MARCELO OSTRIA TRIGO DESARROLLO, INNOVACIÓN Y EDUCACIÓN
Jueves, 7 septiembre 2017 - 06:00 AM - La Voz de Tarija
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En Bolivia se han formulado varios planes de desarrollo. Unos con orientación estatista: el Estado debe ser gestor de las actividades económicas; otros inspirados en el modelo de libertad económica, con la convicción de que la actividad privada es más eficiente y genera mayor productividad. En suma, todos dicen que se trata de establecer las condiciones para “vivir bien”, como declarativamente figura en un incumplido slogan partidario. Este debate es importante; de sus resultados depende que se den los pasos adecuados para impulsar el progreso, claro está contando con las indispensables libertades democráticas.

Lo anterior es una simplificación notoria, puesto que los logros económicos, siendo esenciales, no son suficientes para el desarrollo integral sostenible. Hay otros elementos indispensables como la innovación: “Innovar será la regla, ya sea en forma de productos o de procesos, y mientras países como Estados Unidos, Corea del Sur o Israel parecen estar haciendo las cosas bien, América Latina y el Caribe avanzan lento en este tema, pero como bien menciona (Andrés) Oppenheimer, talento sobra en la región” (Alfonso Ricardi en Las 5 claves de la Innovación). Es más: se debe impulsar la investigación científica y tecnológica.

Lo que precede muestra que para progresar es también indispensable atender adecuadamente la educación. Esto porque, además, alarma que la educación en Bolivia se vea reflejada en la postergada ubicación comparativa de las instituciones educativas nacionales frente a las de los otros países de la región. En los rankings preparados por institutos internacionales, se advierte ese rezago preocupante.

Por otra parte, de una buena vez habrá que comprender que las obras con propósitos demagógicos no cambian las carencias básicas. La tendencia de construir edificios sobredimensionados, aeropuertos en el medio de la nada, cientos de canchas de fútbol subutilizadas, caminos cuestionados y crear empresas estatales crónicamente deficitarias, no pueden formar parte de un plan serio, ordenado y realizable.

Finalmente, causa desazón la falta de racionalidad cuando se financian reuniones internacionales y competencias deportivas con afanes de notoriedad personal. Sería bueno que se tome en cuenta la actitud del deportista paraguayo José Luis Chilavert que, al conocer que su país formará parte de la candidatura de Uruguay-Argentina al Mundial 2030, dijo: “No podemos hacer un viaducto y quieren hacer un mundial. Paraguay necesita hospitales, escuelas, infraestructuras”. Esto nos es aplicable.

Por: Marcelo Ostria Trigo

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