Personajes destacados de Tarija

Juan Carlos Castellanos, el hombre que recuperó a los Cumpas de Villa Abecia

Juan Carlos Castellanos, el hombre que recuperó a los Cumpas de Villa Abecia
febrero 26, 2017 - La Voz de Tarija
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La historia de amor de Juan Carlos Castellanos con Villa Abecia (Chuquisaca) data desde su nacimiento, un 4 de noviembre de 1958.  Descendiente de familias tradicionales de Tarija, las circunstancias hicieron que Juan Carlos naciera y se criara en este rincón en el corazón del cañón colorado del valle del Cinti, dibujado por montañas y buen clima, situado a 130 kilómetros de la capital del departamento de Tarija.

“Las circunstancias hicieron que naciera allí en Villa Abecia donde pase los mejores años de mi vida, mi infancia. Villa Abecia es el cofre que atesora lo más querido de mi vida, la infancia”, cuenta a La Voz de Tarija desde su oficina en una entidad financiera ubicada en el corazón de la capital tarijeña.

Abogado de profesión especializado en el ámbito comercial y mercantil, este hombre robusto y de aspecto bonachón es también poeta, escritor y “aficionado” a la historia, como él mismo se califica aunque haya plasmado esa afición en varias novelas históricas desde un punto de vista del sur de Bolivia.

“La historia en este país en gran medida se escribe desde la plaza Murillo y eso ha hecho que gestas pasen inadvertidas y en el anonimato”, resalta.

Esa pasión por la historia y la cultura del país unida a los lazos que vinculan a Juan Carlos con Villa Abecia lo llevaron hace ocho años a recuperar la tradicional “fiesta de Cumpas”, una celebración que ha ido creciendo y consolidándose durante todo este tiempo.

“El jueves de cumpas en Villa Abecia se redujo prácticamente a una reunión de un par de amigos. Yo advertí, que si bien esa anemia afectaba a los cumpas de Villa Abecia, podíamos robustecerla trayendo gente de Tarija toda vez que con una carretera asfaltada y un bello paisaje en su recorrido podía venir la gente, fundamentalmente cinteños y villa abecinos que existen por doquier en Tarija”.

Al principio, hubo cierta susceptibilidad en un sector que se resistía a trasladar la fecha del jueves a sábado aunque finalmente se decidió establecer el día al sábado siguiente al jueves de Cumpas debido a que aquellos que viven fuera de Villa Abecia, que son la mayoría, les era más fácil poder asistir al festejo en sábado.

El día de Cumpas en Villa Abecia comienza en la mañana con la reunión en un centenario algarrobo para reflexionar que el confort no lo es todo.

“Nuestros padres y nuestros abuelos han tejido versos y han generado romances con esa simpleza, jugando taba, cocinando en fogones criollos de un modo sencillo, cantando coplas. Y esa ha sido la intención que cantando se mantenga aquello”, explica.

Tras ese momento reflexivo se da paso al ambiente picaresco con la lectura de los bandos en los que de forma irónica y “sana” los cumpas se toman el pelo unos a otros y critican a las autoridades.

“En los bandos. al que le toque el guante que se lo chante. Ese es el momento en el que confraternizamos con todo el pueblo donde está presente expectante a la lectura de los bandos”, explica.

Una vez leídos los bandos y sacado los colores a más de uno, llegan las cuecas donde todo el pueblo baila y disfruta con el folclore. De ahí, los cumpas se van a lo que denominan como “la jornada privada de los cumpas”.

“Existen bonitas haciendas, nos trasladamos al lugar adecuado y en una tarde agradable confraternizamos recordando historias y conociendo gente, porque en estos últimos años, al margen de las personas con ascendencia cinteña, han venido otras personas que también se están integrando en la fiesta”, puntualiza Juan Carlos.

En la última fiesta de los Cumpas de Villa Abecia, realizada el pasado sábado 18 de febrero, se congregaron alrededor de 100 personas. una cifra que por el momento no quieren superar ya que todavía Villa Abecia tiene problemas de servicios para atender a más gente.

“Villa Abecia todavía tiene problemas de servicios, aunque hay buenos hostales, todavía faltan servicios. Por el momento hemos dado prioridad a la gente con la que se ha iniciado la tradición y a gente que de alguna manera tiene cierta vinculación con Cinti. Pero es algo abierto y a medida que va creciendo vamos a dar cabida a todos. Ese es el reto que nos queda”.

Por el momento, la ilusión de recuperar y consolidar esa tradición parece que se ha hecho realidad a tenor del éxito de las convocatorias y el crecimiento de los asistentes durante los últimos ocho años.  Quizás la historia de su tierra que tanto ama, reconozca en un futuro el tesón y la labor de Juan Carlos Castellanos, un hombre polifacético pero ante todo un hijo de Villa Abecia.

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