TARIQUÍA: EL OTRO TIPNIS AMENAZADO

Si hay una actitud legítima, esa es la que se opone al insistente propósito de avasallar el TIPNIS con la construcción de una carretera que lo dividiría, afectaría el entorno natural y haría posible el avance de quienes cultivan coca en el Chapare. Esta protesta debe ser compartida por todos. Este es el único país que tenemos y nuestra obligación es preservarlo.

Lamentablemente, hay otro propósito depredador de una zona privilegiada de Bolivia, con la pretendida incursión impulsada por el régimen, de empresas petroleras, para explorar probables campos de hidrocarburos, lo que inevitablemente atentaría contra una reserva natural: la de Tariquía en el departamento de Tarija que, además de ser de una notable belleza escénica, se sabe que sus bosques están mayormente bien conservados y se ha constatado que en su seno, y que, gracias a la selva que actúa como un poderoso regulador hídrico, se originan numerosos ríos y arroyos que forman parte de la Subcuenca Norte de la Cuenca superior del Río Bermejo, la que a su vez pertenece a la Cuenca del Plata (V. Ayala Bluske). Es más, Tariquía, Sama y el Aguaragüe, “protegen las fuentes de agua más importantes”, así como “protege la zona más representativa de la Selva Tucumano- Boliviana”.

Zorros de monte, pavas, guacamayos, jaguares, osos jukumari, carpinchos, tarucas, ocelotes, lobitos de río, loros aliceros, pumas constituyen la rica fauna de Tariquía. además  de 253 especies de aves, 62 especies de anfibios y reptiles y 65 especies de peces contabilizados. Y su flora es también muy diversa: Laureles, lapachos, nogales, cedros (Se cuentan 1075 especies de plantas superiores).

“El TIPNIS no se toca, tampoco Tariquía”, debe ser una consigna de los bolivianos.

por: Marcelo Ostria Trigo

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