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¿Qué está en juego en las elecciones mexicanas del 1 de julio?

¿Qué está en juego en las elecciones mexicanas del 1 de julio?
Viernes, 6 abril 2018 - 19:39 PM - Agencias
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En medio de un crecimiento económico languideciente, la inflación más alta en casi dos décadas, escándalos de corrupción que salpican a funcionarios del gobierno y cifras récord de asesinatos, México se prepara para elegir el 1 de julio un nuevo presidente que podría cambiar el rumbo del país.

Unos 90 millones de mexicanos están acreditados para los comicios más grandes en la historia del país, donde se elegirá no sólo al sucesor del presidente Enrique Peña Nieto, sino a otros 3,325 cargos en 30 de los 32 estados del país.

A continuación, contexto sobre las elecciones en la segunda mayor economía de Latinoamérica:

* ¿POR QUÉ SON VITALES ESTAS ELECCIONES?

Por primera vez en la historia moderna de México un candidato que plantea cambios al modelo económico que impera hace décadas tiene grandes posibilidades de ganar la presidencia.

Desde antes que iniciara la campaña presidencial a fines de marzo, Andrés Manuel López Obrador, un izquierdista de 64 años que fue alcalde de Ciudad de México entre 2000 y 2005, ocupa cómodamente el primer lugar en casi todas las encuestas.

El político, que busca por tercera vez consecutiva la presidencia de su país, ha propuesto revisar casi un centenar de millonarios contratos petroleros y cancelar la construcción del aeropuerto de Ciudad de México -una obra de 13,300 millones de dólares-, por sospechas de corrupción.

López, conocido popularmente por su acrónimo AMLO, ha dicho que le gustaría implementar un modelo económico “semejante” al que se aplicó en el país entre 1950 y 1970 en el denominado “desarrollo estabilizador”, un período de rápido crecimiento cuando el Estado controló gran parte de la economía.

A pesar de que ha dicho que no quiere “revivir el pasado”, en su primer discurso como candidato a la presidencia, AMLO aseguró que el país “no está progresando con la apertura externa” y propuso consumir el combustible que se produce en casa y producir -con subsidios- los alimentos que se consumen.

Aquellas ofertas electorales han puesto los pelos de punta a los inversionistas, quienes lo han criticado por sus propuestas populistas que creen podrían traer inestabilidad, como someter su mandato a un referéndum revocatorio cada dos años y realizar consultas públicas sobre los temas de interés nacional.

Sin embargo, muchos de sus planteamientos deben pasar antes por el Congreso por lo que, en su primer spot de campaña, López pidió votar por sus candidatos a senadores y diputados para así obtener la mayoría legislativa.

De ganar alguno de los otros tres candidatos –Ricardo Anaya, José Antonio Meade o Margarita Zavala– la continuidad del modelo económico estaría garantizada.

* RELACIÓN CON DONALD TRUMP

A pesar de que durante la campaña electoral AMLO se ha mostrado conciliador y ha evitado responder a los dichos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es poco probable que siga por esa misma línea si gana la presidencia en julio.

En momentos en que la relación entre ambos se ha tensado por la intención de enviar tropas estadounidenses a la línea divisoria de 3,169 kilómetros, analistas creen que la verborrea escalará y dará paso a acciones concretas que podrían afectar el comercio y el flujo migratorio entre ambos países.

 AMLO se ha descrito a sí mismo como “terco, necio, obcecado” y Trump ha sido reseñado por psiquiatras como “impulsivo, inestable”.

Si bien un conflicto de gran escala es poco probable entre los vecinos, los flujos comerciales podrían resentirse: Estados Unidos es el primer destino de las exportaciones mexicanas, mientras que el país azteca es el tercer socio comercial del gigante del norte.

Pero la economía mexicana podría sufrir un golpe aún mayor según analistas, si es que, producto de una rabieta, Trump abandona la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América el Norte (TLCAN) que ambos países, junto con Canadá, intentan modernizar.

No está claro que tipo de relación tendrían el resto de candidatos con Trump, pero su férrea respuesta tras la intención del mandatario estadounidense de movilizar tropas a la frontera hace esperar que podría ser firme pero mesurada.

* VOTO MILLENNIAL

Por primera vez, unos 14.5 millones de jóvenes que llegaron a la mayoría de edad desde la última elección tendrán la oportunidad de ejercer su derecho al voto.

Representan el 16.5 por ciento del total de votantes, una suma nada deleznable en caso de que, como algunos esperan, la presidencia se decida por poco margen. Si a ellos se le agregan los casi 11 millones de votantes de entre 25 y 29 años, se tiene que tres de cada 10 votantes son “millennials”.

Sin embargo, a pesar de que todos los candidatos están apuntando a seducir a este segmento, el voto juvenil es el más volátil: no tienen firmes preferencias como un elector de mayor edad, pueden cambiar de manera repentina y mucho de lo que decidan estará influenciado por las redes sociales.

Y la falta de políticas públicas adecuadas y los factores de marginación social, hacen que gran parte de la juventud mexicana no se sienta identificada con la sociedad y su Estado, lo que podría repercutir en una baja participación.

Otro grupo “minoritario” que puede influir en los resultados es la población LGBTI, que se calcula entre 8 y 12 por ciento de los 130 millones de mexicanos. A pesar de ello, ninguno de los cuatro candidatos presidenciales asumió su agenda.

* NO SE ACABA HASTA QUE SE ACABA

López Obrador ya tentó sin éxito la presidencia del país en el 2006 y 2012. En la primera oportunidad, perdió por un puñado de votos y aseguró que le “robaron” las elecciones, por lo que protestó durante meses en una céntrica avenida de la capital, generando caos vehicular y socavando su respaldo popular.

Aquella vez, el visceral AMLO comandó los sondeos por meses, aunque con una ventaja menor a la actual. Incluso, varias encuestadoras lo daban como ganador, pero errores suyos le costaron la presidencia.

Algunos escándalos de corrupción de cercanos a su partido, no presentarse al primer debate presidencial y una respuesta intolerante al entonces presidente Vicente Fox, minaron sus posibilidades, según analistas.

 Y, a pesar que en esta campaña presidencial AMLO ha sonreído, pregonado “paz y amor”, y ha evitado responder a sus críticos, aún quedan tres debates presidenciales en los que deberá caminar con pie de plomo porque el 30 por ciento que aún no decide su voto podría tomar una decisión./Reuters
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