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El Castillo Azul, las historias de fantasmas detrás de la belleza turística de Tarija

El Castillo Azul, las historias de fantasmas detrás de la belleza turística de Tarija
sábado, 10 noviembre 2018 - 10:16 AM - Gabriela Flores
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El emblemático Castillo Azul es un punto referencial para el turismo de Tarija, con sus imponentes paredes y adornos es apreciado por propios y extraños pero qué hay detrás de estas hermosas ventanas adornadas se dice en los cuentos de los abuelos y charlas de barrio que es el sitio con mayor cantidad de relatos de espíritus y espectros.

Quizá uno de los sitios en Tarija de mayor reputación sobre fantasmas y aparecidos es el Castillo Azul, alguno de los moradores de esta imponente edificación, que data del siglo XIX, afirman haber encontrado con frecuencia objetos de la casa ubicados de un modo distinto al que fueron dejados el día anterior. También escuchan ruidos semejantes a pasos, puertas y ventanas que crujen al ser abiertas y la escalofriante sensación de una presencia cercana que sin embargo no se puede ver.

La familia Amezaga Reinoso vivió en el Castillo en los años de 1963 a 1968, tiempo en el que se lo conocía como Castillo de Navajas. La señora Bertha Reinoso junto a su esposo Julio Amezaga y sus tres pequeñas hijas, Magdalena, Lumen y Alba, fueron los primeros habitantes del Castillo Azul que en la época se encontraba deshabitado y en total abandono. La familia rentó el Castillo de la dueña, Luz Molares Echazú, quien lo heredó de la familia Navajas, que fue propietaria del Castillo y de la Casa Dorada de la ciudad de Tarija.

Después de un arduo trabajo de limpieza la familia Amezaga Reinoso se mudó al castillo, ante la admiración de los vecinos, quienes aseguraban que no durarían mucho viviendo ahí ya que en aquella época eran bien sabidas las historias de espantos y fantasmas que moraban en el castillo, sin embargo la familia no tenía miedo y preservan recuerdos de esos años como un tiempo de mucha felicidad.

Las historias y relatos donde los perros ladraban y corrían desesperadamente entre los pasillos a media noche son algunos de la señora Bertha que su familia recuerda.

En otra ocasión el matrimonio se dispuso a pasar la noche y tomando el recaudo para que su hija menor no cayera de la cama, acomodaron tres sillas junto al lecho de la pequeña, al poco rato oyeron el ruido de las sillas recorriéndose, prendieron la luz en el acto, pero nada había pasado.

Uno de los sucesos que mayor impacto le causó fue cuando se encontraba en casa sola con su hija menor que en aquel entonces tenía cuatro años y escuchó muy cerca de ella una respiración fuerte, no dijo nada para no asustar a su hija, sin embargo la pequeña comentó “¡mamá aquí suspiran!”.

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Desde 1966 el Castillo Azul pasó a ser propiedad de León Rengel Martínez y Avelina Estrada Galarza, los actuales propietarios también dan fe sobre extraños sucesos ocurridos en el castillo.
Doña Avelina Estrada comenta que una ocasión se dirigió a las habitaciones del piso superior y al estar subiendo las escaleras sintió una fuerte presencia pero junto a ella no había nadie. Pese a escucharse ruidos extraños doña Avelina nunca sintió temor de habitar el castillo pues considera que estos espíritus no son malos y convivir con ellos no es algo que le asuste.

Cuenta que aproximadamente hace 25 años atrás, la familia perdió una gran cantidad de dinero a consecuencia de un robo, pese a las denuncias e investigación policial no se logró dar con los autores del hecho, fue entonces que a través de una amistad que les recomendó, se realizó una sesión espiritista dentro del castillo. A través de la espiritista supieron también que años antes, en la época de don Moisés Navajas, el jardinero de la casa que había fallecido y fue enterrado en el castillo. “Carlitos Flores, pide misa y que le recen”, recomendó la espiritista.

“A veces sucede que un espíritu prefiere permanecer en la tierra por diferentes motivos. Los malos espíritus son los que sufrieron, son almas negras con aire negativo son almas perturbadoras que rompen cosas, mueven puertas, hacen ruidos. Los que fallecieron con tranquilidad tal vez dentro de la casa son almas blancas y años atrás en Tarija se solía enterrar a los familiares en la misma casa y es posible que el Castillo Azul tenga muchos entierros”, aseguró un joven espiritista tarijeño, que reservó su nombre por considerar que los métodos publicitarios no son válidos para las personas serias que se dedican a esta actividad.

“Existen varios motivos por los cuales un espíritu se queda en la tierra, puede ser muerte por asesinato, conflictos sin resolver, necesidad que tienen de ayudar a una persona amada, los que se suicidan y los que asesinan no pueden dejar este mundo por castigo”, explicó el espiritista.

“Los espíritus errantes no son buenos ni malos, pero su presencia se siente como una gran pena y pueden contagiar esta pena a las personas que viven en la casa cuando se siente estas presencias se puede ayuntar con crucifijos y agua bendita, hay que hacer cruces en todos los rincones de la casa y rociar agua bendita”, recomendó.

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