El cirujano tarijeño Jorge Navarro cuenta el horror vivido en el terremoto de México

«Jamás había vivido esto, es muy duro. Sientes que es el final, se te viene a la cabeza todo, yo en ese momento no tenía mis documentos, estaba con el pijama de operar, y pensaba: ´si todo esto se cae, quién me va a reconocer, yo soy extranjero, ¿cómo me van a hallar?´, pensaba en mi familia.  No paraba el temblor. Tuvimos que dejar al paciente en el quirófano, la regla dice que nosotros no podemos quedarnos…».

Quien habla es el doctor Jorge Navarro, un cirujano villamontino de 31 años residente en el Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional del Siglo XX de la ciudad de México que ha vivido en sus propias carnes el horror del fuerte sismo de  7,1 grados en la escala Ritcher que sacudió el pasado martes a México y ha dejado ya más de 270 muertos.

 El Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional del Siglo XX

«Estábamos operando una cirugía de cardiovasculación, esos procedimientos duran entre cinco a seis horas, empezó a temblar y se volvió tan fuerte que uno no se podía mantener de pie porque estamos en el cuarto piso. La mesa empezó a saltar y los muebles empezaron a caerse y nos dieron la orden de evacuar,  no se podía salir,  la gente gritaba, no se podía caminar, se cortó la luz, el internet… Yo también saltaba por el movimiento. Fue una experiencia muy fuerte y traumante», cuenta Jorge en conversación telefónica con La Voz de Tarija.

«Gracias a Dios, estábamos en lo último, cerrando el esternón, pero el paciente de al lado estaba empezando y muchos doctores se tuvieron que quedar porque estás con una bomba cardiovascular externa y si la dejas se muere el paciente. Entonces gracias a Dios el nuestro no estaba con la bomba, pero otros médicos al lado sí se tuvieron que quedar. Tuvieron que seguir operando con el muro destrozado», añade.

Tras el sismo, el hospital en el que trabaja quedó deteriorado, se rajaron los muros y los pisos y las ventanas se rompieron. El centro suspendió las cirugías programadas y actualmente solo están atendiendo emergencias. 

«Están los peritos y los bomberos viendo las condiciones de todos los hospitales, hay muchos hospitales que están mucho más destruidos que el nuestro. Si sucede otro temblor como el que tuvimos creo que no va a aguantar la estructura«, asegura.

Además de su trabajo en el hospital, Jorge junto a sus compañeros ha tenido que salir a apoyar a las calles para atender a los heridos y a las personas atrapadas en los edificios.

«Hemos salido a ayudar a la gente de alrededor, hay muchos edificios que se cayeron muy cerca , se rajaron, la gente está sacando sus cosas y está yendo donde puede, hay mucha gente que continúa atrapada en los edificios entonces estamos yendo en brigadas a ayudar a la gente«.

De hecho, el villamontino ha tenido que alojarse en casa de sus compañeros de trabajo por el riesgo a que el edificio de su departamento se desplome.

 Jorge Navarro (izquierda con gafas) junto a sus compañeros días antes del sismo

«Al salir del hospital se bloqueó el metro, la gente salió a las avenidas, había gente desaparecida, había asaltos, robos.. lamentablemente aquí es un lugar con mucha delincuencia. Eso nunca lo he visto, estaba super asustado, no quería volver a mi casa porque el departamento donde vivo es igual antiguo.  Gracias a Dios la gente mexicana es buena, muchos de mis jefes me tendieron la mano y me fui a su casa», relata.

Sin embargo, el horror que vive México todavía no ha pasado, hoy, cuenta Jorge, ha habido una nueva réplica y les han vuelto a evacuar del hospital.

«Estamos con el corazón en la mano, todavía no ha pasado, se dice que se espera uno nuevo, esperemos que el hospital siga en pie, hay gente internada que no puede salir, esa gente en terapia intensiva que ni siquiera se ha enterado que está con el tubo en la boca, esperemos que todo vaya bien, todavía no estamos del todo a salvo aquí».

Además de la capital, el demoledor sismo ha provocado daños y muertos en los estados Morelos, Estado de México, Puebla, Guerrero y en el sureño Oaxaca, golpeado junto con Chiapas por un terremoto magnitud 8.1 a inicios de septiembre que dejó casi 100 muertos.

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