Eduardo Trigo D’Arlach, diplomático, historiador, docente y periodista tarijeño

A lo largo de la historia Tarija ha dado luz a numerosos personajes ilustres reconocidos en el país y en el exterior por su contribución a la historia y a la sociedad tarijeña y boliviana. Algunas de sus historias están recopiladas en libros y otras, más olvidadas, están siendo rescatadas por el doctor Eduardo Trigo D´Arlach, quien lleva varios años investigando sobre estos personajes notables y publicando sus biografías. No obstante, la vida de Eduardo Trigo D.Arlach, Tarija 17 de octubre de 1936, merece también ser contada e incorporada a este grupo de ilustres tarijeños.

A pesar de que no le gusta hablar en primera persona, Trigo recibe a La Voz de Tarija en el despacho de su domicilio, ubicado en el corazón de la capital del departamento de Tarija, en plena calle Bolívar, uno de los puntos más bulliciosos de la ciudad. Sin embargo, el trasiego de viandantes, micros y autos se desvanece una vez cruzada la puerta de su domicilio.

Su despacho está flanqueado de centenares de libros, algunos de los cuales rescata durante el transcurso de la entrevista, y decorado con un sinfín de condecoraciones, la mayoría de ellas de su etapa al servicio de Bolivia en el exterior.

La vida profesional de Trigo es extensa y se ha desarrollado en varios ámbitos, la diplomacia, el periodismo, la historia y la docencia. A modo de complicidad, pedimos que nos hable de su etapa como periodista en el ya extinto diario Presencia.

“Empecé muy joven como corresponsal de Presencia en Tarija, después obtuve el título provisión nacional de periodista, he sido miembro de la Asociación Nacional Periodistas, presidente de la Asociación de Periodistas de Tarija, he escrito en La Nación de Buenos Aires, en el diario La Razón…”, cuenta.

Durante su etapa en Presencia, un diario católico fundado en la década de 1950 y que se convirtió en uno de los periódicos de referencia en Bolivia y Sudámerica, recuerda que todos los días mandaba sus despachos por telefax sobre los hechos más importantes que habían acontecido en Tarija.  

Su labor como periodista fue intercalándola con el servicio diplomático ya que en aquellos tiempos Bolivia vivió etapas convulsas y cambios drásticos de gobierno.

“Empecé a estudiar derecho, cuando salí del Colegio Nacional San Luis cursé primero y segundo año. En La Paz había un señor que trabajaba en el Ministerio de Relaciones Exteriores que me conocía y me invitó a trabajar a la Cancillería. Así me enrolé en el servicio exterior. 4 años en La Paz, después a Londres 2 años como primer secretario, volví a Bolivia, y me volvieron a mandar a Londres como encargado de negocios. Era muy joven todavía, tenía 26 años”, cuenta.

Luego llegaron los gobiernos militares y retornó a Tarija para trabajar con el diario presencia hasta el que en 1985 llegó a la presidencia del país, Víctor Paz Estenssoro quien le invitó a ser embajador en Buenos Aires.

“Estuve casi 3 años allá, volví y me incorpore a Presencia, y estando ahí, me inventaron para ser vicecanciller otros 3 años. Terminé esa gestión y ya me jubilé del periodismo y del servicio exterior, y pase a dictar catedra de Derecho Internacional Público en la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho”.

Durante su etapa de diplomático, Trigo tuvo la oportunidad de conocer a Nixon, al príncipe Felipe de España y al presidente Alfonsín de la Argentina.

Especial fue también su relación con el presidente Víctor Paz Estenssoro, cuyas conversaciones fueron plasmadas en un libro.

“Cuando ingresé a trabajar en la Cancillería, a mí no me conocía, pero después, la segunda vez que fui a Londres me mandó él. Nombraron como embajador al general Barrientos, quien rechazó el cargo y alguien tenía que hacerse cargo. Cuando volví el doctor Paz ya estaba en Lima, cuando le permitieron volver vino a vivir a Tarija, lo visitaba con frecuencia e hicimos buena amistad. Me nombraron vicecanciller, me fui a La Paz y cuando retorné conversamos mucho y escribimos para el periódico.  Empezamos de forma desordenada y cuando terminamos me dijo de hacer un libro y así salió el libro”.

A Conversaciones con Víctor Paz Estenssoro le siguieron otras publicaciones como Crónicas de Tarija, una recopilación de historias de pasajes tarijeños que habían quedado en el olvido y su último libro, Tarija en la independencia del Virreinato del Río de la Plata, que fue presentado en abril el marco de las actividades el Bicentenario de Tarija.

Su contribución a la historia no ha pasado desapercibida, no en vano es miembro de la Sociedad Boliviana de Historia, miembro de la Academia Argentina de Historia y miembro correspondiente de la Academia de Historia de España.

En cuanto a sus condecoraciones, no tiene espacio en su despacho para albergarlas todas por lo que nos conduce hasta el piso de arriba para ver el resto. El Líbano, la extinta República de Yugoslavia, Argentina, de la Santa Sede son algunos de los Estados que reconocieron su labor de servicio por Bolivia.

Actualmente, se encuentra inmerso en la recopilación de historias de tarijeños notables y de personajes del exterior que contribuyeron a la sociedad tarijeña.

“No se habla de personajes de Tarija que tienden a ser olvidados, no se habla tampoco de personalidades extranjeras que han dedicado su vida a Tarija, los frailes del convento franciscano, por ejemplo, no figuran en ninguno de estos recuerdos, personalidades de la Guerra del Chaco. Tampoco intelectuales a partir de 1930 que tienden a ser olvidados”.  En esa historia de Tarija, su tierra, que Eduardo rescata, él, aunque no le guste hablar en primera persona, ya se ha ganado un espacio y ya forma parte de ella.

spot_img

Artículos Relacionados

LAS MÁS LEIDAS