GASTÓN CORNEJO BASCOPÉ SENADOR ROGER PINTO
Lunes, 4 septiembre 2017 - 06:33 AM - La Voz de Tarija
WhatsApp Email

Senador respetado, amigo querido.

Grandioso homenaje merece tu valiente figura, tus valores innatos, tu lucha ardorosa, tu heroica porfía de patria.

Tu barca de nauta aguerrido llegó a mis orillas en amigable e inesperada instancia de altura, embarcados juntos a poner orden al directorio corrupto del Parlamento Andino.

Apenas unos gestos, unas sonrisas de vivencia común bastaron en el largo vuelo a Colombia para identificar nuestro común idealismo. Se adjuntó Luis Vásquez Villamor para colmar amistad, alegría, pensamientos patrióticos e inolvidables instantes, alejados del pacto político, agresivo, excluyente y dogmático, los tres mosqueteros acordamos aproximar nuestras almas auténticas en compromiso de amor a la tierra de nuestros amores sensibles.

A pesar de encontrarnos en bandos contrarios, nos prometimos guardar a ultranza el debido respeto de gentes. No fue honda la confrontación en la cámara alta a pesar de las órdenes de odio y combate impartidas; más pronto e inmediato fue el albedrío fecundo, la amistad, las inquietudes comunes, el amor a Bolivia, nació así sorpresivo el lazo de afecto que hoy tensa el espíritu.

Eminente tribuno, tu palabra de sable afilado y tus gestos viriles cual armas temibles denunciaron la aparición de fuerzas violentas en tu Oriente lejano y querido; paramilitares civiles armados por una ministra con fines velados.

Te vi senador magistral abrazando al interpelado piloto que aterrizó en un curiche por carencia de equipos modernos del aeropuerto en Cobija; tus glaucos ojos y los del capitán Lobos, al par, se llenaron de lágrimas comulgando el milagroso suceso.

Para mí tu historia es raigambre de humanismo profundo. Tu entrega a lograr objetivos de pueblo, tu jornada de lucha esforzada germinó en mi alma la admiración y el respeto a la tuya.

Cuatro años bastaron para aquilatar tu gesta. Más tarde percibí entristecido la grave ruta de tu agitado destino. Tu navío enfrentó la tormenta surcando un mar tempestuoso y sombrío; lampos de luces temibles, truenos patéticos, amenazas malignas, sórdidos juicios, fuga episódica, proscripción, brasilero refugio, pero ante ello imposible el renuncio de patria. Te fue preciso dar golpes de timón ante el posible naufragio en el vórtice del océano agitado, tú, valiente y patriota, capitán sereno, no menguaste voluntad de enfrentar lo imposible, ni renuncios ni abatimiento de arrear tus banderas. Varón soberbio y querido, con firmeza enfrentaste el entorno maligno. Por eso mi aplauso y mi afecto rendidos.

Cuántas fatigas en tu caminar decidido, cuántas quebradas en tu andar proceloso, cuántas piedras y espinos en tu rudo sendero.

Ahora, compañero de honor en el Senado, aquel con quien confrontara respetuosos debates, amigo de entonces, nuevamente caíste del cielo para entrar al paraíso de la paz y el sosiego. Dios bendiga a tu entorno de familiares querencias. Dios bendiga tu valentía de nauta herido para consuelo de los amados que dejas. Dios ordene la paz para tu alma agitada y premie en los tuyos la ansiedad de boliviano genuino y patriota.   Te envío mi abrazo, te envío mi beso.

por: Gastón Cornejo Bascopé

LO MÁS VISTO