Tradiciones

Oficios de antaño que aún perduran en la ciudad de Tarija

Oficios de antaño que aún perduran en la ciudad de Tarija
Domingo, 17 septiembre 2017 - 09:01 AM - Jessica Hoyos
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Las costumbres van cambiando, y la tecnología inunda el día a día, relegando al olvido profesiones y oficios que antaño eran esenciales  y que perdieron su puesto en la sociedad sustituidos por una máquina, o a causa de un sistema económico que les hizo imposible competir en precios ya que actualmente las personas prefieren botar a la basura sus objetos cuando se rompen en vez de arreglarlos, principalmente por el bajo costo al que se pueden adquirir ahora.

El reconocido historiador tarijeño Elias Vacaflor Dorakis ha señalado algunos de estos oficios que se consideran antiguos pero que aún perduran en el departamento de Tarija.

Afilador

Este oficio abundaba en las calles y aunque cada vez se ve con menor frecuencia a un afilador, es un hombre que se pasea con su rueda y un silbato para anunciar su llegada. Su trabajo consiste en sacar filo a cuchillos, tijeras y navajas. 

Aun las personas esperan escuchar al afilador para llevar a la calle sus utensilios de cocina o jardinería, a pesar de que cada vez el avance de la tecnología permite realizar esta labor personalmente dentro de la casa. En Tarija es frecuente escuchar el silbato de un señor que recorre las calles en su bicicleta dispuesto a afilar los utensilios de quien solicite sus servicios.

Talabartero

Con la aparición de materiales sintéticos y máquinas modernas de alta tecnología, la talabartería artesanal tradicional y el uso del cuero animal van perdiendo campo. El cuero sintético más demandado es el chino, que es un poco más costoso que otros materiales que imitan al cuero animal.

Luce bien al principio, pero dura poco. El talabartero es considerado artesano y la mano de obra en esta industria del cuero tiende a desaparecer, con la aparición de las industrias y la tecnología. En Tarija se pueden encontrar trabajos de este tipo aún en las curtiembres. En Tarija los talabarteros famosos por sus trabajos estaban ubicados en la Domingo Paz entre Sucre y Daniel Campos para después se trasladarse a La Loma de San Juan.

Zapatero

El oficio del zapatero es una de las profesiones más antiguas que existen, y abarca el diseño, confección y reparación de todo tipo de calzado. Aunque actualmente los zapatos se pueden fabricar masivamente, por lo que la gente desecha en vez de reparar sus zapatos. No obstante en Tarija aún existe mucha demanda por este oficio e incluso hay quienes adquieren zapatos hechos a medida como tipo ojota o franciscano.

“Este fue un gran oficio durante décadas en la Ciudad de Tarija. Recuerdo cómo una de las primeras la “Marathon” que fue creada por el griego Elias Marotheo Dorakis, y estaba ubicada en la calle Sucre entre Ingavi y Araoz de La Madrid”, dijo.

Bicicletero

Este es un negocio que ha ido desapareciendo como la mayoría de la gente lo conoce. Ver bicicletas amontonadas, negociaciones con el “maestrito”, piezas acondicionadas, etc. Si bien existen bicicleteros mucho más modernos, los más antiguos como se los solía ver antes aún perduran en la ciudad de Tarija.

“Respecto a la inigualable tarea del bicicletero, podemos hoy poder apreciar el último de ellos que desde la década delos años 30 formó parte de aquellos personajes responsables de realizar el trabajo: Américo Diaz, otrora ubicado en la calle Gregorio Araoz de La Madrid entre Daniel Campos y Sucre”, agregó.

Lavanderas

El oficio de lavandera durante muchos años fue la única opción para muchas mujeres que trabajaban para ganar dinero y poder alimentar y enviar a sus hijos a estudiar. Era una tarea dura yendo casa por casa a ofrecer sus servicios que en ocasiones ese trabajo se compaginaba con labores de planchado actualmente este trabajo se ha visto desplazado por las maquinas lavadoras automáticas aunque aún hay quienes realizan esta tarea no se ha perdido del todo en Tarija.

“De ellas su área de trabajo eran las orillas del Río Guadalquivir preferentemente al final de la calle Sucre. Lavaban en el río y enjugaban tanto en sus barras o el río. Lavaban y compraban por docenas”. Añadió.

Lustrabotas

Ellos cuidan, hacen brillar y  hacen lucir casi como nuevos a los transeúntes que solicitan sus servicios en los alrededores de la plaza principal Luis de Fuentes y Vargas. El betún trabaja junto a la mano del lustrabotas para que luego de una buena embetunada, obtengas el mejor resultado para tu calzado. Durante muchos años se utilizaron distintas sustancias para engrasar el calzado pero cuando llego el betún al mercado, tanto su impacto como su duración se han conservado.

Los antiguos lustrabotas de Tarija tenían sus dos sitios la esquina General Trigo y Domingo Paz y la Plaza Principal que era monopolizada por los más viejos lustrabotas. “Siempre estuvieron ubicados en la Plaza principal: esquina Gral. Trigo y Araoz de La Madrid.  Solo se los conocía por su apodo: Microbio, Ajapi, Viejo, Motor y Jenaro. Ellos tenían una particularidad única: hablaban entre ellos al revés, era una especie de dialecto, como el lunfardo. Lo hacían para identificar al cliente, para correr, etc. Por ejemplo; en vez de decir cóbrale al turista cinco pesos, decían: brale-co algo-grin co-con dos-pe”, explicó Vacaflor.

Canillitas

La profesión de canillita es la del madrugador irremediable. Empieza cuando todavía falta para el alba y sigue hasta que el sol de la mañana se pone bien alto, cuando aún se escuchan los gritos que forman parte del amanecer en las ciudades ofreciendo los diarios. Un pregón que casi no tiene feriados, ni mañanas de lluvia, haga frío o calor, esta es la forma con la que muchos hombres y mujeres continúan ganando el pan de cada día en diferentes puntos de la ciudad de Tarija.

Según el historiador los canillitas de antaño solían vender los más prestigiosos periódicos de Bolivia como El Diario y Presencia y otros periódicos locales. Cobraron fama durante la Guerrilla allá por el año 1967 con la venta de Presencia y el Diario del Che.

Curandero

El ser curandero es un oficio que se transmitía de generación en generación, esto en base a que en los pueblos del departamento de Tarija el sistema de salud no daba abasto para atender a las miles de personas que demandaban el servicio y entonces optaban por confiar su salud a un curandero que los trataba de los huesos, del susto, de enfermedades respiratorias, cardiacas, etc.

Vacaflor considera que entre los emblemáticos curanderos, se puede mencionar al célebre “Kari”. Un responsable curandero por el que pasaron aquellas persona con todo tipo de dolencias.

Heladero ambulante

Para finalizar agregó un oficio infaltable a la lista, que es el de los heladeros ambulantes que avanzaban en carrito haciendo sonar una pequeña bocina con un ritmo muy característico al que los niños salían a su encuentro. “Vendían sabrosos productos elaborados artesanalmente. Con pura esencia y frutas y con palitos de vals de Castilla. Los vendían durante el verano y después de cada granizada lo hacían de leche batida”

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