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El incendio en Tarija

Sábado, 12 agosto 2017 - 22:08 PM - Erika Arnold
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Los alrededores de Tarija están perdidos en el humo, el desasosiego inunda de manera conjunta el valle tarijeño, se escucha por ahí uno que otro helicóptero tratando de proporcionar ayuda pero cada intento es fallido.

Varios autos están de ida a los distintos lugares donde se encuentra el desastre, mi papá y yo vamos en dirección a uno de ellos. Al ir no sabía con qué tipo de escenario iría a chocar, pues es la primera vez en mi vida que me toca vivir un momento como este. La radio nos va informando que es lo que está pasando y así entendí que era la comunicación en tiempos de crisis,  que de esta dependen muchos factores a la hora de resolver emergencias como la que Tarija está viviendo.

Llegando a uno de focos del incendio, lo primero que noto es la solidaridad de la gente tarijeña, pues cada vez era mayor el número de personas que venían para ofrecer su ayuda, sin embargo la falta de organización era terrible, varias personas se dirigen en camionetas a los sectores donde está el fuego, pero como no hay una voz de mando no se sabe con precisión qué es lo que se necesita en cada zona afectada.

Lamentablemente algunas autoridades solo miran de lejos y no dan el apoyo que Tarija necesita en este momento. Tal parece que el humo los tiene tan aturdidos que en vez de buscar aplacar el incendio buscan agarrar el micrófono.

Tarija aporta de gran manera a la economía boliviana, pero a la hora en que la billetera de Bolivia necesita apoyo de las autoridades nacionales, para algunas es más fácil buscar culpables, sin darse cuenta que todo el pueblo, derecha o izquierda, está desesperado por apagar el incendio sin hacer cálculos políticos. Al final de todo los que pagaremos los daños seremos los pobladores de Tarija,  indistintamente la línea política a la que tengan afinidad.

Se informó que ya identificaron a la responsable de tan catastrófico error, una señora de 50 años que al parecer lo que estaba haciendo era parte de sus prácticas culturales que le permiten procurar su sustento y asegurar los pocos medios de vida con los que seguramente cuenta. Toda la tinta se está cargando sobre esta señora, a quien no conozco, pero analizando desde un punto de vista más humano y menos crítico, sin quitar responsabilidad alguna sobre sus acciones, todos somos culpables de este incendio al no tener un plan de prevención y menos de contingencia para estas situaciones, o que las autoridades no tengan aún previsto algún sistema de alerta de riesgo de fuegos para informar a la población que en determinados momentos el riesgo de incendio se incrementa de manera exponencial

En todos los desastres siempre hay daños colaterales, obviamente esta no será la excepción, pero si hay algo bueno que rescatar de todo esto, es el corazón de los tarijeños. Es impresionante como todo el pueblo se está moviendo por esta causa, entre donaciones de víveres y la voluntad de la gente pese a su poca experiencia en situaciones de este tipo, se aproxima al lugar del fuego y hace todo para aplacarlo.

La población de los distintos departamentos de Bolivia mostró su solidaridad al enviar ayuda y recolecciones que se hicieron en prácticamente todas las ciudades del país. Esto prueba nada más que tal vez solo los que están siendo egoístas, sin meter en el mismo charco a todos, son algunas autoridades que como dije antes, buscan sacar partido incluso a situaciones tan desesperantes como esta.

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