EDUARDO CLAURE APOYO Y PROMOCIÓN SUBNACIONAL A LAS INDUSTRIAS CULTURALES Y CREATIVAS PARA GENERAR EMPLEO
Viernes, 30 noviembre 2018 - 07:18 AM - La Voz de Tarija
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En un Estado con una gran carga de informalidad, el ser empleado público es una gran conquista dado que un tercio del total de la ocupación formal está en el sector público. El proceso de cambio ha generado únicamente cargos militantes condicionados, bajo prebenda o amenaza. El empresariado privado solo generará mayor empleo siempre y cuando el Estado suscite condiciones saludables para las inversiones: seguridad jurídica. El Gobierno actual no ha creado una imagen de respeto a la inversión privada y extranjera, tenemos juicios por más de 800 millones de dólares y ya se han pagado algo más de 250, fruto del “manejo revolucionario” de las relaciones gerenciales del proceso de cambio. No todas las empresas grandes y las estratégicas públicas son generadoras de empleo a gran escala, dada la tecnología y la logística gerencial que utilizan (ineficiente y deplorable). El sector hidrocarburífero demanda poca mano de obra y la minería nada moderna está cooperativizada y demanda mano de obra local. El Estado boliviano al crear empresas medianas genera empleo pero bajo condiciones de informalidad apoyada en la Ley del Funcionario Público, donde no se reconoce los beneficios laborales establecidos. El comercio formal e informal, viene a ser la tabla de salvación para la creciente ola de nuevas generaciones que encuentran, a pesar de tener estudios, en estas actividades comerciales de toda índole, su pasar diario. El repunte en el crecimiento económico del país, particularmente desde el año 2006 hasta el presente, no se tradujo en la generación de empleos suficientes para la población boliviana, menos en la creación de nuevos empleos de calidad y en la mejora de las fuentes laborales existentes. El PIB tuvo un crecimiento promedio anual de 5 por ciento con tasas de desempleo urbano abierto que en promedio se mantuvo en los dos dígitos (10%), según las investigaciones del CEDLA. La vigencia de las prácticas de flexibilización laboral implementadas desde 1985 continuó marcando el escenario del crecimiento económico, no obstante, la aprobación de varias normas laborales que quedaron en el papel.

Concluyamos que, en comparación con otros sectores de la población boliviana, la situación laboral de los jóvenes es preocupante. Se establece que en las ciudades del eje central urbano del país, en 2016, la tasa de desempleo juvenil (15 a 24 años) fue del 13,5%, muy por encima de la tasa general que se registró ese año, que fue del 7.9%. Pero además, en los jóvenes desocupados están los que dejaron de trabajar por diferentes razones y los aspirantes. A esto se suma que entre los jóvenes ocupados, la gran mayoría, es decir un 93%, cuenta con empleos precarios y casi el 65%, con empleos de precariedad extrema, es decir, con ingresos bajos, inestables y sin acceso a la seguridad social de largo plazo. Debido al acceso limitado de empleo y la alta precariedad generalizada, los jóvenes afrontan una variedad de obstáculos particulares en su búsqueda de empleo, y aún más de un empleo de calidad. Las percepciones y experiencias de los jóvenes acerca de los obstáculos reflejan y corroboran la existencia de un mercado de trabajo muy restringido y con una serie de limitantes a su acceso. Algunas estadísticas como las del empleo formal o informal son difíciles de cuantificar incluso bajo las mejores condiciones. Algunas instituciones ponen la cifra del empleo informal en Bolivia en 80%, otras alrededor del 60%. La informalidad hace que esto sea inherentemente difícil de cuantificar. Por otro lado está la ilegalidad que brinda trabajo a miles de contrabandistas y narcotraficantes para mencionar solo a dos de los mayores rubros de trabajadores ilegales del país. Si el Ministerio de Economía hubiera logrado cuantificar estas fuentes de empleo sería revolucionario para las estadísticas. El desempleo abierto urbano es uno de los indicadores de la precariedad laboral existente sujeto a los cambios y dinámicas de la economía boliviana articulada al mercado mundial y al patrón de acumulación de capital global imperante.  Destacar también que el desempleo mantuvo tasas altas en los casos de las mujeres (9.5%), a jóvenes de 15 a 24 años (12.5%), población con mayor nivel educativo (10.5%) y a las personas con menores ingresos económicos (12.7%). En suma, los jóvenes, mujeres, los más pobres y las personas con mayor nivel educativo continúan siendo los grupos sociales más golpeados por la desocupación.

