MAX MURILLO MENDOZA RESPUESTAS A TRUMP DESDE EL SUR DE AMÉRICA
Domingo, 26 febrero 2017 - 07:00 AM - La Voz de Tarija
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La invasión europea a América, colonización e imperialismo, trajo a millones de gringos por estos lados del mundo. Muchos de ellos simples gansters, analfabetos y miserables que se vinieron a hacer la América, es decir a enriquecerse sobre la sangre de los pueblos indígenas. Después, en aquellos momentos de incertidumbre gringa: guerras, hambres y crisis de su sistema capitalista, también fueron motivo para que vengan gringos por millones y millones: miserables, hambrientos y por supuesto buscando algún lugar en el mundo para una vida más digna. Bolivia no se libró de esas oleadas de gringos. No nos llegaron por millones pero sí por miles. Además que varios de los gobiernos racistas, como el del alemán Banzer, animaron a migrantes rodesianos blancos para que llegaran al oriente boliviano. Planes siempre presentes de las oligarquías racistas y pigmentocráticas tradicionalmente.

En Bolivia por sus características sociales racistas y pigmentocráticas, gran parte de los migrantes gringos que llegaron y llegan pues tienen las condiciones ideales para vivir. Sin Estado con políticas de Estado para sus propias poblaciones: anti indígenas, anti nacionales y anti nosotros mismos, pues las condiciones que tienen los migrantes blancos que llegan son las coloniales. Los barrios ricos son poblados por blancos y de apellidos exóticos, que por supuesto se diseminan con el tiempo en la política, en la economía y en todo lo demás para adueñarse del país. Los descendientes de la colonia, siguen siendo los dueños del poder en Bolivia. Añadido a los recién llegados en los siglos XIX y XX, hacen los grupos de poder más importantes en nuestro país. En general las instituciones privadas y estatales están llenas de apellidos exóticos, que reflejan lo colonial y colonizado que sigue siendo este país.

Si realmente Bolivia estaría en nuestras manos (y los países vecinos también estuvieran en manos de sus verdaderos dueños), podríamos amenazar a Trump con devolverle sus millones de gringos que hay por aquí. Y más a los descendientes de la colonia, que también suman otros millones, realmente le pondríamos en dificultades serias para que reciba a millones de gringos en los Estados Unidos. Medida además realista, pues cuando algún día regrese el poder a nuestros pueblos, y dejemos por fin de lado a quiénes son los descendientes de la colonia y migrantes gringos, muchos millones tendrán que plantearse regresar a sus países de origen.

Nuestros países han sido extranjerizados hasta los tuétanos. Las intenciones son por supuesto las mismas en estos siglos: ocupación colonial. Ahora más disimulado, porque como antes los coloniales se hacen también parte de la política oficial para camuflar sus intereses. Porque el poder no se reparte así nomás, no se comparte así nomás. Debe correr sangre de por medio y tiene que haber un verdadero cambio absoluto, de régimen y de leyes. Quizás guillotina también para quiénes engañaron y traicionaron nuestras aspiraciones. Lo demás es simple folklor político y social, es circo romano.

Claro que la vida tiene esos matices humanos cordiales. Algunos migrantes extranjeros se enamoran y entregan su vida en estos territorios, por distintas causas humanitarias. Nuestras realidades de pobreza extrema cierto que son invitaciones, concretas, a las mentes abiertas y pedagógicas con sentido de procesos de cambio. Sin embargo, en la generalidad del asunto no es así, sino todo lo contrario. Los que llegaron miserables y aprovecharon las condiciones coloniales de las estructuras institucionales, son hoy ricos y poderosos. Son los dueños de los bancos, de las finanzas, del poder político y de todas sus mañas y ocultos secretos institucionales totalmente inaccesibles a las poblaciones autóctonas. Ahí otra vez los apellidos son muy elocuentes.

Si Bolivia estuviera en nuestras manos, claro que podríamos amenazarle a Trump con devolverle sus millones de gringos: croatas, alemanes, descendientes de la colonia, etc para que sienta que no es cuestión de ganado humano, sino de aspectos estructurales complejos que tienen que ver con oportunidades económicas, sociales y culturales. Procesos que en muchos casos son errores de los países centrales, porque en sus modas políticas nunca calculan las variables realmente humanas. Entonces las respuestas del sur de América no son las que tendrían que ser, porque gran parte de nuestros países siguen siendo colonizados; aunque con los títulos de democracia y formalidad de por medio.

Vemos como el chantaje imperial no ha cambiado. Los piratas modernos están al mando del sistema financiero capitalista, los bancos son los instrumentos de desembarco y saqueo. Y los descendientes de la colonia y gringos migrantes son los políticos al servicio de ese chantaje imperial, en todos nuestros países. Nuestro Estado está tan blanqueado que es demasiado evidente.

por: Max Murillo Mendoza

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