Tarijeños en el mundo

Trabajo, baile y familia, la vida del tarijeño Daniel Bravo en Barcelona 

Trabajo, baile y familia, la vida del tarijeño Daniel Bravo en Barcelona 
Daniel Bravo, dcha, junto a unos amigos de clases de salsa en Barcelona
Domingo, 1 abril 2018 - 10:57 AM - Gabriela Flores
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Henry Daniel Bravo Rivera un tarijeño de 34 años que actualmente vive en la hermosa Barcelona, concretamente en la localidad de Terrassa, a la que llegó tras proponerse a conocer el mundo y lograr así solucionar algunos problemas económicos.  
Tenía a mi hermano menor (Gabriel “Goyo” Bravo) trabajando aquí en Barcelona y me dijo que si quería conocer y en el lugar donde él trabajaba estaban necesitando gente, me propuso esa idea, como mi adorada madre me dijo que me animara y que me iba a gustar, porque ella también anduvo por estos rumbos, así que con la ayuda de ella y de mi hermano que corrieron con los gastos, pude llegar a territorio barcelonés”, cuenta Daniel a La Voz de Tarija.
El 2006 partió de la ciudad, pero recuerda que su familia se lo tomó de la mejor manera, contentos y pero al mismo tiempo tristes, Daniel fue un estudiante del colegio San Bernardo de Tarija, su carisma, sentido del humor y humildad resaltan la persona que es.
“Ahora mismo estoy trabajando como vendedor en un almacén de 4.000 metros cuadrados, multinacional dedicada a la venta de materiales de construcción donde hay sectores de madera en el departamento en el que estoy donde me lo paso ‘bomba’, hay sectores de sanitarios, herramientas, fontanería lo que se diría plomería en Tarija, electricidad, cerámica y muchas cosas más, eso tiempo completo. Parcialmente hago unas clases de baile en asociaciones de baile en algunos pueblos de la zona“, señala.
Una de las cosas que más le llamó la atención es el orden que hay para realizar las actividades además de la infraestructura que  la considera es increíble. “Son unos monstruos”, ya que según Daniel tienen maquinaria para hacer de todo, en este sentido, también señala que la educación es muy importante. 
 
De Tarija, Daniel admite que extraña la casa de sus padres, los ríos, mercados además poder sentarse en la plazuela Sucre y “criticar”, dice riendo.
“La cocina de mi mamá la tengo grabada en la cabeza, nunca llego a olvidar la comida tarijeña, entre el saicito… que rico, el falso conejo de mi mami ¡espectacular!, milanesas, sopita de maní ,que por cierto aquí me hago y me sale de diez, el picante de pollo mixto, el chanchito al horno-cruz-en olla y muchos más, y por su puesto como no extrañar comerme un súper cabab de Bravo que están para chuparse los dedos”, recuerda entre risas y nostalgia.
Cuando las personas le preguntan como es la ciudad que lo vio nacer, le gusta mencionar que es una ciudad espectacular donde todo el mundo te brinda la cordialidad amabilidad que caracteriza al tarijeño, además de explicar un poco de historia como que fue fundada por un sevillano. 
“Me voy dando cuenta que ahí también hay algunas costumbres similares, y que la gente también es carismática como en Tarija, además de la tranquilidad en la que se vive es diferente, a pesar que hoy en día ha cambiado mucho”, relata.
En Barcelona vive con su novia desde hace dos años, ella es española, y asegura haber encontrado el amor en esa ciudad. Sigue en contacto constante con sus hermanos y tíos, ya que explica con alegría que con sus tíos se juntan ocasionalmente para hacer unas ricas parrilladas al estilo tarijeño y su hermano está a dos horas en avión ya que vive en Londres. 
El cambio cultural fue muy fácil, según Daniel, pero lo que más le costó fue aprender las combinaciones de los metros y trenes de la ciudad.  pero ahora asegura llegó a conocerlos mejor que la población oriunda del lugar. Lo que le costó menos fue simpatizar con las personas ya que logró hacer muy buenos amigos no solo tarijeños o bolivianos sino de múltiples países.
El aspecto que quisiera copiar en la ciudad tarijeña es el orden y la buena señalización de tráfico, el respeto al peatón y tantas cosas que de por sí ya están en las normas pero no se cumplen.
“El respeto hacia el peatón, a veces me causa risa cuando veo que hacen el día del peatón, me refiero a la idea, la idea está espectacular, gente jugando en las calles, todo el mundo en bicicletas, deporte, todo excelente, pero si en un día normal de tráfico no respetamos a los peatones cuando pisa un paso de cebra no se puede decir que está bien lo que se está haciendo pero me gusta que haya muchas ideas que se están aportando a la sociedad”, dice Daniel.
Con respecto al idioma pues en España se habla en castellano pero además también se habla en catalán, con el tiempo Daniel aprendió a hablarlo, explica que la gente se asombra cuando lo escuchan hablar en ese idioma pero agradecen al mismo tiempo ya que existe mucha gente mayor que aún habla solo en catalán, a pesar que no es perfecto Daniel dice que se defiende.
Como anécdota divertida recuerda una que involucra a sus cuatro hermanos y una noche de fiesta, pero no es como se lee, ya que Daniel no consume alcohol, lo que hace de esta una experiencia muy divertida, en la ciudad española realizan muchos controles de alcoholemia en especial a la población latina por la fama de ser alegres.
No se les ocurrió una mejor idea de fingir estar en estado de ebriedad cuando vieron pasar un carro patrullero, sin esperar mucho fueron detenidos justo a la salida de la discoteca, le pidieron los documentos del automóvil,  y la licencia para revisar mientras veían a los oficiales rodear su vehículo.
“El otro (policía) se acerca por la puerta del copiloto donde estaba mi hermana, y le pregunta si alguna vez estuvo en la cárcel, y lo digo ‘tenemos la cara de maleantes pero nunca estuvimos en la cárcel’ y me reí”, recuerda Daniel.
El joven aún se pone nostálgico al recordar a su familia en Tarija, sus padres, tíos, sobrinos y además a todos sus amigos a quienes manda todo su cariño aprovechando la entrevista.
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