A pocas semanas de concluir la gestión escolar sale de Tarija una nueva generación de aproximadamente seis mil flamantes bachilleres, quienes deben comenzar a tomarse  muy en serio el pensar y decidir sobre las posibilidades que tienen para el futuro. Sobre todo cuando la tasa de desempleo crece en Tarija. El 80% de los titulados profesionales en la ciudad de Tarija, se encuentran desempleados debido a una serie de problemáticas reveló el Presidente del Colegio de Profesionales, en su momento Federico Flores: “La sociedad va creciendo y las necesidades van cambiando por lo que es imperioso un recambio en la formación de profesionales”, añadió en una entrevista pasada, que a la fecha no cambió según similar comentario del actual titular –Bacotich Oliva- de esa colegiada institución tarijeña, a pesar de haber transcurrido entre una y otra declaración aproximadamente seis años.

En este contexto, las Entidades Territoriales Autónomas del departamento de Tarija, debieran garantizar la conservación, promover el incremento del mismo y fomentar y tutelar el acceso de los ciudadanos a los bienes del Patrimonio Cultural de Tarija, así como permitir a través de una política de fomento al enriquecimiento del mismo,  incentivando al desarrollo de los elementos que componen el patrimonio, mediante el soporte adecuado a una Industria Cultural y Creativa, apelando a la creatividad, que es la  habilidad de traer a la existencia un objeto o forma artística, una solución a un problema o método o dispositivo, la creación de una obra de arte o una nueva combinación de elementos existentes.

Conceptualmente, las Industrias Culturales y Creativas son aquellas industrias o  sectores cuya actividad organizada tiene como objetivo la producción, la promoción, la difusión y la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial y que combinan la creación, la producción y la comercialización de contenidos creativos de origen intangible y tangible y, de naturaleza cultural.Se consideran Industrias Culturales y Creativas aquellas empresas unipersonales, pequeñas, medianas, colectivas cooperativizadas y/o comunitarias con potencial de creación de empleos y riqueza, principalmente a través de la producción y comercialización en el mercado local y para la exportación de bienes y servicios creativos en los siguientes sectores: Diseño (gráfico, industrial, moda e interiores); Artes (música, artes visuales, escénicas y publicaciones); Medios (desarrollo de aplicaciones, videojuegos, medios en línea, contenido digital y multimedios); Servicios Creativos (arquitectura, decoración y educación creativa).

Los Grupos Creativos son las redes y asociaciones que se crean entre empresas o industrias creativas para estimular actividades comunes, eslabonamientos entre sí, o lograr economías a escala. Las industrias creativas por su naturaleza son el ciclo de creación, producción y distribución de bienes y servicios que utilizan la creatividad y el capital intelectual como medio o herramienta principal; constituyen actividades basadas en conocimiento y enfocadas en, pero sin limitarse a, las artes, potencialmente generando ingresos que surgen del comercio y los derechos de propiedad intelectual; Incluyen productos tangibles y servicios artísticos o intelectuales intangibles con contenido creativo, valor económico y objetivos de mercado; Se sitúan entre los artesanos, los servicios y los sectores industriales. En conclusión, pueden constituirse en un nuevo sector dinámico en la economía municipal, departamental y/o nacional.

Finalmente, Gobierno departamental (Asamblea-Gobernación), Gobiernos Municipales, universidades, empresariado privado y, fundamentalmente, la juventud generadora de iniciativas proactivas y dueños del mañana, tienen la palabra.

por: Eduardo Claure

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