NAYÚ ALÉ DE LEYTON ÉXODO
Sábado, 13 enero 2018 - 07:30 AM - La Voz de Tarija
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Hoy, nuestra religión, o mejor dicho Dios, está siendo abandonado por muchos cristianos, muchos se han retirado de las filas del cristianismo porque les parece duro seguir los pasos del Maestro.

Es duro renunciar a nuestra comodidad, es duro hacer el esfuerzo para callar los pecados ajenos, es duro renunciar a un acontecimiento social a preferir una clase bíblica, una misa o un grupo de oración, es duro ser correcto y honrado cuando la tentación de tener más está al alcance de nuestra mano, es duro tener que callar cuando hacemos una obra de bien, porque nos gustan los halagos, es duro ser sencillos y humildes de corazón como lo fue Jesús, porque es más fácil ser orgullosos y altivos así nos sentimos satisfechos con nuestro amor propio.

Nuestra juventud tiene el modelo en sus propios padres y si nos ven abrazados al tener más que al ser más, si no nos  ven nunca o casi nunca acercarnos a Dios; si nos ven egoístas y orgullosos, tan apegados al brillo del oro y si no existe vínculo de los padres con Dios, con la iglesia; ¿qué podemos pedirles a los adolescentes y a los jóvenes?

Desde luego que van a exigir ropa de marca, van a exigir todo lo que sale de la nueva tecnología, van a querer que sean cumplidos todos sus caprichos, más dinero, más comodidades, más placeres.  Porque nuestro ejemplo ha sido ése, le hemos dado más valor al tener que al ser, a los valores morales los hemos relegado y nuestra vida va corriendo detrás de lo que brilla y se apaga pronto, que es el poder, el tener y el placer.

No les hemos enseñado que un libro tiene más valor que un par de zapatillas, que la presencia de una madre vale más que la amistad de los “amigos”.

No les hemos enseñado que es más importante la tranquilidad de los padres que la exigencia de los lujos para quedar bien en su grupo social.

No les hemos enseñado que ser auténticos, es más importante que mostrar una fachada que al final no muestra la dimensión de una persona, muestra lo exterior no lo interior, la estética no la ética.

Gran parte de la humanidad está fuera de los caminos de Dios porque ha perdido el temor a Dios, porque no tiene tiempo ni interés en lo sobrenatural, con Dios y sin Dios la vida sigue igual para muchos creyentes de ayer, porque muchos ya no lo son se han apartado por muchas razones, porque querían un Dios milagrero y como no les hizo el milagro ya no creen. Otros miran las injusticias y se escandalizan de un Dios injusto, otros se retiran por el anti testimonio que dan algunos que son hombres y mujeres de Iglesia.

Tenemos que saber que Dios actúa según nuestra fe, cuantas veces leemos en los evangelios que al sanar a un enfermo Jesús decía: “Tu fe te ha sanado”.

Tenemos que saber que los que son anti testimonios y llevan una mala vida, darán cuenta al Señor, pero no a nosotros porque sólo Él es el juez, nosotros no debemos guiarnos por lo que hacen otras personas sino por nuestra fe.

Tenemos que saber que las injusticias son producto del egoísmo de los hombres, no se puede culpar a Dios porque Él nos ha dado la libertad y la respeta.

Hagamos un esfuerzo para no apartarnos de la Iglesia o para volver a ella, evitemos la deserción y el éxodo.

por: Nayú Alé de Leyton

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