Raúl Pino-Ichazo Terrazas Visionarios y contradictorios esfuerzos de Villarroel para potenciar el agro.
Martes, 13 febrero 2018 - 07:00 AM - Victor Burguete
WhatsApp Email

El desarrollo agrícola que es todo lo relativo a la agricultura,  es una las fuentes y pilares de estabilidad  más determinantes para la economía  de cualquier Estado, que pretenda no importar alimentos y fundamente su autosuficiencia, logrando ese ansiado objetivo.

Retrotrayendo la historia, es pertinente citar el esfuerzo del presidente Gualberto Villarroel,  cuando pretendía en una reunión sin precedentes con  las comunidades y  haciendas, en cinco días de deliberaciones, mejorar las relaciones  laborales en la decisiva área rural de Bolivia  y desarrollar  el innegable potencial agrícola, todo ello, amparado con  un orden legal en el campo que, tácitamente, fue depositar  la ley en manos de los líderes indígenas  locales, personificados en caciques, principales jefes de las haciendas, comunidades y ayllus.

La reacción opuesta no se dejó esperar debido a que ese poder de la ley depositado en los indígenas exacerbó la agitación social en el campo, fortaleciendo a los delegados  para que estos invistan la calidad de agentes de la ley en sus áreas de influencia, generándose consecuentemente excesivos abusos de la ley mal aplicada y con sesgos de interés de reductos;  que es lo que sucede cuando se deposita la ley en personas no formadas para  para ser autoridades. Si se compara esta situación a las  actuales autoridades judiciales y agentes de la ley( no todos, por cierto), se percibe notoriamente la débil y corruptible estructura moral para asumir esa dimensión de responsabilidad, cuya distorsión y manipulación afecta gravemente al pueblo.

Por ello, sin desmerecer el noble intento de Villarroel de potenciar y modernizar el agro, parece irónica su actitud pues queda la interrogante del apoyo  incondicional  que depositó a un congreso  indígena y  afirmó el poder  de las propias autoridades indígenas, de donde surgieron, llamando poderosamente la  atención, vínculos ambivalentes , que a la vez son integrales , entre el proyecto  revolucionario con raigambre populista de la década  de 1.940 y  una  profunda historia de movilizaciones indígenas.

El proyecto se asociaba más  con un programa  de asimilación que se copió  en la hispanizacion, con la propiedad  privada y la identidad  mestiza o campesina, pero no indígena, entonces se privilegió a  mestizos como presunta estructura de unidad  y fortaleza nacional.

Se estableció por decantación e intereses de los dirigentes nacionales del partido gobernante, una lamentable diferenciación  entre los derechos  de los indígenas  y los no indígenas, además de considerarlo  un medio válido para la creación de un orden legal.

A tal punto de disenso llegaron estas concepciones sobre la unidad étnica que, inclusive algunos prominentes políticos de la época, naturalmente populistas, concluyeron que la  incorporación de los indígenas era una meta imposible  o hasta peligrosa. Realmente un dislate. Finalmente los diálogos  acerca de la ley  fueron los ámbitos donde  alianzas podían ser posibles entre indígenas y políticos y, también, terreno fértil para desintegrarse súbitamente. En conclusión, pese a los  visionarios y contradictorios esfuerzos no se logró el objetivo que hubiese transformado la economía del país, con políticas sustentables y de incorporación constante de la modernidad en el agro.

Hoy, todo ello, con la valiosísima y vigente inclusión, la igualdad efectiva sin discriminaciones de ninguna índole,  protegida jurídicamente, se debe retomar la inversión multimillonaria en el agro; así no se dependerá de las fluctuaciones y contingencias de la exportación de bienes hidrocarburíferos que, sin embargo se posean en ingentes reservas, siempre estarán sujetas a la política y a las manipulaciones de las potencias insensibles y a sus estrategias, que elimina  la soberanía de precio sobre el producto, además que nunca asignaran consideraciones a las necesidades de los pueblos.

Dr. Raúl Pino-Ichazo Terrazas, es abogado, posgrados en Interculturalidad y Educación Superior, Docencia en Educación Superior, Arbitraje y Conciliación, Filosofía y Ciencia Política (maestrante), doctor honoris causa( Cambridge University USA),escritor.
LO MÁS VISTO