Ingenio al volante:

7 inventos automovilísticos que cambiaron para siempre la forma de manejar

7 inventos automovilísticos que cambiaron para siempre la forma de manejar
junio 25, 2017 - Agencias
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Los automóviles son referencias en la cronología de la historia. El mundo moderno puede identificar en los modelos de época la matriz de industrialización, tecnología o bienestar. Los vehículos evidencian el radio de evolución de la humanidad: surcan en trazo transversal la modernidad, desde los antiguos carruajes hasta los excéntricos hypercars. El servicio de movilidad demandaba autos mejores; el hombre exigía mayores comodidades. Para la industria automotriz, manejar debía ser un placer: ayer y siempre.

El “Motorwagen” que condujo Bertha Benz, la esposa de Karl Benz, el padre del automóvil, tenía poca autonomía y capacidad de almacenamiento de combustible, el motor recalentaba y los frenos eran deficientes. El primer modelo de combustión interna de la historia montaba un motor de un único cilindro de 462 cc que erogaba 0,8 caballos de potencia y desarrollaba una velocidad punta de 18 kilómetros por hora. No tenía techo, no tenía puertas, tenía tres ruedas de caucho sólido y llantas de acero. En agosto de 1888 la travesía de Bertha Benz fue hazaña: del primer viaje en auto hasta la actualidad, siete inventos decisivos transformaron el paradigma de la automoción.

Amortiguadores

Separar, liberar, independizar a los neumáticos del chasis se volvió imprescindible para garantizar confortabilidad y seguridad. El propósito era dispersar la energía cinética del frenesí de la circulación. En 1901, nació el concepto que adoptó la industria para siempre: los amortiguadores telescópicos. El principio del invento lo creó C.L. Horock. Siete años después, el Ford T incorporó esta tecnología con un sistema de suspensión híbrido que se valía de un dispositivo que reducía el rebote. La constante evolución se tradujo en amortiguadores hidráulicos, amortiguadores hidráulicos telescópicos y amortiguadores hidráulicos ajustables.

Encendido eléctrico

La evolución meteórica de los autos olvida que antes de 1912, los autos arrancaban gracias a la dinámica que imprimía una manivela en la parte delantera. Charles Franklin Kettering fue ingeniero, filántropo, empresario e inventor. Dueño de casi 140 patentes en los Estados Unidos, su gran descubrimiento fue la ignición eléctrica que libraba la rotación de palancas de hierro que encendían los primeros vehículos de combustión interna. Los modelos Cadillac de 1912 ya incorporaban motores de arranque eléctrico.

Apoyacabezas

Volvo fue el primero en incorporar directos de fábrica pequeños elementos ubicados arriba de los asientos delanteros que servían, cabalmente, para que reposen las cabezas de los ocupantes. No es más que un componente de seguridad pasiva que en sus comienzos estaba reservado a los vehículos de alta gama en la década del cincuenta: era un símbolo de elitismo. Pero en 1968, la compañía sueca fabricó en la Serie 140 apoyacabezas de manera estándar, en procura de políticas sistémicas de seguridad automotriz.

Dirección asistida

Optimizar el control del vehículo y mejorar la comodidad al volante fue uno de los más demandadas mejoras de la industria de los autos. La dirección asistida acumuló bosquejos, indicios de patentamientos antes de que empezara su comercialización. En 1876 hubo una primera patente de G.W. Fitts sobre un engranaje de dirección asistida y en 1902 Frederick W. Lanchester patentó un sistema hidráulico en Reino Unido, pero no fue hasta el descubrimiento del ingeniero Francis W. Davis en 1926 que la maniobrabilidad entendió su causa. En su esfuerzo por operar el volante de camiones y colectivos pesados, inventó un sistema que condujo a la evolución de la automoción.

Inmediatamente Davis fue contratado por General Motors. El Cadillac de 1952 recibió su invención. Pero en el medio habían pasado más de 20 años de patentes caducas, rechazadas, que sirvieron de musa para que

Chrysler comenzara a vender un año antes el primer automóvil con dirección asistida. El Chrysler Imperial de 1951, bautizado “Hydraguide”, incorporaba un indicador del nivel de líquido en el sistema hidráulico en el volante.

Limpiaparabrisas

Mary Anderson inventó el limpiaparabrisas porque era una mujer inquieta, o ansiosa. En un viaje en tranvía hacia Nueva York experimentó cómo las condiciones climáticas perjudicaban la dinámica del transporte. El viaje era lento: el conductor debía bajarse para limpiar el parabrisas de la lluvia, la nieve y la suciedad. Decidió, entonces, diseñar un artefacto que cumpliera tal labor sin la obligación de que el vehículo se detuviera. Inventó un artilugio que limpiaba el campo de visión con una lámina conectada a un brazo metálico operable desde dentro de la máquina. A pesar de que muchos lo consideraban peligroso porque distraía al conductor, Henry Ford lo institucionalizó. Desde 1908, todos los Ford vendrían de fábrica con limpiaparabrisas.

Pero no fue hasta 1969 que el limpiaparabrisas se modernizó. Robert Kearns era tuerto y veía con dificultad cuando llovía. Inspirado en el parpadeo de un ojo humano, inventó un objeto que limpiara el parabrisas de manera intermitente. En 1969 Ford se apropió de la innovación y lo introdujo en sus fabricaciones. Dos décadas después la justicia reconoció a Kearns como el responsable de una creación ya distribuida en todo el planeta.

Aire acondicionado

La historia subraya a Margaret Wilcox como la persona que patentó el primer sistema de calefacción para automóviles: año 1893. Antes de que los anales históricos le concedieran la gloria a Willis Haviland Carrier, padre del aire acondicionado moderno en 1902, hubo una mujer que quiso mitigar el frío de los pies de los aristócratas que conducían los primeros autos. No se imaginaba que su precaria idea inspiraría uno de los inventos más demandados por las familias contemporáneas. Su diseño era simple: comunicar la zona del motor con el habitáculo con una simple abertura para propagar el calor generado. Su prototipo, aunque innovador, era casi obsoleto e indomable: no tenía facultades para regular la temperatura.

La industria automotriz reconoce, sin embargo, al sistema de refrigeración que comercializaba Packard en 1939. Era un gran evaporador, una serpentina de enfriamiento, manipulable por un conmutador que operaba el ventilador que distribuía el aire. La automotriz compraba el dispositivo que fabricaba la firma Bishop & Babcok Co. y lo vendía como componente premium a un precio de 274 dólares, el equivalente a actuales 4.600 dólares.

Levantavidrios eléctrico

No fue casualidad que el primer concept car de la historia adelantara una innovación semejante. El Buick Y-Job fue el primer prototipo de la industria que anticipaba las tecnologías futuras de una industria próspera e incipiente. En 1938, Harley Earl, diseñador de General Motors, proveyó al concept con los primeros levantavidrios eléctricos. Diez años antes, el empresario estadounidense Max Brose había inventado un mecanismo para manejar las ventanillas a través de una manivela. Para aquellos años, ambas innovaciones representaban un hito en relación al confort y el diseño.

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