MIGRANTES E INCOHERENCIA DEL SISTEMA NORTEAMERICANO

América Latina exporta tres tipos de migrantes hacia el sistema gringo. Clases altas y oligarquías, que en muchos casos son ladrones de cuello blanco ex funcionarios de sus Estados, ubicados en aquel sistema capitalista donde los fines justifican los medios. Clases medias jodidas y algo triunfalista pro gringas, que ante la ausencia de identidad con sus países su único sueño externo es lo gringo: su sueño americano. Y finalmente los pobres y miserables, los millones y millones de desplazados de sus países, los marginados de sus propios Estados que pues se arriesgan a invadir como bárbaros y cruzan todos los muros posibles, para ganar algunos dólares y seguir sus propios sueños de sobrevivencia.
El sistema gringo prefiere como sistema adoptar a las oligarquías latinas, pues tienen la capacidad de invertir en el mercado gringo: casas, joda, negocios turbios y otros negocios también. De estos personajes Bolivia tiene a muchos: Sánchez de Lozada, Berzaín, Reyes Villa y tantos otros. De Lozada un criminal y asesino extranjero, que robó millones de dólares embarcados en muchas valijas diplomáticas el día de su huida de Bolivia. Berzaín un abogansters y ministro de Sánchez de Lozada, que incluso hasta hoy tiene un montón de casas en Cochabamba, a nombre de sus parientes, que ni el proceso de cambio puede hacer algo al respecto. Y Reyes Villa, un ladronzuelo ex alcalde de Cochabamba que se enriqueció como funcionario público típico, aprovechando por supuesto todos los instrumentos del Estado. Esta calaña de personajes exporta a montones Latino América, desde todos los rincones y países asaltados y corroídos de impunidad y corrupción histórica.
El sistema gringo norteamericano si fuera coherente, tendría también que expulsar a esos personajes gansteriles ex funcionarios de Estado, que robaron todo lo que invierten en aquel sistema. Pero el sueño americano es turbio, sucio y no interesa los orígenes de la riqueza sino que alimenten sus poderosas fauces capitalistas. No se les expulsará a esos personajes, porque son parecidos a Trump. Expulsará a pobres, a miserables y en algunos casos a clases medias empobrecidas, porque los marginados son marginados en todos los sistemas. Por eso occidente inventó las revoluciones sangrientas, son los únicos momentos donde los miserables voltean la tortilla y pueden guillotinar a ricos, a oligarcas, a ladrones de cuello blanco y a traidores también. La sangre tiene sentido cuando se hace justicia, las revoluciones deberían seguir siendo importantes como utopías en todos los sistemas.
Los migrantes de nuestras naciones milenarias, son migrantes por doble partida: en nuestros propios territorios porque las repúblicas siempre fueron expulsoras, racistas, discriminadoras en todo el sentido de la palabra. Los barrios marginales de todas nuestras ciudades, están pobladas de migrantes quechuas, aymaras y guaraníes, que tienen que ser primero esclavos y pobres, para conseguir algún sueño. Y luego cuando logran salir a Estados Unidos, siguen siendo nomás migrantes pobres, ilegales y sin ningún derecho básico, como en nuestros propios territorios.
Los millones y millones de pobres que sangran de nuestros territorios, por la ausencia de Estados modernos y básicamente humanos, no tienen otra salida que arriesgar sus vidas para entrar al sistema gringo. No importa ser esclavos del sistema, no importa el racismo y el desprecio de aquellas sociedades dizque civilizadas, educadas y progresistas. Todo es posible soportar ante la ausencia de Estados en América Latina. Todo es posible soportar ante la ausencia de Estados nacionales y que respiren aire de nuestras culturas. La ausencia de oportunidades laborales, intelectuales, de sueños, de realizaciones en nuestros propios territorios, estructuralmente expulsa sobre todo a los más débiles de nuestras sociedades.
Ante la prepotencia de Trump y el sistema norteamericano, los Estados latinos no han reaccionado como tenía que ser: con autoestima y nacionalismo étnico. Sino han seguido el libreto de ser patio trasero: pedirle al patrón Trump que sea más humano, más buenito y más comprensible con las oligarquías latinas inútiles en construir Estados modernos, inclusivos y con oportunidades para sus poblaciones. Las oligarquías latinas sólo piden limosnas al imperio, y los revolucionarios rojos tan inútiles como sus hermanos gemelos de derecha, no tienen los conocimientos necesarios para construir otro tipo de Estados, andan repitiendo como loros sus lecturas de realidades ajenas y extrañas a nuestras realidades, y claro los resultados son los que tenemos.
Trump no expulsará a los más peligrosos: los de cuello blanco. Esos son sus fieles sacerdotes del sistema. Esos asaltantes y ladrones de los Estados republicanos, invierten al contado en el sistema gringo, alimentan la vorágine capitalista y eso es lo que vale para ese agujero negro norteamericano. Trump es el espejo de las oligarquías extranjeras latinas: expulsará a los mismos que sus oligarquías latinas han expulsado de estos territorios. Ese es el sistema en concreto, eso es capitalismo. Todo lo demás son ilusiones torpes y cuentos del tío capitalistas y salvajemente capitalistas.
por: Max Murillo Mendoza

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