates se le ocurriría poner en sus siguientes cortes, la figura “egregia” (entre comillas, por supuesto) de alguno de sus muchos mariscales: de La Calancha (aún impune y hasta de ministro); de Chaparina (de embajador) o de su Capitán Las Américas (de candidato ilegal). ¿Nos sentiríamos representados?

Considerando que por su amplia circulación y representatividad, los billetes, monedas y estampillas debieran mostrar lo mejor de la cultura, historia y personajes del país que, precisamente, representan; el nuevo billete de 50 lucas con la imagen de un personaje tan controversial al estar identificado por muchos como un asesino, constituye una afrenta a los que, dice, representa.

No sólo se trata de cambiar por cambiar –además gastando una enorme cantidad de nuestro dinero, que bien podría ser invertido en cuestiones mucho más útiles y urgentes- sino de intentar, por lo menos generar algún consenso usualmente difícil, respecto de temas que atingen no a un grupillo, sino a la ciudadanía toda: existen temas que a gran parte de l@s bolivianos podrían unirnos y hacernos sentir mayoritariamente representados. Quienes asumen las difíciles decisiones de estado, pues nos conciernen a todos y nos representan, podrían proceder ya que no les adorna la ciencia, por lo menos con una dosis mínima de sentido común y prudencia. Por eso, EPICTETO decía: “La prudencia es el más excelso de los bienes”.

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