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La columna de Ostria

Sobre la democracia

Jueves, 12 julio 2018 - 07:00 AM - Marcelo Ostria Trigo
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Se ha generalizado la idea de que la democracia es un modelo p0lítico general y uniforme, aceptado por todos. Sin embargo, no hay una definición de este sistema que sea universalmente compartido. Inclusive, desde distintas perspectivas, se la añade a nombres de partidos diferentes, algunos ostensiblemente opuestos a la democracia, a la que, además, se la ha usado –esto persiste- como añadido a nombres de países: República Democrática, República Democrática y Popular, etc.

Por otra parte, la mayoría de los politólogos encuentra que, para que prevalezca la democracia, es indispensable que se garanticen las libertades ciudadanas, el respeto a la diversidad y el derecho s elegir libremente a los gobernantes. El periodista uruguayo Juan Martín Posadas,  pone de relieve que “la rotación de los partidos en el gobierno es una característica de la democracia; es más, se trata de una condición necesaria para que se pueda hablar de democracia”. Y reafirma: “En lo concreto  solo hay democracia cuando los que no están en el gobierno tienen chances reales de acceder a él. Dicho de otro modo más crudo pero más realista: hay democracia cuando el gobierno puede perder las elecciones”. (‘Antes del partido’. El País, Montevideo, 08.07.2018).

Habrá que advertir que la sociedad internacional no ha dejado de propiciar acuerdos para preservar las libertades democráticas. Cobra especial importancia en nuestro continente la Carta de la OEA -vinculante para los países miembros de la Organización- que establece: “La solidaridad de los Estados americanos y los altos fines que con ella se persiguen, requieren la organización política de los mismos sobre la base del ejercicio efectivo de la democracia representativa”.

Más contundente, la Carta Democrática Interamericana suscrita el 11 de septiembre de 2001 dice: “Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”, (artículo 1°), y que, entre otros, son elementos esenciales de la democracia el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales, “la celebración de elecciones periódicas, libres, justas, basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos” (art. 3). Pese a que esto lo compartieron todos los miembros de la OEA, mientras persista el populismo obstinado en retener indefinidamente el poder, qué lejos se está de lograr la libertad consubstancial a la democracia.

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