Arturo Yañez Cortez TIPNISAZO PARA EL REGIMEN: LA OC- 23/17 DE LA CIDH
Lunes, 12 febrero 2018 - 07:00 AM - Victor Burguete
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Acaba de publicarse, la OPINION CONSULTIVA 23/17 de 15 de noviembre, por la que la CORTE INTERAMERICANA DE DDHH ante la consulta formulada por Colombia, se pronuncia sobre las obligaciones estatales en relación al ambiente (accesible en http://www.corteidh.or.cr/docs/opiniones/seriea_23_esp.pdf).

Siéndome imposible abordarla en toda su extensión, intento resumir sus aspectos más relevantes (piensen en el TIPNIS) toda vez que no sólo las sentencias de la CIDH sino también sus opiniones consultivas, son vinculantes, en el caso no sólo para el estado consultante (Colombia) sino para todos sus estados parte: Bolivia, entre ellos.

La consulta radicó en que la CIDH determine: “De qué forma se debe interpretar el Pacto de San José cuando existe el riesgo de que la construcción y el uso de las nuevas grandes obras de infraestructura afecten de forma grave el medio ambiente marino en la Región del Gran Caribe y, en consecuencia, el hábitat humano esencial para el pleno goce y ejercicio de los derechos de los habitantes de las costas y/o islas de un Estado parte del Pacto, a la luz de las normas ambientales consagradas en tratados y en el derecho internacional consuetudinario aplicable entre los Estados respectivos” y: “Cómo se debe interpretar el Pacto de San José en relación con otros tratados en materia ambiental que buscan proteger zonas específicas, como es el caso del Convenio para la Protección y el Desarrollo del Medio Marino en la Región del Gran Caribe, con relación a la construcción de grandes obras de infraestructura en Estados parte de estos tratados y las respectivas obligaciones internacionales en materia de prevención, precaución, mitigación del daño y de cooperación entre los Estados que se pueden ver afectados”.

La Corte concluyó que el medio ambiente sano es un derecho autónomo, “fundamental para la existencia de la humanidad” y que los estados tienen la obligación de respetar los derechos a la vida e integridad personal, en relación con la protección del ambiente, lo que, implica deben: a) Evitar causar daños ambientales significativos en su territorio y fuera de éste, para lo cual deben reglamentar, supervisar y fiscalizar las actividades que puedan provocarlos; b) Asegurar, entre otros, la realización de estudios de impacto ambiental efectivos e independientes, así como de planes de contingencia y mitigación ante posibles daños; c) Cooperar con otros Estados y brindarles información ante el riesgo de daños a sus entornos naturales; d) Aplicar el principio de precaución para proteger los derechos a la vida y a la integridad personal por degradación ambiental grave e irreversible, incluso ante incertidumbre científica; y e) Garantizar los derechos a la participación pública, al acceso de información relacionada con daños ambientales potenciales, y al acceso a la justicia en la toma de decisiones que puedan afectar al ambiente.

La OC ha sido inmediatamente identificada como un precedente histórico en lo que concierne a la relación entre el ambiente y los DDHH, fundamentalmente tratándose de la vida e integridad personal. Por su naturaleza obligatoria, afirmo gravitará significativamente en la tortuosa relación del régimen con el TIPNIS u otras obras que quiere meterle no más, como las represas del Chepete y el Bala.

Por supuesto, siendo que hasta el régimen por algún milagro se volvió -de pronto- devoto del Sistema Interamericano de DDHH, doy por descontado que dirá amén a esta OC, habiendo incluso manifestado su opinión antes de su emisión (accesible en http://www.corteidh.or.cr/sitios/observaciones/colombiaoc23/2_bolivia.pdf).Ni soñar con incumplirla, pues así como acudimos a la Corte Internacional de Justicia de La Haya para el diferendo marítimo con Chile, basados en el “pacta sunt servanda” (lo pactado obliga) aquí, aunque se trata de un tribunal regional, debemos ser coherentes, cumpliendo también estas obligaciones internacionales y no huir de ellas. “Un hombre de Estado es el que se pasa la mitad de su vida haciendo leyes, y la otra mitad ayudando a sus amigos, a no cumplirlas.” (Noel CLARASO). Espero no sea el caso…   

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