Diplomático brasileño Saboia a 4 años del escape de Pinto: “No me arrepiento de lo que hice”

“No estoy arrepentido de lo que hice”. Así el diplomático brasileño Eduardo Saboia, en contacto con ERBOL, se refirió al episodio ocurrido hace cuatro años, cuando colaboró al exsenador Roger Pinto a salir de Bolivia para ser refugiado político en Brasil.

Pinto estuvo asilado en la Embajada de Brasil en La Paz más de un año entre 2012 y 2013, bajo el argumento de que era perseguido político. El 23 de agosto de 2013 recibió ayuda del entonces encargado de negocios de la Embajada, Saboia, para salir de Bolivia. Ellos pisaron suelo brasileño el 24 de agosto.

El diplomático, que ahora ocupa el cargo de Jefe de Gabinete de la Cancillería de Brasil, recordó que Pinto estaba confinado en la Embajada en una situación degradante que necesitaba una solución.

Era una situación de degradación extrema. Él (Pinto) no estaba en una residencia con un jardín, comedor, estaba en una oficina, en un ambiente muy confinado y hacía mucho tiempo que estaba ahí y la condición psicológica se va deteriorando”, señaló Saboia en conversación con el programa La Tarde en Directo de ERBOL.

El brasileño dijo que la situación de Pinto era de emergencia, por lo cual asumió la decisión individual de ayudarlo. Aclaró que a su criterio su determinación está avalada por la institución del asilo y las disposiciones de los derechos humanos.

No obstante, su colaboración a Pinto le provocó ser sancionado en Brasil. Manifestó que no está de acuerdo con su castigo, pero ya está de vuelta y no se arrepiente de su acto.

El que toma decisiones tiene que estar listo para enfrentar consecuencias, pero no estoy arrepentido de lo que hice. Creo que, por los elementos que tenía, era la cosa cierta para hacer”, dijo.

“Era un acto con motivación exclusivamente humanitaria, yo sinceramente le digo con el corazón: no tenía ninguna motivación de generar problema entre las relaciones entre Brasil y Bolivia, muy por el contrario, además de resolver un tema humanitario creo que se sacó de encima un problema que existía al momento que había un político importante que estaba alojado en la Embajda de Brasil”, agregó.

Pinto falleció el 16 de agosto de 2017 en Brasilia, luego de que el avión que pilotaba se estrelló en Goiás pocos días antes.

Saboia dijo que la muerte de Pinto fue “muy difícil” para él, puesto que habían entablado una amistad y estuvieron cerca en momento complicados para ambos.

Recordó al político pandino como una persona que nunca tuvo rencor, y que más bien expresaba esperanza en la conciliación de personas con visiones políticas diferentes.

Aseveró que Pinto hizo muchos amigos en Brasil, puesto que no era arrogante ni tenía palabras agresivas con quienes se podía considerar sus enemigos. Acotó que el exsenador soñaba regresar a Bolivia.

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