Sociedad

El río Guadalquivir de Tarija de inspiración para cantores al abandono y contaminación

El río Guadalquivir de Tarija de inspiración para cantores al abandono y contaminación
Fotografía del río Guadalquivir en el año 1953/ Archivo fotográfico de la Familia Methfessel
domingo, 13 enero 2019 - 08:50 AM - Gabriela Flores
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El río Guadalquivir forma parte de la vida misma de los tarijeños y es uno de los emblemas la ciudad que, a pesar del paso del tiempo, mantiene intacta su devoción a su río pero desde una perspectiva más ciudadana olvidando actualmente su significado simbólico y tradicional, el Guadalquivir corre riesgo al momento de hablar en términos medioambientales.

El Guadalquivir desde hace aproximadamente una década, sufre serios problemas de contaminación debido en gran parte a los residuos que se arrojan a este río o a las quebradas que son sus afluentes. Pero ahora difícil de pensar, hubo un tiempo que el Guadalquivir era navegable, llegando incluso a tener un margen superior a los 150 metros en los años 30 y 40, décadas en la que empezó el crecimiento de la urbe tarijeña.

Los abuelos tarijeños y personas de la tercera edad cuentan que era un río impredecible, lleno de belleza, de aguas cristalinas y reflejos de luces que absorbían las más cálidas pasiones desde el corazón y reflejaban en la mente un auténtico momento de felicidad. “Para ser feliz solo tenías que ir un rato al río”, dice Don Marcial Cortez al recordar las historias que le contaba su padre Ramón, con quien vivía al borde del río en la zona de Tomatitas hasta hace unos años atrás.

“Cuando era niño era despertar en el paraíso, en ese entonces no le daba mucha importancia porque era mi diario vivir, pero como el pasar de los años el volver donde era mi casa me daba paz y tranquilidad porque el río cuando está en calma eso te transmite, serenidad en el curso, serenidad en tu camino, serenidad sin importar la piedra que se ponga en tu sendero, solo hay que seguir adelante”, relata Don Marcial.

El río Guadalquivir ha servido de inspiración de infinidad de artistas a través de canciones, poemas, pero también cuentos y anécdotas, grandes compositores lo renombran en innumerables frases cantadas o recitadas que transportan a un paradisíaco lugar con solo escucharlas.

“Entre playas y riveras del río Guadalquivir, con mi linda chapaquita la vida entera quiero vivir.”, reza una cueca del grupo tarijeño Los Embajadores del Guadalquivir, una de las tantas interpretaciones musicales que hablan del amor que nacen en el río.

Hay autores que denotan la importancia que tiene el río en su vida diaria como el caso de Ernesto Mealla, el último de los sapos cantores, que en una de sus cuecas más famosas entona: “Sueño con mi valle lindo y el canto suave del Guadalquivir, pero el destino me tiene lejos ya me siento morir”.

Incluso el cantautor tarijeño Nilo Soruco extrañaba al Guadalquivir cuando se encontraba exiliado en el extranjero: “que lejos estos de mi ansiedad, mi río, mi sol, mi cielo llorando estarán”.

Pero también al reconocida cantante tarijeña Enrriqueta Ulloa muestra su picardía en varias de sus canciones con frases como: “En la orilla del Guadalquivir se robaron mi corazón, una bandeñita por la saltanita yo la vi pasar”.

El año 2003, el entonces Congreso Nacional otorgó el título de Patrimonio Tangible e Intangible del Departamento de Tarija a la cuenca del río Guadalquivir según la ley nº 2460 del 2 de mayo, ese entonces bajo la presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada y pese a ese título y a las innumerables poesías y canciones que inspiró, el río sufre por la contaminación ambiental.

La gente del campo y de la ciudad de Tarija es querendona de la naturaleza, o por lo menos así aún lo profesan, esto debido a que nacen, viven y disfrutan de ella, pero los tiempos cambian y el cuidado del medioambiente en ocasiones se deja de lado.

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En solo un espacio de corto de tiempo, la modernización y el crecimiento de la ciudad poco a poco han cambiado la admiración hacia el Guadalquivir por su abandono. Según la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema), el crecimiento urbano de varios centros poblados contamina el río Guadalquivir de forma directa.

Para Lidema la contaminación en el río Guadalquivir, “se debe atribuir al crecimiento urbano de varios centros poblados, que contaminan a través de grasas, aceites del lavado de vehículos, aguas residuales, industriales crudas y tratadas, residuos sólidos y contaminación por agro tóxicos vinculados con la actividad agropecuaria”.

El crecimiento de la mancha urbana de Tarija, no respetó al río Guadalquivir, y esto en complicidad con la “viveza criolla” de avasallar los espacios públicos y la propiedad privada, que son actores fundamentales en una cultura de depredación natural, lograron el actual desequilibrio de del río Guadalquivir.

Esta problemática ambiental en el Guadalquivir, incluye la destrucción de hábitats, pérdida de biodiversidad y el deterioro de los recursos bióticos, problemas que deben ser tomados en cuenta no solo por autoridades sino por toda la población.

Sin embargo, y para alegría de los propios tarijeños, el Guadalquivir se despierta cada cierto tiempo tras una fuerte lluvia, principalmente cuando sucede en la parte norte de la cuenca, dando a relucir su furia guardada y esos innumerables momentos de pura energía natural que como un tren a toda velocidad traspasan el corazón de la ciudad mostrando lo que algún día fue su esplendor diario y ahora solo queda en momentos distantes entre lluvias y sequías.

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