MAX MURILLO MENDOZA DONALD TRUMP OTRA VEZ
septiembre 17, 2017 - La Voz de Tarija
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Ese presidente ignorante, brutal, racista, supremacista blanco, negociante pro-contaminación, analfabeto funcional en la diplomacia y misógino, ordena eliminar el permiso de radicatoria en Estados Unidos de casi un millón de jóvenes, provenientes de varios países de América Latina. Soñadores les llaman algunos medios de comunicación. Quizás sean; pero más que eso son hijos de las injustas estructuras económico sociales de los países al sur del río Bravo. Estructuras coloniales y cavernarias, construidas por las oligarquías latinas herederas de las continuidades imperiales de la colonia española, que por supuesto no consideran en nada los básicos derechos humanos de las inmensas mayorías, sobre todo de indígenas, campesinos y obreros pobres a lo largo del continente. Con los años ni siquiera las clases medias pobres y con acceso a cierta economía, tienen hoy posibilidades de sobrevivencia en estos territorios de caudillos, pendejos de la política, corruptos de genes política, ignorantes y doctorados no sabemos cómo, pero dueños de los juegos y lógicas políticas corruptas, que no han sido capaces de construir oportunidades para sus poblaciones: educación, salud, vivienda y trabajo. Utopías que hay que buscarlas en los países del norte.

La ausencia total de institucionalidad, de justicia y algo de seguridad, es la característica básica de las realidades “latinas”, donde las poblaciones tienen que acomodarse a la sobrevivencia estructural, de hecho los habitantes de estos territorios pueden aguantar todo lo inaguantable, son especialistas en sobrevivencia y especialistas en camaleonismo político. Pero ante la ausencia de oportunidades en estos territorios, la migración es siempre la oportunidad estable desde tiempos inmemoriales. Ante la ausencia de posibilidades económicas, por la ausencia de reglas claras en los sistemas económicos y la abundancia de corrupción sistemática, se empuja estructuralmente a las poblaciones a emigrar, a abandonar estos territorios para buscar precisamente oportunidades que no hay por estos territorios. Millones de habitantes arriesgan todo para migrar y dejar la miseria de sus países.

Muy pocos países se esforzaron en construir realmente oportunidades para sus poblaciones. La gran mayoría son expulsoras de poblaciones, porque no construyeron Estado ni instituciones formales y funcionales para la realización de sus poblaciones. La inestabilidad institucional, la ausencia total en realidad de institucionalidad favorece con creces para que las clases medias, indígenas y obreras decidan abandonar sus países y emprendan las mayores creatividades personales y colectivas, en función de crear riqueza material y espiritual profesional, para llenar ese vacío generado en sus propios países.

Así las historias de las migraciones desde América Latina, equivalen al triunfo y progreso para las poblaciones que por sus propios territorios no tienen nada. Aunque esa constatación encubra también historias de fracasos, de humillaciones y muerte de miles y miles de ciudadanos dispuestos a los sacrificios inhumanos a cambio de dejar las penurias políticas, económicas y judiciales del tercer mundo. Costumbres en los imaginarios de nuestros pueblos, hasta ver a los gringos como los salvadores y triunfadores a imitar, profundas humillaciones sociales y psicológicas como resultado de los Estados fallidos y corruptos en manos de las clases altas latinas, fracasadas y sin proyecto alguno de Nación y Estado. Pero con inmensos poderes que devienen desde las “liberaciones del siglo XIX”, cuando sus padres coloniales poseían todos los poderes.

Los llamados Dreams son jóvenes que desean al sueño americano, a ese sueño que ya no existe sino como ideología superior sobre los Estados fallidos en manos de los latinos de clases altas, que sólo toman a los Estados como hacienda bananera y que después se trasladarán a los Estados Unidos, con todo lo robado y acumulado en sus Estados hacienda. Aquellos jóvenes que en su legitimidad de tener un futuro mejor, pues son productos y resultados del fracaso de los Estados fallidos al sur del río Bravo, donde las clases altas no quisieron o no pudieron construir oportunidades ni posibilidades de soñar en los propios territorios. Clases altas que tienen como imaginarios superiores a los EUA, o a Europa de donde sus abuelos vinieron. Esa es la realidad de fondo, que los medios de incomunicación no dicen. La división mundial del trabajo y la explotación, con la complicidad brutal y cavernaria de las clases altas latinas descendientes de los colonizadores europeos, que poco les interesa sobre la realidad de millones y millones de jóvenes condenados a la miseria, al fracaso y a las humillaciones de estúpidos y tontos como Trump.

Trump se esmera con su ignorancia para llevar a los Estados Unidos hacia el tercer mundo, sin leyes, sin institucionalidad, sin reglas claras en la economía, con capitalismo salvaje para inversores piratas y narcotraficantes, sólo para negociantes pendejos y vivillos que destruirán siglos de esfuerzos por construir un país de sueños y realizaciones. A este gringo ignorante qué le pueden interesar unos jóvenes dreams, pues les mira igual que a los esclavos del siglo XIX que no merecen nada, sino sólo humillaciones y explotación en nombre de la supremacía blanca y el derecho de la ley de dios sobre los pueblos inferiores. Pero Trump debe ser el héroe de las clases altas latinas, porque su triunfo se parece mucho a dichas características: negociantes vivillos, políticos después y comerciantes de la política destruyendo instituciones como si se tratara de un partido de futbol dominguero. La joda como moda en los Estados fallidos al sur del río Bravo.

Pues sí, los sueños tienen que ser en estos territorios. Pero para eso nos queda mucho trabajo en construir o reconstruir los Estados y sus instituciones corruptas, racistas, pigmentocráticas y hoy sólo hacienda de los descendientes de la colonia, pro gringos y pro sueños de Trump.

Por: Max Murillo Mendoza

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