Medioambiente

Nevados de Chillán, un volcán que pone a prueba la red de vigilancia de Chile

Nevados de Chillán, un volcán que pone a prueba la red de vigilancia de Chile
El Nevado de Chillán, durante una erupción el 6 de abril de 2018 en Las Trancas, 400 km al sur de Santiago
Viernes, 13 abril 2018 - 23:20 PM - Agencias
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El complejo volcánico Nevados de Chillán es una olla a presión a punto de estallar, monitoreado a cada instante por una red que vigila los 45 volcanes más activos de Chile.

En alerta naranja desde el 6 de abril, último escalón antes de la erupción, el macizo ubicado en la región del Biobío (sur) mantiene expectante a una población que aún recuerda el inesperado y explosivo despertar del Calbuco en 2015.

“Nuestro temor, y lo que la evidencia instrumental muestra, es que hay aumento de presión interna. Tenemos un escenario en que ya no es tan impensado de que el domo (acumulación de lava viscosa en el cráter) se destruya, provoque despresurizaciones repentinas y destape la olla”, dijo a la AFP Álvaro Amigo, jefe de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica del Servicio de Geología y Minería (Sernageomin).

El “peor escenario esperable” es una erupción parecida a la del volcán Calbuco, que levantó una nube de cenizas de casi 15 kilómetros, provocando la evacuación masiva de pueblos cercanos y obstaculizando el tráfico aéreo de la región.

AFP /Volcanes en Chile

La erupción del Calbuco, en las cercanías de la turística localidad de Puerto Varas, transformó en ríos de cenizas territorios ubicados alrededor de uno de los lagos más imponentes de la Patagonia, provocando la muerte de animales y cultivos y dando un duro golpe a la industria turística.

El volcán Chillán tiene una composición química que favorece las erupciones explosivas, según puntualizó a la AFP Ángelo Castruccio, académico del Departamento de Geología de la Universidad de Chile.

“En el registro geológico de este volcán hay evidencias de erupciones muy explosivas que han generado la caída de material piro plástico y generación de flujos de lava a una gran extensión. Ambas cosas podrían generar bastantes problemas”, en una zona con termas y pistas de esquí altamente concurridas en invierno, agregó.

– Un país de volcanes –

Chile es considerado un país de volcanes. Sus fronteras están dentro del llamado Círculo de Fuego del Pacífico, una de las regiones dinámicamente más inestables y activas de la Tierra.

AFP / Martin BERNETTIEl Nevado de Chillán, visto desde Las Trancas durante un proceso eruptivo el 6 de abril de 2018

En total, existen en el país unos 90 volcanes potencialmente activos o que han tenido actividad en los últimos 10.000 años.

Cuarenta y cinco de ellos son monitoreados por la Red Nacional de Vigilancia Volcánica del Sernageomin, que hoy concentra sus esfuerzos en el volcán Chillán, cuya actividad es seguida en tiempo real las 24 horas de los 365 días del año.

La red nació en 2009, un año después de que la erupción del volcán Chaitén destruyera casi por completo el pueblo homónimo aledaño, obligando a la evacuación de sus más de 4.000 habitantes.

El peor registro del país data del 10 de abril de 1932, cuando el volcán Quizapu, ubicado en las cercanías de la ciudad de Talca, inició una de las más violentas erupciones que se han registrado en el siglo. Su columna de gases alcanzó una altura de casi 30 kilómetros.

AFP / Martin BERNETTIVista nocturna cerca del volcán Nevado del Chillán, el 7 de abril de 2018

La tefra (o ceniza y otros elementos producto de una erupción que caen en forma de lluvia) cubrió más de dos millones de kilómetros cuadrados, desde la cuidad de Quilpué, en el centro de Chile, hasta el sur de Brasil.

Actualmente, el volcán más peligroso de Chile es el Villarica, ubicado también en el sur del país. Pero la actualidad del Chillán, con una altura de 3.216 metros y su última erupción mayor fichada de 1973, se gana las miradas.

La Red de Vigilancia garantiza a los chilenos puedan ver en tiempo real, cuando las condiciones climáticas lo permiten, varios de estos volcanes elegidos por su peligrosidad, su vulnerabilidad de población e infraestructura.

La vigilancia instrumental es multiparamétrica, porque los volcanes son sistemas complejos, hay que interpretar señales. La técnica en la que se basan nuestros informes es la sismología, porque los sismos nos entregan información importante de lo que está ocurriendo”, explica Amigo.

La deformación del macizo y la composición química de los gases son también señales importantes.

Surcando las áridas montañas del norte o atravesando la espesa vegetación sureña para llegar a lugares donde los helicópteros no acceden, los especialistas logran colocar los sensores sobre el volcán. La vigilancia se garantiza con un centro de recepción y procesamiento en tiempo real de la información en Temuco (sur) y otro en Santiago.

El sistema cuesta unos 5 millones de dólares al año e implica el trabajo de cerca de un centenar de personas.

Para el hecho de que cada volcán tenga características propias complica los pronósticos, según Castruccio. “Cada volcán es distinto, tiene su propia personalidad, entonces se necesita saber la actividad de sismos base para saber cuándo ese volcán está más perturbado y podría erupcionar”, afirma este experto./AFP

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