Historias de vida

Patricio Urquidi, una vida dedicada al arte y a la locución

Patricio Urquidi, una vida dedicada al arte y a la locución
Viernes, 30 marzo 2018 - 10:35 AM - Jessica Hoyos Flores
WhatsApp Email

José Luis Patricio Urquidi Salas es un hombre atento, carismático y bromista. “Si mis padres no se divorciaban, seguro me seguían poniendo más nombres”, cuenta entre risas nada más comenzar la entrevista.  Aunque mediáticamente no es tan reconocido, su voz,  profunda y armoniosa, ha acompañado durante los últimos años los anuncios radiales y televisivos de empresas e instituciones públicas.

Nacido en La Paz hace 67 años ha llevado una vida poco convencional. Su apego al arte, la cultura y la música desde muy pequeño han hecho de él una persona entusiasta y apasionada. Con 6 años su mamá tomó la decisión de irse a vivir a la ciudad argentina de Córdoba y así, junto a sus 2 hermanitos, “Pato” vivió allí su infancia y su juventud donde recuerda disfrutar la imitación de ese acento tan particular.

En ese lapso se entregó al arte, trabajó haciendo obras de títeres y buscó tener una vida de artista objetivo que le llevó a discontinuar sus estudios escolares. Sin embargo ya con 20 años tomó unas vacaciones de dos semanas en La Paz,  que terminarían durando 16 años.

“Lo primero que hice al llegar fue buscar un teatro y el primero que encontré fue el de la universidad pero, luego de un tiempo, todos mis compañeros escaparon del país por el golpe de Estado que dio Hugo Bánzer Suárez en 1970. Hice también algunos trabajos en el canal 7 teatro para niños agogó y el programa colorín colorado, haciendo el personaje de Tachuelita”, cuenta.

En este andar conoció a Mabel Rivera, casada con Mario Castro, que era el referente en locución de la radio boliviana en esos tiempos  y fue junto a estas personas, que Patricio comenzó a forjar su destino en la locución aún sin saberlo.

Mario fundó la radio Cristal en La Paz y contó con la ayuda de Patricio en todo momento. “Yo era todo, coordinador, secretario, chico de los mandados y, como hacían falta locutores, él comenzó a darme pautas para la locución, creo que no tengo mala voz, en 1974 empecé a hacer locución oficialmente. Trabajaba también en la librería Gisbert y como sonidista del teatro municipal de La Paz”, recuerda.

A la par que iba trabajando  tenía la tarea pendiente de terminar el colegio y fue así que con 30 años logró su bachillerato. A los 50 años demostró que nunca es tarde si existe voluntad y se licenció en Comercio Internacional, no obstante, nunca ha ejercido su carrera al estar tan entregado a la cultura y al arte.

Un día decidió que quería hacer algo diferente así que se marchó hacia los Estados Unidos donde trabajó 8 años como gerente de seguridad industrial en una empresa camionera y en sus tiempos libres conducía un programa donde transmitían los mejores tangos del momento junto a unos argentinos. Este ritmo de vida le consumía alrededor de 18 horas de su día y luego de tanto tiempo así nuevamente se despertó en él ese sentimiento de retonar.

Así que volvió a La Paz, se reencontró con Mario, su entrañable amigo, que había inaugurado una nueva emisora, la Radio Cumbre, que era justamente de música clásica, la debilidad de Patricio.

“Además logré encontrar trabajo como director administrativo en la orquesta sinfónica nacional, estuve aquí unos buenos años hasta que una llamada cambió mi vida”, rememora.

El director de la sinfónica nacional en ese entonces, David Handel, realizó un festival de música clásica para el cual aglutinó a más de 120 músicos bolivianos y extranjeros, entonces Patricio estaba encargado de coordinar con las ciudades donde se realizaría la presentación, cuando le tocó hablar con Tarija se comunicó con la encargada de Protocolo de la Gobernación durante la gestión del gobernador Mario Cossío, quien se convertiría posteriormente en su esposa, Cristina Bazán.

“Llegó el día del evento y nos enamoramos, al año siguiente hicimos el festival nuevamente y nos enamoramos más, pero yo seguía viviendo en La Paz, así que me pregunté: qué hago aquí porque en Tarija tengo a mi esposa y tengo a una hija, Camilita, así que en marzo del 2009 llegué aquí para quedarme”, asegura.

Sin un trabajo pero con mucho amor cerca, Patricio utilizó su mejor arma, su voz. De esta manera contactó con el cineasta Gustavo Castellanos con quien comenzó a hacer sus primeros trabajos publicitarios como narrador principal.

“Así me comenzaron a conocer, ahora presento eventos como el último en La Vendimia, el día de la pisa de uva, y grabamos spots para empresas e instituciones públicas”, cuenta.

Una de las características de la forma de trabajar de Patricio es que le da vida propia a cada palabra que nace de él, no tiene problema en ser demasiado expresivo con el cuerpo o con el rostro cuando lo hace, pues cree que las palabras que salen de su cuerpo a través de la voz deben transmitirse como un todo, para que la gente pueda imaginar y despertar sentimientos a través de una historia bien contada.

Uno de sus sueños a mediano plazo es retornar a la radio para realizar un programa sobre música clásica con un formato de revista en Tarija, mientras Patricio seguirá embelesando los oídos de los tarijeños en los spot y cuñas radiales a los que presta su vibrante voz.

LO MÁS VISTO