De Tarija a Buenos Aires

Leopoldo López, el arquitecto tarijeño que diseña su camino en la ciudad de la furia

Leopoldo López, el arquitecto tarijeño que diseña su camino en la ciudad de la furia
agosto 27, 2017 - Jessica Hoyos
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Leopoldo López Navajas es un tarijeño de corazón, ha nacido en la ciudad argentina de La Plata y a los pocos meses de vida se mudó a Bolivia, estudió arquitectura en la facultad de Buenos Aires y actualmente a sus 30 años, trabaja como director en Metrovías argentinas.

Un día de inspección en Metrovías argentinas

En Tarija estudió en el colegio Hermano Felipe Palazón, donde hizo muy buenas amistades, no obstante en el año 2006 ha decidido buscar otras oportunidades en el exterior por lo que su familia le ha alentado para que pueda hacerlo.

“Ellos me extrañan mucho lo sé, pero aquí puedo tener oportunidades que en Tarija no tengo. Mi idea es regresar, de momento quiero buscar un mejor nivel de estudio, experiencias y crecimiento personal”.

Actualmente trabaja como proyectista y director de obra en Metrovias S.A. es una empresa concesionaria del transporte subterráneo y trenes de capital federal, que se dedica al diseño, ampliaciones, remodelaciones o nueva infraestructura para la red de transporte de la ciudad, para oficinas e instalaciones y talleres para el personal. “Es una red que cuenta con 86 estaciones y transporta más de 1.200 000 pasajeros por día, las cuales todo el tiempo se están ampliando o construyendo nuevas, todas las semanas un proyecto nuevo”.

Él ha estudiado arquitectura y considera que hay décadas de avance, organización, y mejoras que se estudian en la facultad bonaerense y que existe la oportunidad real de trabajarlas en la vida profesional. “En cuanto a mi trabajo, Tarija no cuenta con un sistema de transporte personal subterráneo, es una gran solución a problemas de conexión para paliar el caos de transporte superficial, que en Tarija está empezando”.

“Siempre hay tiempo para la amistad y para pasarla bien”, dice Leopoldo

En contraparte reconoce que se puede ver soluciones para ciudades chicas o en crecimiento y no esperar problemas grandes aplicando modelos llamativos. “Es muy lindo y pintoresco tener un subterráneo, pero ¿no es mejor divertirse en una bicicleta?”.

Buenos Aires desde los ojos de Leopoldo

Para el Buenos Aires es una ciudad muy especial, asegura que es fácil recorrerla y que tiene espacios verdes de calidad importantes para el medio ambiente y para la vida de los ciudadanos. Además de la oferta cultural, educativa y recreativa, que se puede encontrar en los teatros, museos, centros de exhibición, muestras, conferencias y una impresionante gastronomía e inmejorables eventos musicales y deportivos, en especial el futbol.

Le gusta mucho jugar al golf en sus tiempos libres a pesar de que es algo caro y la distancia hasta el campo es grande. Aprovecha de moverse en bicicleta e intenta caminar algunas cuadras todos los días.

Admite que si bien a los argentinos se los tilda de orgullosos, considera que eso es una mala cualidad ya que están conscientes del gran país que tienen, son muy patriotas y saben reconocer los problemas que afligen a la ciudad.

En cuanto a la ciudad cuenta que es una gran metrópolis donde todos viven apurados, sin tiempo, trabajando y no se detienen a charlar con algún conocido o a saludar, las grandes distancias hacen que las ciudades pierdan esa relación espacio público – ciudadano, el conocer al kioskero, niños jugando en la calle, salir a pasear al perro y demás.

A pesar de que Bolivia y Argentina son país limítrofes, Leopoldo asegura que el porteño no conoce a Tarija como ciudad que conocen más que nada los lugares turísticos de Bolivia como el Salar de Uyuni o el Lago Titicaca.

“En realidad la gente tiene una imagen muy vaga del país o muy equivocada, piensan que solo existe gente de descendencia aimara o quechua. Mis conocidos se asombran cuando les muestro fotos, en los últimos años he escuchado mucho que preguntan por Santa Cruz de la Sierra, se está dando a conocer en los países vecinos, tenemos que lograr que Tarija de que hablar de la misma forma, pero por cosas buenas”. Les cuento de Tarija que es un vallecito perdido entre las montañas con el mejor clima y la mejor gente del mundo.

Él vive solo en Buenos Aires, pero tiene a su hermano gemelo que vive también en la ciudad. También tiene tíos y abuelos que viven en La Plata. “Mi abuelo vino de Tarija a estudiar medicina a la misma edad que yo, el decidió quedarse, yo creo no podría”.

Por este motivo, asegura que su idea es regresar a Tarija y aplicar todo el estudio y la formación que está logrando. Quiere aportar para hacer de su ciudad la más linda, la más grande, la más chura.

“Tarija siempre se extraña porque es mi hogar, aunque tenga lugares pequeños o mal logrados Tarija es única, por el trato de las personas, además de tener ese encanto único regional de ciudad chica”.

Un día de futbol, su otra pasión aparte del golf

La gastronomía boliviana es bastante añorada para él que incluso intenta preparar algunos platos pero asegura que no es lo mismo por el hecho de que los ingredientes no se pueden encontrar como la arveja fresca por ejemplo. Por eso cuando retorna cada año a Tarija aprovecha de disfrutar del saice, ranga ranga, picante de pollo y sopa de maní.

Finalmente envía un abrazo de aliento a todos quienes estén considerando emprender una aventura en el exterior. “No le tengan miedo a dejar el pago, lo desconocido nutre y refuerza lo conocido”. ¨Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas.¨ H.Miller.

Una experiencia fuera de lo común

“Una vez me paso algo divertido que no parecía tanto al comienzo, me paro un policía de civil en la calle un día de semana, me mostro una placa y me dijo que necesitaban civiles para ir a un allanamiento que necesita mi ayuda, se portaba como de forma muy confianzuda, y casi como a empujones acepté y entré a una camioneta toda negra con otros dos oficiales armados de civil pero, y me decían te explicamos en un momento, no entendía muy bien lo que pasaba, si era verdad o estaba por ser una víctima de algo, para mi suerte no fue así, si no que nos dirigimos a un barrio céntrico de la ciudad y nos encontramos con el grupo Halcón de la gendarmería, armados de película como tropas militares o Swat, ingresamos en una casa antigua, muy grande como las de Tarija en el centro, tenía como tres pisos y muchos patios, era como una villa tomada, familias enteras que vivían en una habitación de lo que era la casa, y me tenían de testigo ocular del operativo para controlar que los policías no hacían nada sospechoso o mal intencionado, después llego un juez, la policía científica y los allanadores, secuestraron como 5 kilos de cocaína y detuvieron a 10 personas, al final la policía me acerco a mi casa, me explicaron por qué toman testigos de esa forma, que si no nadie quiere ser voluntario y el operativo no se puede realizar, termine con una interesante experiencia”. Dice entre risas este chapaco de corazón.

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