Tarijeños en el mundo

Erika Pinzer, una emprendedora tarijeña establecida desde hace una década en Estados Unidos

Erika Pinzer, una emprendedora tarijeña establecida desde hace una década en Estados Unidos
domingo, 6 agosto 2017 - 11:11 AM - Jessica Hoyos Flores
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Erika Gonzales es una tarijeña de 29 años, cosmeatra y cosmetóloga de profesión que actualmente reside en la ciudad de Chicago en Estados Unidos, está casada y ahora lleva el apellido de su esposo por lo que en Norteamérica la conocen como Erika Pinzer.

Fue en 2004 cuando decidió dar un cambio radical en su vida para explorar lo que el mundo tenía para ofrecerle.

La primera vez que dejó el país fue a sus 16 años pues realizó un intercambio intercultural para terminar la secundaria no obstante ella estudiaba en el colegio La Salle en Tarija, fue esa experiencia que despertó en ella el sueño de vivir en una ciudad grande para explotar todas las oportunidades que se le puedan presentar.

Su familia, especialmente su madre, ha marcado gran parte de sus decisiones. “Mi madre siempre me ha dicho, quiero que seas una mejor versión mía”, para Erika esta frase le ha dado bastante impulso y hoy en 2017 cumple ya 10 años fuera de Bolivia.

Durante su etapa de especialización estuvo estudiando un año en La Paz, vivió y estudió 4 años en la ciudad argentina de Buenos Aires y posterior a eso el amor la llevó a vivir 3 meses en New York para finalmente trasladarse a Chicago donde radica actualmente.

“Cuando fui a EEUU la primera vez de intercambio conocí al que ahora es mi esposo, Brad Pinzer con el que tuvimos una relación corta pero hermosa, él se fue a vivir a Buenos Aires y ahí decidimos que queríamos seguir juntos, fue así como viajo a EEUU y termino viviendo en el exterior” dice.

Vida en EEUU

Erika se dedica a la estética y hace un año ha emprendido un Salón y Spa de belleza en Chicago, señala que esta iniciativa la hace muy feliz y la mantiene muy ocupada. “Doy muchas charlas sobre la piel y en general sobre cosmetología, también tengo mi propia línea de productos para la piel que la fabrico yo, y ahora estoy a punto de comenzar una nueva aventura posiblemente como educadora de lo que hago viajando a países de habla hispana”.

Confiesa que ama Chichago ya que ha podido encontrar muchas cosas para hacer y conocer gente amigable, disfruta estar presente en los festivales de verano. “Por ahora radico en este país tengo muchos planes y proyectos a nivel profesional que la verdad me van a mantener en EEUU por muchos años más pero eventualmente me gustaría volver a Sudamérica no sé si específicamente Tarija pero sí volver”.

Entre las cosas que más le llaman la atención de Estados Unidos es la igualdad. Considera que hay mucha justicia e igualdad donde las clases sociales no son marcadas y donde la pobreza es reducida. Lo que más le gusta es la vida organizada y el nivel de atención al cliente que se puede recibir, según su experiencia EEUU destaca por estas características.

Sin duda ella es una emprendora, incluso como satisfacción personal ha comenzado a escribir sobre su vida que espera poder publicar en un par de años más, además de eso en sus ratos libres practica crossfit.

Al tratarse de un país de habla no hispana, asegura que el haber realizado el intercambio a sus 16 años le ayudó bastante ya que recuerda que antes de hacer eso fue muy duro porque no podía comunicarse no obstante remarca que con paciencia y dedicación todo se aprende.

Mi vida aquí es muy distinta  a Tarija no hay ninguna similitud trabajo todos los días y todo el día no vuelvo a mi casa almorzar las distancias son muy largas, mi rubro es muy competitivo por lo que para sobresalir hay que ser muy buena en lo que se hace, tienes que ganarte a los clientes y ofrecer un buen servicio, siento que no hay eso en Tarija”, admite.

De su tierra natal extraña Tomatitas y San Lorenzo, pero tiene una especial añoranza por la comida, comenta que en Chicago no existe ningún restaurant de comida boliviana como suele pasar en otros países por lo que siempre esta antojada de un saice, picante de pollo o una sopa de maní. “Ahora de comida no típica mi lugar preferido de Tarija es el Gatto Pardo me encanta comer ahí, aunque ahora me falta probar tantos nuevos que vi que han abierto”. Entre las idas y venidas de Erika busca retornar a Tarija cada 3 años, la última vez que ha vuelto ha sido en el año 2014.

Ha logrado conocer a mucha gente en estos 10 años de vida en los Estados Unidos, confiesa que el tema que ella saca a colación cuando le preguntan de dónde es señala que es de un lindo valle con un clima hermoso ya que en Chicago hace bastante frío. Asimismo acota que su tierra es productora de buenos vinos y también aprovecha para hacer gala del singani.

Erika ha logrado conformar una familia boliviano – americana ya que tiene a un tío y su familia viviendo en Kansas, dice que esta cercanía es un gran apoyo moral para ella. Además que ahora vive con su esposo y a quien considera su bebé, su perro Camilo.

Finalmente manifiesta que en la vida todo requiere esfuerzo, dedicación y disciplina ya que gracias a estos valores ha conseguido abrir puertas que sentía que se le estaban cerrando. Comenta que en un principio le costó mucho conseguir trabajo y que el frío de la ciudad americana no ha logrado doblegar su espíritu. “Caí muchas veces en la nieve pero logre levantarme y lo más importante de todo nunca dije, esto no es para mí”.

 

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