Fallece la esposa de Lula da Silva

Marisa Leticia Lula da Silva, que ha fallecido este jueves, era más que una simple primera dama. Fue una de las gestoras del Partido de los Trabajadores (PT) y del proyecto que llevó a la presidencia de Brasil a su marido Luiz Inácio Lula da Silva en 2002 y 2006. En la sala de su casa, en Sao Bernardo, Marisa fue anfitriona de una generación de políticos que conquistó la redemocratización de Brasil.
A los 66 años, Marisa Leticia, internada desde el 24 de enero en el hospital Sirio Libanés, en São Paulo, falleció por complicaciones causadas por un accidente vascular cerebral hemorrágico. La noticia se confirmó cuando Lula y su familia autorizaron públicamente la donación de órganos por muerte cerebral. En un mensaje en Facebook, Lula agradeció las «manifestaciones de cariño y solidaridad».
Quienes la conocían bien, entre ellos, Roberto Kalil, el cardiólogo que la trataba hace 30 años y que firmó su defunción, aseguran que era ella quien le daba la sustentación emocional a Lula, que pasa por un mal momento, golpeado por denuncias que lo citan en el escándalo conocido como Lavacoches.
«La gallega», como la llamaba cariñosamente Lula por los rasgos europeos de su ascendencia, que en verdad era italiana, se enorgullecía de haber visto nacer en casa el que es el considerado el partido más relevante de la izquierda sudamericana, y de haber sido ella misma quien bordó la primera bandera que se volvió su símbolo. «Cogí un retazo de una tela italiana que tenía y le cosí una estrella blanca. Quedó linda», contaba, la hija de pobres inmigrantes italianos nacida en Sao Bernardo do Campo, el municipio de la industria automovilística, en Sao Paulo, donde nacieron los sindicatos metalúrgicos y su líder, Lula.
Marisa conoció a Lula en 1973, cuando realizaba trámites en el sindicato de Sao Bernardo donde, el entonces operario, la atendió. Ella buscaba la pensión de su primer marido, un taxista asesinado a tiros en un asalto, que la había dejado viuda y embarazada de cuatro meses.
Ella y Lula se casaron dos años después y tuvieron otros tres hijos, Fábio, Sandro y Luís Cláudio. Lula adoptó al primer hijo de Marisa, Marcos, y ella cuidó a Lurian, la primera hija de él con una enamorada.
Los primeros años de la pareja no fueron fáciles. Lula y sus compañeros vivían siendo perseguidos por el Gobierno militar. Cuando Lula fue preso con otros sindicalistas, en 1980, Marisa encabezó una marcha de mujeres con sus hijos al frente.
Con la democratización a fines de los 80, Lula inició una importante que lo llevó a la presidencia en 2002, después de tres intentos.
En los últimos tres años, sin embargo, la popularidad se fue apagando con denuncias de corrupción que envolvían no sólo a Lula, sino a ella y a sus hijos. Las redes reflejaron esa tensión de los últimos años de la familia, con corrientes de solidaridad a Lula, pero también con una serie de ataques que no han dado tregua ni en horas de luto.

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