RAÚL PINO-ICHAZO TERRAZAS TRABAJO INFANTIL: MANOS PEQUEÑAS, GRANDES INGRESOS Y EMPRESARIOS Y GOBIERNOS INMORALES
Domingo, 31 diciembre 2017 - 07:03 AM - La Voz de Tarija
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El objetivo de erradicar el trabajo infantil hasta el año 2.025 pierde, lamentablemente, para los espíritus sensibles, fuerza. La disminución del trabajo infantil avanza a empujones lastimeros, es decir, lento; en medio del crecimiento sin precedentes de la migración y el desplazamiento por guerras y circunstancias intolerables que son forzosas y empeoran la situación.

La agenda mundial de trabajo sostenible es la que promueve el trabajo digno y decente que, por ello y su significación, los trabajos infantiles deberían quedar erradicados en todas sus formas. Recién, los empresarios, algunos extraordinariamente indecentes y codiciosos, además de inmorales, reconocen que la agricultura concentra en el mundo la mayor parte del trabajo infantil; realidad que se inserta en el oriente de nuestro país, aunque los beneficiarios de esas manitas pequeñas y generosas, lo nieguen. Asimismo, en nuestro país la minería concentra la mayor parte del trabajo infantil, y dolorosamente debemos citar el sexo infantil obligado por monstruos proxenetas, que cierra la estadística.

Los gobiernos deben tomar seriamente en consideración que pasaran al escarnio de la historia, que es inmisericorde en sus establecimientos definitivos de los hechos, entonces, para no merecer tan indeleble juzgamiento, se deben rectificar estas situaciones porque no se puede abrigar esperanza para cualquier pueblo si no preserva a la niñez y no se la cuida, mima, ama, educa y la orienta por las virtudes; observando prolija y diligentemente que el crecimiento biológico, intelectual y de interrelación de un ser humano en formación es inviolable en sus etapas.

La pregunta del lector irrumpe sin eufemismos: ¿Hasta cuándo vamos a seguir recibiendo noticias sobre el trabajo infantil, sin que nos reporten logros sobre su eliminación definitiva?, sería deseable que en estas conferencias donde se reúnen funcionarios de gobiernos, organismos internacionales , empresarios y sindicalistas, se permita la palabra de los niños , entonces, estos esclavistas oirían la invocación valiente y real del segmento más importante de toda población , y no sufrir, sin recuperación, la ausencia de un segmento o eslabón humano que deteriora la progresiva evolución de la humanidad; así como las guerras matan a los jóvenes preferentemente y luego los países sufren décadas por ausencia de ese vital segmento, envejeciendo a su población y requiriendo mano de obra externa para progresar, problema fundamental hasta nuestros días, en Europa.

Solo un gobierno moralmente responsable y consciente de su investidura, entiende que los niños que trabajan no tienen otra opción y que no se los debe criminalizar sino protegerlos con dedicación extrema y controlar que las condiciones en que se cumplan sus tareas no sean riesgosas o peor, impidan el desarrollo armónico de sus vidas y de su educación sin interrupciones.

por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

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