DEL RECURSO ABSTRACTO A LA REALIDAD CONCRETA

El recurso abstracto de inconstitucionalidad planteada por algunos congresistas del MAS y respaldada por sus élites diligénciales es la constatación de una peligrosa transformación de la tiranía solapada de las élites del MAS a una dictadura abiertamente declarada, tan repudiable y cuestionable como la famosa Asamblea Constituyente venezolana.

Sin duda todos los que apostamos por una sociedad democrática y respetuosa de los derechos civiles y políticos de todos los bolivianos estamos indignados por la instrumentalización de la justicia para fines políticos, pero al mismo tiempo alegres por el mensaje o mejor dicho por los mensajes que el oficialismo envía a toda la población.

El primer mensaje es que el MAS confiesa que no tiene la musculatura electoral, ni política para aventurarse a someter a su candidato a las otras estrategias que había definido en su evaluación de los resultados del 21F, concretamente me refiero a un nuevo referéndum vía recolección de firmas y al posible llamado a una nueva Asamblea Constituyente para habilitar indefinidamente a su candidato.

El segundo mensaje es que la instrumentalización de la justicia será permanente y esto da un nuevo impulso al voto nulo en las elecciones del 3 de diciembre y al mismo tiempo convierte la elección de magistrados en un nuevo plebiscito para medir la popularidad no sólo de Evo Morales, sino también del masismo.

El tercer mensaje, es que el MAS definitivamente deja de mandar-obedeciendo y pasa a mandar-mandando, con lo que su discurso supuestamente democrático y apegado a los límites del poder, los hecha por la borda, pero esta vez de manera abierta y sin caretas

El cuarto mensaje es que en la oposición, también existen partidos y movimientos políticos cuyos líderes también les gustaría prorrogarse de manera indefinida. Mostrando una debilidad que antes no conocíamos, porque cuando la posibilidad de beneficiar sólo al MAS si estaban dispuestos a condenarlo con toda firmeza, pero si beneficia tanto al MAS como a ellos su posición se vuelve por lo menos dubitativa.

El quinto mensaje es al interior del propio MAS y en especial para sus aliados, en el que si alguien creía que se podía hacer vida partidaria o mantener una actitud autocrítica esa posibilidad está totalmente clausurada, por tanto aquellos aliados que “se declaran autocríticos” y se ufanan de que el cambio se tiene que hacer al interior, saben que eso es imposible y se les desmorona ese discurso facilón, cómplice y pusilánime de la lucha interna, ese discurso ya no les sirve de excusa para disfrazar su abandono y ruptura con sus supuestos principios “revolucionarios y democráticos”.

Pero lo más importante de esta estrategia, es que unifica a la oposición y le da más fuerza a aquella que cree firmemente en que la única forma de derrotar a las élites del MAS es conformando un plataforma unificada de lucha, capaz de movilizar toda la potencia opositora en las calles y en las urnas. Con una gran diferencia respecto a las anteriores elecciones, en el que la posibilidad de un triunfo electoral de la oposición ha dejado de ser una utopía y podría convertirse en una realidad.

No olvidemos que en las anteriores elecciones la máxima aspiración de la oposición era arrebatarle los dos tercios del congreso al MAS y que por errores de la propia oposición lastimosamente no fueron alcanzados, hoy los dos tercios tendrían que darse por descontados y pensar seriamente en un triunfo electoral importante e histórico.

Pero esto ya no depende sólo de la coyuntura política, sino de los pasos correctos que desde el lado opositor se vayan dando y en ello tienen que ver muchísimo tanto los partidos, movimientos y candidatos a la primera magistratura del país, alguien tiene que tomar la iniciativa de conformar este frente de frentes, alguien tiene que convertirse en el articulador político dispuesto a jugársela el todo por el todo, es decir alguien dispuesto al todo o a la nada dispuesto a que si le sale bien será la cabeza indiscutible de la oposición, pero que si le sale mal tendrá que sacrificar sus legítimas aspiraciones políticas, pero con la satisfacción de haber unificado a la oposición o por lo menos haber hecho el más serio intento de unificación.

por: Gustavo Blacutt Alcalá

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