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En paro o en paz

Martes, 24 octubre 2017 - 11:37 AM - Erika Arnold
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Desde hace ya algunos días atrás, cinco para ser exactos, en la capital del valle florido los tarijeños están viviendo en paro, mejor dicho en paz, pues el transporte público no está funcionando como normalmente debería hacerlo y tal vez no sea coincidencia que ahora las trancaderas, en especial en el centro en horas ¨pico¨ ya no son tan abrumantes, ni demoran tanto como cuando los micros autoritarios circulan por la ciudad manejando el ritmo del tráfico de la misma.

Es verdad que son muy necesarios y que facilitan la circulación por la ciudad a muchas personas, pero eso no les quita la responsabilidad de la cual ellos no son conscientes al manejar, pues no sé si por el tamaño o por qué pero estos creen que tienen mayor potestad para estacionar, parar en media calle, en un semáforo verde o donde sea que se les ocurra.

Hace  cinco días que por Tarija no rondan los micros y quien sabe por ahí al ver que no están siendo escuchados toman otras medidas, como bloquear para que ningún tipo de motorizado circule. Los protagonistas de las trancaderas piden aumento en la tarifa del pasaje, que este se incremente a dos bolivianos, puede sonar razonable que necesiten un  aumento de cincuenta centavos más en pasaje que cobran, pero aún más razonable sería que al hacer este pedido también ellos aumenten la calidad del servicio, pues la mayoría de los micros son tan viejos que al pasear por las calles se toman la molestia de ir decorando el cielo con el humo negro que su escape no deja de soltar, que arreglaran algunos, por no decir varios detalles más de sus motorizados, como los asientos donde  además de estar rotos y haciendo peligrar a sus pasajeros también el color de la funda persuade la vista dejando poco claro para distinguir si su color real es oscuro o es la suciedad  que durante años fue acumulando.

Hay cosas que con un poco de dinero podrían mejorar en este servicio público pero hay otras que incluso son más vergonzosas y que con mayor obligación deberían mejorarlas, es el trato a las personas. Sí, existen varios micreros que son amables con sus pasajeros, pero existen otros que parece que la consideración con las personas, en especial con las mayores, la dejan en la parada antes de dar inicio a su recorrido diario respectivo. Es molesto subir a un micro y sentir que estás en un enlatado porque hay tantas personas paradas que no hay espacio para respirar y menos aún para moverse, o que el conductor no tenga conciencia ni siquiera con los mayores, que ni con el primer pie adentro de este ya está partiendo sin fijarse que la persona haya tomado asiento, añadiendo además que manejan muy rápido y les es muy fácil presionar de golpe el freno.

Sí, existen varios micreros que son amables con sus pasajeros, pero existen otros que parece que la consideración con las personas, en especial con las mayores, la dejan en la parada antes de dar inicio a su recorrido diario respectivo”

El transporte público es necesario la ciudad como también es necesario que este sea seguro para los ciudadanos, que se adecúe a los requerimientos y características mínimas de higiene, atención y cuidado mínimos que todo transporte en cualquier ciudad debe tener. El esfuerzo ha de ser conjunto, de voluntades políticas de las autoridades, de los propios choferes y dueños de los micros y también de la sociedad que debe comenzar a concientizarse en la necesidad de colaborar en la reordenación de la movilidad urbana.

 

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