OTRA VEZ EL TERROR EN EUROPA

Hace sólo horas se desató la furia de los yihadistas jóvenes en Barcelona, y otras ciudades europeas, matando gente inocente sin sentido alguno. Equivocando el camino político y estratégico de sus demandas contra occidente, pues sólo fortalecen a los sectores duros y militaristas, como a los políticos ignorantes que buscan excusas para sus propios fines. Probablemente jóvenes soñadores; pero con las consignas totalmente equivocadas y con la furia hacia las sociedades civiles, que nada tienen que hacer respecto de las políticas de Estado contra los países árabes, y contra la civilización árabe. Después de la destrucción de gran parte del mundo árabe, por las bombas e invasiones militares de occidente es casi lógico que aquellas sociedades, en sus estamentos más radicalizados hayan reaccionado utilizando a la religión islámica, intentando mostrar al mundo que ahora se trata de guerras entre civilizaciones, entre religiones y entre maneras distintas de ver el mundo. Pero en realidad sólo están aportando al fortalecimiento de las visiones totalitarias de occidente, sean estas de izquierda o derecha.

Las sociedades civiles y sus instituciones han sido destruidas y manipuladas desde los Estados, divididas y prostituidas a más no poder, con el claro objetivo de fortalecer los poderes totalitarios y oscuros de la real politik. Las sociedades civiles están siendo atacadas sin clemencia, con los controles más sofisticados posibles de los medios de incomunicación y las nuevas tecnologías informáticas. En el occidente rico dichas sociedades ya no son capaces de rearticularse, de recrearse y corregir, por tanto, los rumbos del poder de sus Estados e instituciones. En estos últimos tiempos ni siquiera tienen papeles secundarios, pues su poder anterior ya no funciona y sus interpelaciones son cada vez más insignificantes. En el tercer mundo, donde hay ausencia de institucionalidad, la manipulación política y económica se mueve a velocidades de luz corrupta; y pues las sociedades civiles se han convertido en serviles coyunturales de los poderes de moda. Ya no interesan las ideologías y las posturas políticas, sino los negocios y las posibilidades de un rinconcito de poder.

En estos tiempos turbulentos donde lo único claro es la lucha por el poder, a cualquier precio y por cualquier forma, desde los escalones chicos hasta el infinito, sin los ideales o insumos éticos que eran antes los necesarios y rigurosos componentes de los compromisos políticos, ese cualquier precio se atribuye también a la sociedad civil. En nombre de ella todo es posible, hasta las barbaridades más insospechadas porque todos los límites se han roto y destruido. Sólo queda la impunidad total. Aquí como allá se ataca a la sociedad civil, se la degenera, se la prostituye y se la baña de sangre. Tiempos sin posturas adecuadas en lo político y peor en lo ideológico. Tiempos sangrientamente pragmáticos porque el curriculum corre y los resultados imponen su precio.

La equivocación de los jóvenes yihadistas es fenomenal, cuando no surrealista. Matar inocentes, como los bombardeos gringos a los barrios de las ciudades árabes, no tiene el efecto deseado a nivel político y religioso, sino todo lo contrario: cierran las posibilidades políticas de interpelación a las sociedades civiles gringas. Los poderosos medios de incomunicación se encargan de hace su trabajo sucio. Pues no están en las sociedades civiles los impactos políticos más importantes, sino en un sitio ya olvidado precisamente por las sociedades civiles: los políticos y sus instrumentos de represión. Los jóvenes yihadistas tendrían que atacar a los políticos directamente, a sus instrumentos de represión y a todo lo que ellos representan. Pero no a las sociedades civiles.

La acción directa, herencia de las nobles acciones anarquistas del siglo XIX y parte del XX, cuando secuestraban políticos corruptos para ajusticiarlos, o les esperaban en la puerta de sus casas para eliminarlos por corruptos o asesinos, pues eran causas justas y lecturas políticas correctas a diferencia de estas terribles equivocaciones yihadistas. Pero la memoria de las sociedades civiles está debilitada, por todas partes. Sumida en el miedo, también en el terrible espanto de la crisis mundial económica, que está afectando considerablemente en la autoestima colectiva de todo el mundo. Casi impotente, expectante del drama colosal de la política corrupta por todo el mundo, como esperando a un mesías que no llegará. Quizás incubando nuevas alternativas, nuevos derroteros y sueños que hagan más viable a los monstruosos Estados sin rumbo claro. Es claro que hay ausencia de lecturas sobre las sociedades civiles gringas, y eso por supuesto no es una posición política e ideológica clara por lo que la economía de sangre no tiene sentido alguno.

Los jóvenes yihadistas son la desesperación total y ausencia total de respuestas a las preguntas de las nuevas generaciones, en todo el mundo. Engañados al mismo tiempo por políticos tradicionales islámicos, que les lanzan al fuego de la irresponsabilidad convirtiéndose en asesinos de gente absolutamente inocente, para un espectáculo macabro de los medios de incomunicación que sólo echan más leña al fuego, fortaleciendo a los sectores totalitarios y hambrientos de poder extremo, en nombre precisamente de las sociedades civiles. Es la época concreta, donde se sacrifica vidas jóvenes en nombre de nociones sin sentido, sin ideales ni siquiera eslabones políticos posibles.

Hace mucho tiempo que ya es hora de nuevos vientos, nuevas corrientes que vayan tapando a la política tradicional, además corrompida y corroída por todo lado, actual de todo el mundo, de izquierda y derecha que son caras de la misma moneda. Es hora de las nuevas generaciones.

por: Max Murillo Mendoza

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