Editorial Cemento, obras y despropósitos
febrero 15, 2017 - La Voz de Tarija
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En el departamento de Tarija se acostumbra a utilizar el término incapacidad para calificar a las autoridades cuando la población considera que no cumplen con las expectativas que debían realizar y para las que fueron electas. Sin embargo, tal vez el término no sea adecuado ya que muchas autoridades sí son capaces. Son capaces de generar obrar e infraestructuras sin sentido, capaces de generar coimas para sus bolsillos y capaces de comprar votos a base de cemento en megainfraestructuras sin sentido alguno.

No hay otra explicación, no se entiende que se inviertan millones para crear un viaducto en la zona del mercado campesino que no cumpla su cometido y que los comerciantes se sientan con la vía libre para instaurar sus ventas. No se entiende que se gasten millones y millones de bolivianos en una terminal de buses en Entre Ríos, punto crucial de la carretera al Chaco, que este ubicada fuera de la ruta y que lleve años construida acumulando polvo y deterioros porque todavía no se ha estrenado. Tampoco se entienden Copas de los sueños, edificios millonarios para sectores sociales o que las autoridades deshagan proyectos y los dejen abandonados porque lo hizo la anterior autoridad.

Quizás la explicación del porqué del interés de generar nuevas obras a toda costa se encuentre en lo que no se ve, pero se sabe, las presiones, las coimas, los negociados entre autoridades con la complicidad de los empresarios y constructoras que no se atreven a denunciar para no quedarse sin proyectos.

“Quizás la explicación del porqué del interés de generar nuevas obras a toda costa se encuentre en lo que no se ve, pero se sabe, las presiones, las coimas, los negociados entre autoridades con la complicidad de los empresarios y constructoras que no se atreven a denunciar para no quedarse sin proyectos”

El despilfarro no tiene color político como algunas autoridades quieren hacer creer, es un mal endémico de los servidores públicos y de la sociedad que, a cambio de tener un trabajo, para el que no se está calificado, accede a chantajes y calla las irregularidades que presencian sus ojos. No existe trasparencia, no hay fiscalización  por tanto existe un camino expedito para cometer un sinfín de despropósitos con unos recursos públicos que tanto sudor les cuesta a los tarijeños y bolivianos generar.  El cambio no llegará si la población es cómplice y no demanda cambios estructurales en las instituciones y en el manejo y transparencia de los recursos públicos.

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