ARTURO YÁÑEZ CORTES # 9 MARTIRES
junio 30, 2017 - La Voz de Tarija
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Me alegra que los 9 bolivianos detenidos preventivamente en Chile, estén por recuperar su libertad, así sea como emergencia de una sentencia condenatoria de procedimiento abreviado, que mutatis mutandis según la legislación que se trate, implica el reconocimiento previo de culpa. Para el actual estado del arte de la legislación procesal latinoamericana, teñida -afortunadamente- por sistemas acusatorios de corte garantista, la odiosa palabrita confesión evoca sistemas pasados en los que fue la reina de las pruebas, por lo que el legislador recurre a diversos eufemismos con los que pretende disfrazar la única manera de acceder a ese procedimiento, que termina con sentencia…condenatoria, sin juicio. En Bolivia, se exige que el acusado haya admitido su participación en los hechos (así elegantemente) y en Chile, su Código Procesal (actualizado al 2016) en su art. 406 llamado “Presupuestos para el procedimiento abreviado”, dice: “…será necesario que el imputado, en conocimiento de los hechos materia de la acusación y de los antecedentes de la investigación que la fundaren, los acepte expresamente y manifieste su conformidad con la aplicación de este procedimiento”. Por lo que son un soberano disparate las desubicadas declaraciones de altos cargos del régimen ¿abogados?, en sentido que la admisión de ese procedimiento por nuestros compatriotas, no acarrearía su declaratoria de culpabilidad, pues ese tipo de procedimiento, es sencilla y llanamente, para eso. No existe la menor posibilidad de absolución, sino en el mejor de los casos, su rechazo por el juez, con lo que se va directo al juicio ordinario.

Hechas esas disquisiciones, fiel a su estilacho especializado en sentirse y presentar (nos) como víctimas de todo, el régimen y especialmente, el Presidente, ha resuelto declarar a los 9 como “mártires reivindicación marítima”. De acuerdo a cualquier diccionario, esa palabra se usa para “referirse a un individuo que padece o muere por defender sus creencias y convicciones”. Gracias a Dios, los 9 no han fallecido en su encierro, aunque seguro habrán sufrido por el mismo, sin que sea por sus creencias o convicciones.

Así las cosas, sostengo que efectivamente, recurriendo a una comprensión amplia del término mártir, los 9 han padecido una serie de sufrimientos, pero… por el proceder de ambos gobiernos –el nuestro y el chileno- que anteponiendo sus intereses políticos, no han dudado en dejar a los 9 en la incómoda situación de sándwich, olvidando sus elementales derechos como seres humanos, en situación de vulnerabilidad.

Partamos que lo ocurrido en la frontera, sea en territorio boliviano o al frentecito, es un suceso frecuente en ese tipo de lugares, que son regularmente solucionados en la vía administrativa y diplomática, sin mayores repercusiones; por lo que por un lado, el gobierno chileno procediendo con una soberbia inocultable, ha forzado el conflicto hacia la peor de las vías: la justicia penal, que se supone es de ultima ratio, situándose en el peor de los escenarios posibles y, por otro, el régimen boliviano, con la improvisación y exasperación con la que suele proceder, no ha dudado en magnificar el conflicto hacia fines ajenos de su real naturaleza. Entonces, la liberación resuelta les cae muy bien a todos, como salvavidas para salir del entuerto en que ambos se metieron, a partir de sus chambonadas cometidas, reitero, desde ambos lados. Por tanto, sí, son mártires, pero de ambos gobiernos, que se han aplazado en sus elementales roles, ya que por muchos pleitos y diferencias que mantengamos, nuestros gobiernos deben aprender a construir soluciones por vías pacíficas o menos agresivas, no como si fueran los changos pendencieros del barrio. El Tata Luis Espinal S.J. decía: “El país no necesita mártires, sino constructores”.

por: Arturo Yáñez Cortes

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