NAYÚ ALÉ DE LEYTON LOS NIÑOS INOCENTES
Sábado, 30 diciembre 2017 - 07:32 AM - La Voz de Tarija
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Jesús fue perseguido desde niño, fue el rey Herodes quien lo buscó para darle muerte.

Los reyes magos llegaron de oriente a Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?, porque hemos visto su estrella al oriente y venimos a adorarle” Al oír esto el rey Herodes se turbó y con él toda Jerusalén y reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas les preguntó, donde había de nacer el Mesías, ellos contestaron: “En Belén de Judá” (Mt. 2 – 1,5).

Herodes no consiguió la información que quería acerca de donde estaba el niño, se enfureció terriblemente y mandó matar a todos los niños que había en Belén de la edad de dos años para abajo.

Con esta medida sanguinaria pensaba acabar de una vez con el Rey de los judíos.

Un estremecimiento de pánico sacudió a toda la ciudad, por todas partes alboroto y confusión, gritos y carreras, puertas cerradas y forzadas, imprecaciones y lamentos, gemidos y sangre, niños estrellados contra el suelo o asesinados en los brazos de sus madres desesperadas.

Un torbellino tronchaba aquellas nacientes vidas, cumplida la orden del tirano, se salvó el único niño que intentaba matar.

A Herodes le esperaba una muerte ignominiosa, comido por los gusanos y detestado por todos.

Hoy como ayer los inocentes, los niños siguen sufriendo, porque siguen existiendo otros Herodes que matan la inocencia, la ilusión y la alegría de los pequeños.

Los inocentes de hoy son las víctimas de la ambición de quienes asesinan y venden sus órganos.

Son las víctimas de padres alcohólicos y drogadictos que en su locura descargan su ira sobre los indefensos niños, son los huérfanos que no tienen protección y sufren toda clase de privaciones.

Son los niños explotados que trabajan por unos miserables pesos.

Son la inmensa mayoría de niños que no pueden estudiar, ni curarse, ni ser bien alimentados, porque sus padres no tienen trabajo, gracias a la ambición de los actuales Herodes.

Son los niños víctimas de la codicia de los hombres que los utilizan para el consumo de la droga.

Son los niños a los que se les destruye su inocencia con la pornografía de la televisión.

Son los niños escandalizados por la falta de pudor y de vergüenza de muchos jóvenes que protagonizan escenas escandalosas, frente a la azorada mirada de los inocentes.

Son las víctimas de algunos maestros, que los ridiculizan y los marginan.

Son los que reciben mensajes de violencia mediante las historias de los dibujos animados.

Hoy también, como hace más de 2000 años, se sigue escuchando el llanto de las madres por todos los rincones de mundo, que lloran porque la maldad de los hombres ha destrozado la inocencia, la ilusión y la alegría de esos pequeños que recién se abren a la vida, cual preciosos pimpollos, como regalo del Señor, porque los niños, son los ángeles que Dios puso sobre la tierra y de ellos es el reino de los cielos; porque ellos no tienen malicia, son sencillos como palomas, no guardan rencor, no hacen diferencia entre negros y blancos, pobres o ricos.

Debemos recordar las palabras del divino Maestro cuando dijo: “Si alguien escandaliza a uno de estos pequeños sería mejor que le amarraran al cuello una piedra de molino y lo tiraran al mar” (Mt. 18 – 5,6).

por: Nayú Alé de Leyton

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