Sociedad

La leyenda de los duendes aún prevalece en la cultura tarijeña

La leyenda de los duendes aún prevalece en la cultura tarijeña
domingo, 11 noviembre 2018 - 09:08 AM - Gabriela Flores
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Los duendes, es una temática que está presente en todas las charlas familiares de la ciudad de Tarija, si bien muchos son escalofriantes y otros son irreales, las personas mayores son las que más recuerdos tienen de estas experiencias terroríficas ya sea en la ciudad como en el campo.

La cultura tarijeña desde siempre fue supersticiosa y llegó a crear mitos alrededor de este ser. Cómo olvidar el año en que cientos de tarijeños se dirigieron al parque de Las Barrancas, debido a que en ese lugar había aparecido una mini ciudadela que poseía casas, aeropuerto e incluso estadio. Más tarde se dijo que se trataba de una obra de estudiantes de arquitectura y todo volvió a la normalidad.

Sin embargo, Las Barrancas no fue el único lugar donde se cree haber percibido la existencia de estas pequeñas criaturas. Se cuenta también que en los antiguos edificios la presencia de este personaje fue muy evidente. Tal es así que la dueña de la antigua casa ubicada en la esquina general Trigo y Domingo Paz, donde hoy está instalada una conocida juguetería, dice haber visto al pequeño individuo correr por su cocina.

Los vecinos relatan que en repetidas ocasiones se perdieron los panes que horneaba dicha señora.

Pero además de las construcciones, los lugares descampados fueron también argumento de muchas historias. Los cerros erosionados de San Blas dieron mucho que hablar a los vecinos de la zona como también a cientos de jóvenes que acudían a dicho lugar a beber, alejados de la guardia policial.

“Estaba caminando a las nueve de la noche por el camino de tierra y vi a un pequeño hombrecito sentado y le pregunté qué hacía sin su mamá porque pensé que era un niño y cuando se iba a dar la vuelta me eché a correr porque sentí una rara sensación en el cuerpo”, afirma Agustina Jaramillo, una vecina de la zona San Blas quien también señala haber visto al duende en su horno de barro.

Pero una historia más escalofriante es la que le sucedió a Fabricio, quien según su padre fue llevado por el duende cuando apenas tenía cinco años. “Desde ese entonces mi hijo ya no es el  mismo, es un poco loco”, cuenta Gumercindo y recuerda que ese día ellos habían salido a su terreno a cosechar papa, cuando en un momento se percataron que su hijo ya no estaba jugando junto al árbol.

“Corrimos por todos lados, recuerdo que eran las tres de la tarde y luego de buscar por todas partes lo encontramos a las seis de la tarde llorando en medio de unos matorrales”, relata y agrega que el niño les dijo que había estado jugando con otro niño.

Caracterización del duende

Según cuenta el escritor tarijeño René Aguilera Fierro el duende es un hombrecillo pequeño y gordito parecido a un niño travieso, forzudo y cuyas características principales son sus manos, una de fierro y la otra de lana. Además posee un gran sombrero de grandes alas que le cubre el rostro.

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Algunos ancianos consultados afirman que se trata de un negrito o de un hombrecito de piel blanca, orejudo y de boca grande que gusta vestir ropas elegantes y colores vistosos.

“Nunca camines sola por el campo”, es la advertencia que ellos hacen.

Un campesino de San Luis cuenta que una noche de 1985, cuando él iba a caballo con otro amigo vio saltar a un chiquito a la orilla del camino. Al ver esa figura en ese camino tan solitario y en horas tan inoportunas, ambos se extrañaron, bajaron el ritmo de los caballos para preguntarle hacia dónde se dirigía.

“Voy a hacer un mandado”, dijo el personaje. Pero a pesar de que apresuraban el paso, el chiquito los seguía a cierta distancia, con una habilidad increíble. Aquel espectáculo les puso la piel de gallina, tanto que ya no quisieron mirar hacia atrás. Cuando se animaron a dar la vuelta, el pequeño había desaparecido.

Los niños y los duendes

Definitivamente, no hay una sola persona en Tarija que no haya escuchado hablar de los duendes. Tanto que las madres amedrentan a sus niños con este tipo de frases, “te van a llevar los duendes”. Pues según la leyenda se dice que la inocencia de los niños percibe más fácilmente a los seres mágicos.

Y, sin duda, el mito de los duendes afirma que estos persiguen más a los niños de corta edad, los engañan con confites y juguetes bonitos, así se los llevan de sus casas para perderlos. Si el niño no quiere irse, se lo llevan a la fuerza, aunque llore o grite.

Según Aguilera el duende aprecia a los niños principalmente a aquellos que no han recibido el bautizo. Escoge para jugar a niños de edades que oscilan entre los recién nacidos y los chiquillos de edad escolar. Se contaba que estos seres gustaban de llevarse a los bebés sin bautizar para dejarlos abandonados en lugares distantes, razón por la que se aconsejaba poner tijeras  bajo la almohada del niño. Según se creía era el único objeto que ahuyentaba al duende.

“El duende se lleva a los pequeños mostrándoles regalos y juguetes. Riendo y saltando llegan a los matorrales y parajes solitarios. Empero ese buen humor dura hasta que el niño se pone insoportable y viene la pregunta, ¿Con cuál de mis manos quieres que te pegue con la de fierro o la de lana? Por supuesto los niños escogen la de lana. Y debido a los gritos alguien acude y  rescata al niño”, cuenta Aguilera Fierro.

Los relatos de los tarijeños sobre esto expresan que  varios niños fueron recuperados de entre los matorrales, lugares donde el niño no podría haber llegado solo. Los niños cuentan haber jugado con un enanito reilón que les obsequió dulces y juguetes. Se cuenta también que suele hacer finas trenzas en los cabellos de los niños, pero también en la cola de los caballos y vacas.

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