GASTÓN CORNEJO BASCOPÉ PARRANDEANDO A NICANOR
Domingo, 28 enero 2018 - 07:34 AM - La Voz de Tarija
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El martes 18 de enero falleció a los 103 años un gran poeta, Nicanor Segundo Parra, conocido universalmente como el anti-poeta, único en su género. Tenía la vibración de los grandes: Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Gonzalo Rojas, Guillermo Teillier y pudo haber sido agraciado en vida con el Nóbel. Logró el premio Cervantes para su patria, Chile, la tierra de la poesía.

Nació en un pueblito sureño próximo a las orillas del Bio-Bio, en Concepción, donde el caudaloso río ingresa al mar Pacífico en forma esplendorosa; allí el paisaje es soberbio en belleza. Un colega, cirujano y poeta, me condujo a ver el espectáculo desde una altura conveniente; quedé maravillado y comprendí el por qué la motivación poética de sus seres naturales. De familia de notables artistas, fue Nicanor el mayor de nueve hermanos; una fue la inolvidable Violeta Parra, aquella que a pesar de sus pesares compuso la canción de trovadores: Gracias a la Vida. Ella sí tuvo motivación para amar la vida y su hermano cantó con voz ronca pero en lenguaje sublime de fina ironía.

Cuando asistí a un congreso de cirugía en Valdivia, luego de conocer el Calle-Calle quise hacer mío el río paralelo de Concepción, aproveché el viaje para llegar a Talcahuano donde se encuentra anclado con cadenas, prisionero, desde 1879, nuestro entrañable buque de guerra, el “Huáscar” del heroico Almirante Grau cercado en el mar boliviano de mejillones. En ese ambiente nació el anti-poeta, a 120 km de la ciudad penquista, límite norte de la Araucanía. Más tarde leí sus anti-poemas y me adherí a su postura definitivamente pro-boliviana contra el enclaustramiento.

Su  homenaje agrega un valor turístico a la costa santiaguina: Isla Negra de Neruda, San Antonio de Huidobro y  Las Cruces de Parra. El mar acaricia con sus olas, en un infinito recitativo musical, la poesía chilena.

Por similitud las estrofas del anti-poeta evocan el ethos íntimo y el ingenio literario de un artista que fue nuestro, el poeta y cirujano, Dr. Washington Vargas Fano, de Cochabamba, Perú y Bolivia.

Un libro de Parra me sorprendió, lo adquirí en San Diego: “Psicoanálisis parra nada”. Siete psicoanalistas, filósofos, literatos y maestros de elevada intelectualidad comentaron su obra.

Selecciono al azar algunos pensamientos suyos:

.- Más discurre un hambriento que cien letrados.

.- La misión del anti-poeta consiste en aprender a hablar. El ser capaz de construir una frase que se sostenga por sí mismo. En hacer brotar un mundo de la nada. No por razones religiosas sino por abusar de la paciencia.

.- Se inventó la muerte para medir el transcurso del tiempo. / Freud articula la sublimación con la perversión,  en tanto esta condición de posibilidad del sujeto, dicta su veredicto inapelable condenándolo a la pena de vida, la que solo, en el mejor de los casos podrá ser indultada con terapia perpetua.

.- En el onanismo intelectual de Lacan de la sublimación como solución imaginaria de una necesidad de sustitución, de reparación al cuerpo de la madre, nos aparece más o menos atractiva: Eso nos pasa por creer en dios.

.- Todo puede probarse con el psicoanálisis: que Freud no existió; que el diablo manda más;  que Dios es homosexual;  que la santa era liviana de cascos; todo puede probarse con la biblia… es cuestión de barajarla, de saberla descuartizar, como la dueña de casa que descuartiza una gallina. ¡Pongan otra docena de cervezas!”

Parra irreverente recuerda una canción infantil que se tocaba en las vitrolas de la época: En una mesa te puse / un ramillete de flores / María, no seas ingrata. / Regálame tus amores. La anti-estrofa cantada por el Ncanor era esta otra: En una mesa te puse / un plato de chicharrones / María, no seas ingrata. / Y bájate los calzones.  

A los psiquiatras cuestionó:

.- En nombre del principio del placer está la respuesta del Oráculo: Hagas lo que hagas te arrepentirás.

.- Un verdadero acto quirúrgico esto de extraer mi nombre desde los profundos silencios. En el origen, solo una quijada que respira al ritmo de un sístole y un diástole, palabras éstas que me enseñaron mis antiguos profesores. Ya estoy viejo.

.- Ellos los perlas, se arreglan los bigotes como Dios manda y a nosotros nos vienen con la musiquita de que seamos patriotas.

.- Mi nombre es Domingo Zárate. / Soy un aldeano de los suburbios de Santiago de Chile. / No he leído nunca a Nicanor Parra. / Menos a Freud. / Soy un analfabeto compulsivo. / Yo no soy ni loco ni santo / ni enfermo de los nervios. / Soy un hijo que sabe lo que es madre, / soy un soldado raso que sabe lo que es el yuyo, / más sufrido que el tiuque, / más chileno que el mote con huesillos.

Siempre en pos de epitafios gocé con el siguiente:

.- Por mí no se preocupen. Resolví mis problemas personales. Me salvé por un pelo, pero me salvé. Estoy mejor que cuando estaba bien. Ánimo. Descansen en paz.

Otro estupendo:

.- Dejémonos de pamplinas. / Ante la tumba abierta de par en par / hay que decir las cosas como son: / Ustedes al Quitapenas / y nosotros al fondo del abismo. Sí! Así serás tú, oh reina de las gracias, / después de los últimos sacramentos, / cuando irás, bajo la hierba y las floraciones grasas / a enmohecer entre las osamentas. / Entonces, oh mi belleza!  Dile a los gusanos / que te comerán de besos, / que yo he guardado la forma y la esencia divina / de mis amores descompuestos! Voy y vuelvo.

Nicanor Segundo Parra, insigne en la creación poética, murió el martes pasado, pero … aseguró: ¡Voy y vuelvo! Sí, está con nosotros,

El mundo de los poetas maravilla. Gracias a la Vida, gracias a Nicanor Parra, eterno y resurrecto.

por: Gastón Cornejo Bascopé

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