Editorial El caso taladros agujerea el interior de YPFB
Viernes, 16 junio 2017 - 11:30 AM - La Voz de Tarija
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La destitución del hasta ayer presidente de la estatal petrolera Yacimientos Petolíferos Fiscales Bolivianos, Guillermo Achá, por el caso taladros da interpretar que el hoy ex presidente estaba al corriente de la presunta adquisición irregular de tres taladros de perforación petrolera a la empresa italiana Drillmec.

Los coimputados en el caso señalaron que Achá había autorizado a la gerente legal  de  YPFB Andina, Carmen Lola Tellería Guzmán y las presiones para que Fiscalía llamara al ex presidente de YPFB aumentaron.

La responsabilidad de Achá en el caso taladros será determinada por la justicia, no obstante, la defensa de la legalidad en el proceso que manifestó Acha, cuando se han encontrado varias irregularidades en la contratación tanto por la Fiscalía como por la Unidad de Transparencia del Ministerio de Hidrocarburos, y ahora su salida hacen presumir que el ex presidente podría haber avalado esas compras.

En cualquier caso, esta situación, independientemente de las responsabilidades en los hechos, vuelve a sacar a la luz un mal endémico que azota al país. La corrupción esta a la orden del día en las instituciones estatales desde instancias gubernamentales pasando por gobernaciones y alcaldías del país.

Los orígenes o los causantes de la corrupción que existe y ha existido en los diversos gobiernos son de diversa índole. En primer lugar, la falta de transparencia de todas las instituciones cuya documentación permanece oculta y no se facilita su acceso a la ciudadanía.

El acceso a la información es un derecho plasmado en la Constitución Política del Estado pero en la practica eso no se cumple. Prueben ustedes a encontrar información en cualquiera de las páginas institucionales de cualquier rango o vayan a solicitarla a la instancia correspondiente. Democratizar el acceso a la información no interesa al poder y mientras la ciudadania no lo exija de forma contundente esta va quedar oculta en cajones y despachos.

También influye la complicidad de funcionarios y de la sociedad que prefieren hacer la vista gorda y callar las irregularidades que presencian por miedo a perder su trabajo o tener problemas.  A todo esto se suma la falta de independencia de la fiscalía, del sistema judicial y de las instancias de control del Estado que desalientan a la ciudadania honesta a denunciar ya que la mayoría de las causas quedan en el olvido o directamente archivadas.

No en vano, Bolivia ocupa se encuentra entre los países mas corruptos de Sudamerica según Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2016, superada solo por Paraguay y Venezuela.

El caso taladros es uno más de los multiples hechos de irregularidades que se suceden a lo largo y ancho del país. Urge un cambio drástico de las políticas anticorrupción, de transparencia y de acceso a la información.

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