Bienestar

Morderse las uñas se asocia a problemas emocionales

Morderse las uñas se asocia a problemas emocionales
Lunes, 9 abril 2018 - 23:03 PM - Agencias
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El hábito de morderse o comerse las uñas, denonimado onicofagia, está relacionado con diferentes problemas emocionales. Por ello, es importante identificar cuál es su origen porque esta manía, más allá de generar problemas estéticos y sociales, puede también causar problemas de salud.

Este desorden común, que afecta entre el 20-30% de la población sin importar la edad, “puede conducir a problemas psicosociales significativos y tener un impacto negativo en la calidad de vida”, según un estudio publicado en 2016 en PubMed.

En nuestro medio es más común de lo que se piensa, “cinco de cada 10 pacientes acuden a la consulta por onicofagia”, señala Elizabeth Reque, psicoterapeuta.

“Cuando este trastorno aparece en la niñez los motivos suelen estar ligados a estados de ansiedad o angustia provocados generalmente por situaciones de tensión emocional, producto en la mayoría de los casos de conflictos en el entorno del niño (escolar o familiar)”, dice el psicólogo Germán Burgoa.

Explica que el identificar la causa que en la mayoría de los casos está en la relación que establece el niño con las personas más cercanas (padres, hermanos u otros familiares) puede ayudar a su remoción.

“En los adultos generalmente es un hábito de larga data que no lograron superar y que se presenta por ansiedad e inseguridad. Cuando no es tratado a tiempo se mantiene como un mal hábito añadiendo los sentimientos de culpa”, comenta Reque.

Burgoa señala que si no se ha podido encontrar la causa a tiempo y removerla, la onicofagia suele convertirse en un trastorno de conducta crónico en la que se pierde de vista el origen físico o emocional, dando paso simplemente a un comportamiento habitual que causa placer y/o ayuda a distraer inconscientemente los estados de ansiedad y estrés.

“Por supuesto que no es algo que las personas aprueben socialmente por lo que estas personas se ven en evidencia pudiendo dañar seriamente su autoestima”, expresa el especialista.

Angustia, estados compulsivos, estrés -laboral, social o educativo-, maltratos, celos, humillaciones, violencia doméstica, cambios en el seno de la unidad familiar, frustración, aburrimiento y timidez son otros de los desencadenantes de la onicofagia.

Si una persona la sufre debe asistir a una consulta médica tan pronto como sea posible, para que se le derive al especialista correcto según su condición y estado de salud general.

En cuanto al tratamiento, Burgoa considera importante identificar las causas que rodean al problema y removerlas, ya sea por técnicas médicas o psicológicas de manera conjunta y transdisciplinaria.

Reque señala que la psicoterapia debe involucrar a la familia cuando son pequeños, para modificar modelos de familias disfuncionales que le estén afectando.

“En los adultos funciona muy bien la terapia cognitiva conductual. El neurofeedback es una neuroterapia muy efectiva para el control de cuadros de ansiedad”, señala Reque del Centro Neuropsicológico Neurofeedback.

Consecuencias

En cuanto a las consecuencias de este hábito, los expertos señalan que físicamente están la malformación o deformación de los dedos, sangrados e infecciones en los dedos, pérdida de las uñas e infecciones gastrointestinales, porque en las uñas existen todo tipo de bacterias como la E. coli y salmonela.

Morderse las uñas puede llevar también a que los dientes se deformen, se desgasten prematuramente o que cambien de posición afectando la oclusión dental o la mordida.

A nivel emocional y social genera vergüenza, baja autoestima e inseguridad.

¿Qué hacer?

“Los padres deben brindar sobre todo contención afectiva. No basta con prohibir el hábito compulsivo, se debe redireccionar esa ansiedad a través de otras actividades”, recomienda Reque.

Aconseja nunca ridiculizar ni maltratar, esto sólo generará un círculo vicioso. Recuerde que las personas que tienen onicofagia están sufriendo mucho y no logran frenar este mal hábito. “No sólo es cuestión de voluntad, sino de un trabajo terapéutico familiar”, acota.

Burgoa recomienda no poner en evidencia a la persona, no importa la edad que tenga, y brindarle el apoyo profesional que precisa de manera inmediata.

Existen desde métodos domésticos, que incluyen regaños de padres y amigos, hasta sustancias o esmaltes con sabores desagradables y picantes para echarse en los dedos.

“No es prudente usar técnicas o remedios caseros como picantes u otros artilugios que pueden dañar aún más el estado emocional principalmente de los más pequeños”, finaliza Burgoa.

 

DATOS

Discrepancias. El 2012, la Asociación Americana Psiquiátrica, de EEUU, incluyó la onicofagia en la lista de trastornos obsesivos-compulsivos (TOC). Sin embargo, no todos los psiquiatras concuerdan con ello.

Multidisciplinario. Para tratar este desorden se requiere un esfuerzo multidisciplinario que involucre a dermatólogos, internistas, pediatras, psiquiatras y dentistas. (AGENCIAS)

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