Editorial ¿Quién se acuerda del Guadalquivir?
febrero 17, 2017 - La Voz de Tarija
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La continuaciones informaciones sobre la contaminación continuada, creciente y voraz del río Guadalquivir por parte de industrias inescrupulosas, ciudadanos sin conciencia ambiental y empresas que se benefician de la riqueza de sus áridos no han inquietado ni han movilizado a las instituciones encargadas de velar por la salud de uno de los patrimonios menos valorados del departamento tarijeño.

El Guadalquivir de Tarija,  del árabe “al-wādi al-kabīr” cuyo significado es río grande, adoptado por el río que lleva el mismo nombre ubicado en Sevilla, capital de la región española de Andalucía, es el patito feo de las riquezas naturales de Tarija a diferencia de otros espacios naturales como el Pilcomayo, Tazjara o la ahora tan mediática reserva natural de Tariquía. Hoy en día, a pesar de que hay auditorías que han confirmado el alto grado de contaminación de las aguas del Guadalquivir y el aumento de su deterioro, nadie enarbola la bandera en defensa del Guadalquivir.

No se quiere decir con esto que no sea necesario un análisis de los trabajos o acciones que se quieran llevar a cabo en espacios como Tariquía y que sea, desde el punto de vista moral, obligatoria una defensa contumaz de este área protegida, sin embargo, la defensa de este espacio esconde en muchas ocasiones intereses espurios con intereses políticos o personales que buscan sacar un rédito particular de su defensa.  ¿Por qué Tariquía sí y el Guadalquivir no? ¿Por qué todos aquellos que marchan, que escupen su verborrea en los medios de comunicación, cada vez que tienen ocasión, su amor por la chura tierra y el medio ambiente no alzan la voz? ¿Por qué los alcaldes, el gobernador, los subgobernadores que bombardean a la población con spots sobre su preocupación y trabajo por el agua no actúan de forma inmediata?

“¿Por qué Tariquía sí y el Guadalquivir no? ¿Por qué todos aquellos que marchan, que escupen su verborrea en los medios de comunicación, cada vez que tienen ocasión, su amor por la chura tierra y el medio ambiente no alzan la voz?”

El cronograma establecido por el Concejo Municipal de Cercado para poner en práctica las recomendaciones realizadas por la auditoría ambiental de la Contraloría General del Estado es una burla mayúscula, tanto por los plazos establecidos, como por la falta de concisión de sus acciones así como por las obviedades que se establecen. El Guadalquivir muere paulatinamente a la vista de los tarijeños sin que nadie alce la voz, la naturaleza es un bien preciado que es limitado por lo que tal vez cuando de verdad se quiera hacer algo sea demasiado tarde.

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