El uso del aguayo en la ciudad de Tarija, alegría, cultura y tendencias

El aguayo es un tejido hilado a mano que desde tiempos inmemorables fue y es utilizado por las mujeres del Altiplano boliviano. Cada mujer tiene su propio aguayo y puede ser fabricado con lana de algodón, llama, alpaca, u oveja teñido con colores naturales vivos.

Estos grandes cuadrados de tejidos sirven para llevar a los bebés y niños pequeños en la espalda, para sentarse, colocar alimentos, etc. Esta prenda con el pasar de los años ha llamado la atención en las pasarelas mundiales y así se ha desatado la moda por lo “étnico chic” y en Tarija no ha sido la excepción.

En el verano del 2016 el aplique de aguayo en bolsillos, poleras, chaquetas, mochilas, carteras, billeteras se ha dejado ver por las calles de Tarija con cada vez más frecuencia tanto para mujeres como para hombres. Asimismo, en este pasado invierno 2017 los pañuelos en una gran variedad de colores característicos de la tela de aguayo han acompañado a las tarijeñas.

Agarrate Catalina, Luis Yeske By Maria es una marca tarijeña que ha impuesto tendencia en cuanto a bordados, pintados a mano en colores y diseños exclusivos. Asimismo importan prendas de marcas nacionales como Serena Morena, Colorzap, Alegra, Munay y Sondo.

Diabla es otra marca de ropa tarijeña, que ofrece carteras y collares étnicos, son accesorios hechos a mano son diseños extravagantes que rinden homenaje al estilo y cultura boliviana, además de reflejar la recolección de colores y adornos andinos que diferencia al país del resto del mundo.

También en las redes sociales muchas personas han realizado apliques en poleras y los famosos pañuelos para el cuello que se han vendido muy bien en temporada de otoño invierno rondando los 50 bolivianos, Dalia Bejarano, Luis Copa, Patricia Fernández, Massiel Gómez son algunos emprendedores que han puesto sus habilidades en marcha para ofrecer sus productos a la población tarijeña.

La propietaria de la artesanía “San Roque”, Miriam Ancalle, explica su percepción en cuanto a la demanda de la tela de aguayo en su tienda y destaca que, en efecto, de un tiempo a esta parte se ha vendido bastante la tela de dos metros que puede costar hasta 90 bolivianos y las más pequeñas a 45 el metro.

Ella también realiza los pañuelos de aguayo y los vende a 20 bolivianos. En la artesanía se pueden encontrar productos como mochilas, guantes para horno, adornos, lapiceras y una infinidad de productos con la colorida tela.

El aguayo, al igual que otras prendas autóctonas se le ha conferido una unión precisa entre lo atemporal y lo actual, lo sofisticado con lo práctico, glamour, exclusividad y un alto valor regional. Estas prendas lucen armoniosas y otorgan al consumidor color, cultura ancestral y un poco de lo mucho que es Bolivia.

 

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